Dios se arriesga a creer en nuestra libertad

La Fe Cristiana auténtica revela y afirma que Dios es de Gratuidad porque se regala a Sí Mismo (YHWH Hesed), por lo cual, Dios es Gratis, Gracia o de Amor Gratuito y Misericordia; y en consecuencia, se decide por el mísero o por lo que no vale la pena optar. En tal sentido, cabe la posibilidad real de que no seamos los únicos en el Universo. De lo contrario, Dios que es Consciencia y Voluntad Pura, y que sólo puede revelarse allí donde hay dimensión espiritual (consciencia-libertad-voluntad-capacidad de amar) estaría optando por conveniencia, ya que si fuésemos los únicos en el Cosmos entero, Dios no tendría otra alternativa que optar por nosotros. Pero Él en su Ser no es conveniencia egocéntrica, sino todo lo contrario: Amor Gratuito, y por eso opta por nosotros, hasta morir en la Cruz por todo el Universo, por nosotros y entre nosotros. Tal parece que en este planeta ubicado al suburbio de una galaxia común entre millones, pudimos rechazar lo gratuito y las exigencias que un amor así implica. Hasta tal vez en otras civilizaciones la historia habría sido diferente…

Pero la decisión de Dios es en cuanto Dios, es decir, absoluta; y por tanto, su decisión de hacerse átomo, de hacerse carne, es absoluta , ( no vuelve a hacerlo en otro planeta) y para ello nos eligió sólo a nosotros. Y ya que es de Gratuidad, ha elegido a quienes menos lo merecían y menos convenientes son. Desde aquí Dios ha dicho al Universo que lo importante no es tanto que Él sea causa o no de lo creado, sino que por sobretodo es el Sentido de cuanto existe.

Los especialistas estiman que la identificación de planetas habitables sería posible el 2020, mientras que las pruebas para detectar vida comenzarían cinco años después. Sin embargo, para otros expertos la posibilidad de encontrar algo más que simples vegetales sigue vigente. El físico ciego Kent Cullers del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), afirma que “el registro de vida extraterrestre no será fácil con el poder informático actual con el que sólo podemos buscar en el millar de estrellas más cercanas, pero en un siglo más abarcaremos toda la galaxia”.  En el 2001 la NASA detectó por primera vez una atmósfera más allá del sistema solar. El planeta se ubica a 153 años luz de la Tierra y ha acelerado varios proyectos destinados a catalogar los casi 30 mil millones de planetas similares al nuestro que se cree existen en la Vía Láctea. Cullers piensa que la búsqueda tomaría cientos de años, pero cree que “las señales nos están llegando ahora y sólo necesitamos los instrumentos adecuados”. El 2013, gracias a observaciones y datos obtenidos en el observatorio La Silla, de ESO en Chile, y luego al ser analizados por el sistema HARPS, se descubrió que en nuestra galaxia hay un sistema estelar triple denominado como Gliese 667C  donde hay un sistema de planetas con, al menos, seis planetas. Pero lo que bate todos los récords es el hecho de que tres de esos planetas son supertierras situadas en la zona que rodea a la estrella dentro de la cual podría haber agua líquida, convirtiéndolas en posibles candidatas para la presencia de vida. Se trata del primer sistema encontrado con una zona habitable totalmente equipada. Y si como ser humano uno no puede dejar de emocionarse, más aún como teólogo, al saber que está presente como siempre el número 3 relacionado con la TriUnidad de Dios, pues, es como si dichos descubrimientos cuentan con la bendición de Dios y están indicando el camino correcto de investigación para el futuro de la humanidad.

Quizás en este Nuevo Milenio estemos preparados para el “Contacto”. Para comprender aquello que Albert Einstein nos decía: “La ciencia sin religión es coja y la religión sin ciencia es ciega”. Sin duda, Dios está detrás de cada puerta que la ciencia abre. Ciencia y Fe irán de la mano. Para nosotros, siempre será necesaria la pregunta por el cómo existimos (Ciencia) y el por qué existimos (Fe). Ambas son necesarias para vivir. Si somos los únicos en el universo, sería un gran desperdicio de espacio.

El genio astrofísico inglés Stephen Hawking afirma que no puede creer en un Dios que se preocupe de un planeta tan marginal, ubicado en un sistema planetario tan común dentro de una galaxia tan ordinaria en el Espacio que conocemos. Pero ya lo dijimos y reafirmamos: Dios nos elige justamente porque somos lo más inmerecido e inmerecible, pues, ello es como un imán para la Gratuidad que es Dios Mismo. Quizá porque no somos lo mejor que existe en el universo, el Hijo se encarnó aquí de una vez y para siempre, y eso es válido para todo lo que existe y en la forma que exista. Quizá alguna de las formas de vida más evolucionadas científica y espiritualmente quiere conocer la civilización donde Dios se ha materializado. Quizá tienen esperanza en nosotros y se han dado cuenta de que somos aún muy inmaduros en el espíritu y en nuestra forma de ver la vida; de que aún no entendemos qué es la justicia para comenzar a construir seres gratuitos (homo-jaris= hombre gratuito). Por otro lado, siempre esperamos descubrir nuevos horizontes, pero tal vez, nuestro error constante está en conquistar esos nuevos horizontes para nuestra conveniencia y no para una convivencia universal.

Tal vez, ha llegado la hora de ir haciendo camino al andar con Dios TriUnidad  y Gratuito que va al paso que podamos andar; y así, dirigirnos a romper una vez más nuestro egocentrismo, antropocentrismo y geocentrismo, para recuperar nuestro sentido de dirección. A lo que debemos temer es al temor mismo. Hemos de arriesgarnos, pues, la vida es un don (porque nadie pidió existir) y se realiza sólo cuando la damos. Por ello, ese don que es la vida no es para cuidarlo egoístamente, sino para arriesgarlo gratuitamente. Es una locura quizá para muchos, pero es mejor que seguir construyendo una civilización de egoístas, donde se educa para competir no para compartir, para la conveniencia no para la convivencia. Quizá ya es hora de no seguir postergando nuestros pasos históricos en la última etapa de la evolución humana : La Cristogénesis o el nacimiento de Jesucristo en nuestro espíritu o consciencia, como lo descubrió el paleontólogo, teólogo y sacerdote Pierre Teilhard De Chardin.

Buscamos metas para conquistarlas, pero las metas no existen. Ni siquiera Dios es la Meta porque es Eterno. Lo que realmente existe para nosotros como humanos, es una insatisfacción eterna que sólo Alguien que sea Eterno puede llenar. Nos convertimos en una sociedad sintetizada con prisa por llegar a la próxima. Nos sentimos más vacíos, más solos y más aislados que en cualquier otro momento histórico. Y quizá por ello estamos esperando respuestas desde fuera y postergamos una vez más la madurez de nuestra autoconsciencia. Quizá ellos, esperan tal madurez y nos acompañan en silencio. Se quedan anónimos y respetan  el paso que podamos andar. No se hacen visibles pero están ahí aguardando nuestra decisión de compartir nuevos horizontes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *