Diferencia entre el modo de funcionamiento del cerebro de la mujer y del hombre, y su consecuencia en la vida de pareja

No tiene que trabajar con el recuerdo, sino con el dolor, con lo que sufrió. Y al acordarse después de lo dañado, que no le produzca dolor, sin que le duela. Cuando una mujer logra que no le duela la herida entonces es capaz de perdonar.

Otra forma de retener es en el ámbito de la comunicación, esa excesiva tendencia a preguntar: me quieres? Y cómo te fue? Y qué hicieron? Y quien estaba? Y qué te dijo? Y cómo se veía? Y a qué hora llegaste? Y a los hombres son preguntas que les fascina!! Las mujeres tienen la manía de hacer preguntas suicidas: cómo me veo? Estoy un poco más gordita o no? Si uno le dice sí, lo mata y si le dice no, uno queda de deshonesto. Entonces a uno nunca le creen…

Y en una discusión la mujer dice…espera yo no he terminado de hablar!! También es la mujer que hace todo ella, se queja de todo lo que hace y no lo deja de hacer. Y para el hombre eso es extrañísimo. Pero la respuesta de la mujer es que nadie lo hace mejor que ella y si no lo hace ella no lo hace nadie. Hace todo, se queja de todo y no lo deja de hacer, y con ello va generando una generación de ineptos, de inútiles. Y se le ofrece ayuda, pero descalifica la ayuda: así no es, la cama se hace así, lava bien la vajilla, y el hombre le dice, bueno entonces hazlo tú.

En cambio los hombres tenemos la capacidad enorme para soltar. Estamos diseñados para expulsar y sólo estamos diseñados para el avance, no estamos estructurados para detenernos. No estamos diseñados para reparar en los detalles; los hombres vivimos y olvidamos. Por lo mismo nos cuesta sentirnos culpables de las cosas que hacemos. Vivimos, la embarramos, olvidamos y seguimos. Eso nos permite solucionar los conflictos rápido, y si hace media hora atrás estuvimos peleando y diciendo las cosas más horrorosas, después estamos como si nada hubiese pasado. Y eso es irracional para las mujeres. Por eso los hombres luego de separarse, pronto tienen pareja y las mujeres suponen que las tenían ya de antes…y se preguntan cómo las olvidaron tan rápido. El hombre rehace su vida más pronto, porque su estructura le dice que debe seguir adelante. En cambio las mujeres llaman a una amiga para que averigüe sobre el ex y les piden que trate que no se dé cuenta que le están preguntando por ella o si siente algo aún por ella. Y él le dice a la amiga que ya siguió su vida y la amiga para que ella no se sienta mal le dice que él está un poco complicado, que aún no resuelve su vida, que no da vuelta la página…y así ella sigue pegada en el tiempo y reteniendo, sin soltar, sin dejar ir.

La comunicación, no es muy valorada por el hombre, debido a su estructura de no retener. Las mujeres hablan como 17 mil palabras diarias y el hombre 10 mil. El problema que uno se gasta las diez mil antes de llegar a la casa. Entonces el hombre piensa que en la casa saben que uno los ama, para qué decirlo… a lo más puede decir, vengo cansado y tengo hambre…El hombre habla más en el trabajo, con los amigos donde cree que es necesario hablar.

Luego, la gran tarea de una mujer en su vida es aprender a soltar y la de los hombres es aprender a retener, a reparar en los detalles, a no dar tan pronto vuelta a las páginas de la vida y a cuidar las oportunidades y los detalles de la vida.

Una mujer aprende a soltar en la medida que trabaje con el sentimiento de la necesidad de sentirse necesarias. Todo lo que hacen las mujeres es para probarse de que son útiles. Y eso genera por ejemplo que la mujer sufra cuando deja de dar pecho a un bebé, porque en el fondo ya sabe que cualquiera puede alimentar a su hijo o hija. Sufre también con el nido vacío y se siente cesante. Si esa mujer no ha trabajado sus proyectos individuales y siempre ha vivido bajo el proyecto de los otros, y va a sufrir porque sentirá que nadie la necesita ahora. La mujer que es hiper-retentiva se siente hiper-necesaria…sufrirá si su hijo pequeño no llora ni le toma el vestido para cuando entre en el jardín infantil…Se siente indispensable en la casa y en el fondo le encantaría que no supieran llevar la casa si ella no está o está de viaje. Y si de regreso todo está perfecto e incluso mejor, buscará en lo posible algo de qué criticar y que le valide el hecho de que no debería haber dejado la casa sin ella. Todo esto genera en la parte emocional, la posibilidad de unir el amor con el sufrimiento, creen que mientras más aguantan, soportan y sufren, hay más amor. Por ello tienden a rehabilitar hombres que según ellos necesitan ser rescatados, y que con ellas será distinto porque él se lo dijo.

Los hombres pueden necesitar y no amar nada.

Las mujeres se creen necesarias y pueden estar en el baño sentadas con la puerta abierta, para discutir con el esposo, para regañar a los niños, para seguir la telenovela. Para ellas el baño es un pasillo. Y con esa ambigüedad al final entran todos al baño, sacan el cepillo, los peines, etc. En cambio el hombre ingresa al baño, llega como a su trono y se pueden leer la guía de teléfono y no les importa nada de lo que pasa afuera.

Es importante que la mujer haga una lista de las cosas que necesita soltar. Por ejemplo, no recoger la ropa, pero sin seguir alegando. Pues, eso implicaría seguir reteniendo. Hay que aprender a soltar desde el ser, desde el alma, desde lo más hondo.

Para que un hombre aprenda a retener, el primer gran requisito es tener una mujer que haya aprendido a soltar. Si la mujer le dice al hombre todo el día que lo ama, él va a responder todo el día: yo también. El hombre para aprender a retener, a cuidar a la mujer en ese proceso, debe dejar unas 3 mil palabras para decirle que los quiere a los de la casa y dentro del ambiente familiar. El hombre debe entender que la mujer funcionan en base a PROCESOS, detalles, trayectos y los hombres es base a OBJETVOS, metas, llegadas. Si ella me invita a Falabella, mi cerebro dibuja el esquema: casa- tienda, tienda-casa. Y a las mujeres no les interesa que el objetivo sea la multitienda, sino lo que hay en el proceso de llegar a la tienda. Le interesa lo que hay en el trayecto hacia Falabella. Y el hombre le reclama después, pero ella le dice: si me vas a acompañar así mejor no me acompañes. Ella quiere que la acompañe contento para allá. De hecho una mujer puede caminar sin sentido. Y si el hombre le pregunta: para donde vamos? Ella responde : no sé… Es decir, le preocupa el proceso, el trayecto, no el objetivo.

Muchos hombres por perseguir sus objetivos personales, se olvidan del crecimiento y desarrollo de sus hijos, se lo pierden. Otro ejemplo es cuando la pareja se va de vacaciones. Para la mujer las vacaciones parten dos semanas antes y para el hombre cuando llega a Cartagena de Indias.

En el ámbito se la sexualidad, para la mujer es importante el antes y después de la relación sexual, que el durante. El preámbulo es importante y el tiempo satisfactorio para la mujer se ha investigado que es alrededor de unos 40 minutos. Después de la relación la mujer necesita algunas palabras, unos mimos, un acurruque… pero el hombre ya se quedó dormido, pues, ya cumplió el objetivo… Y así va perdiendo los detalles en la relación. Lo importante es que los hombres aprendamos a valorar el detalle y uno entienda que debe conquistar a su mujer todos los días. El problema es que los hombres asumen que su mujer es objetivo cumplido porque se enamoró de él y ahora vive con él.

La mujer a veces ve las cosas desde diferentes ángulos y posibilidades y el hombre finalmente es convencido y dice: sí, está bien, lo hacemos así…pero ella dice no, ya no…porque no era así la cosa. Y eso es porque a ella le costó dolor, ese proceso. Y el hombre no la entiende: acaso no es eso lo que querías? Sí –dice ella- pera ya no.

Las mujeres necesitan hablar de sus conflictos para resolverlos y los hombres solo hablan cuando los tienen resueltos. Por lo tanto, el hombre no va a mostrar el proceso del problema, sino mostrar el objetivo cumplido para que la mujer lo valore por conseguirlo, pues, necesitamos ser reconocidos y admirados. Para aprender a retener, el hombre tiene que detener sus ganas de ser admirado, de lo contrario va a ser infiel o va a atender siempre a ello, porque va a olvidar que lo que debe hacer es cuidar lo que tiene. Si el hombre no aprende a retener, va a olvidar con facilidad a los hijos de su anterior relación y va a dejar de pagar la pensión , etc. Al no saber retener, el hombre no sabrá integrar todos esos afectos en su vida.

Las mujeres necesitan conversar los problemas y al hablarlos ordenan sus conflictos, para ver qué cosas son más graves que otras. El hombre cuando fracasa mucho en cuanto a conseguir sus objetivos se deprime, cae en el alcohol, hasta en la indigencia…por eso casi siempre se ven más indigentes hombres que mujeres. O bien, los hombres terminan solos después cuando viejos. Las mujeres cuidan más las relaciones, fabrican redes, cuidan más los afectos y eso hace más probable que las mujeres no estén solas al final de la vida. El hombre debe entender entonces, que no sirve conseguir los objetivos si no se han consolidado los afectos para conseguir dichos objetivos.

Si el hombre fomenta demasiado lo masculino, su cerebro de cajitas, estarán más separadas entre sí. No se comunica. Por ejemplo tiene una caja para el trabajo y si ella lo llama estará ocupado, ella no existe en ese ámbito, se molestará si lo llama… El hombre a su vez, tiene dividida a su pareja en sub-cajitas: la mujer administradora, la madre de mis hijos, la dueña de casa, la mujer con la cual tengo sexo…

El hombre muy pronto se olvida de las cosas que dice. Cumple un objetivo y le aparece el otro y se enfoca en ese. A veces uno le puede decir a ella: te quedó demasiado salada la comida… pero ella reinterpreta eso como: me dijo que no servo para hacer bien la comida. Y en unos momentos más le dice a él: me dijiste que no sirvo para nada…Y él le replicará pero si yo jamás te he dicho eso!!

Además está la caja de la nada. Donde el hombre se aísla, se abstrae. La mujer retentiva anda con la cartera llena de todo. Una cartera que ya no cabe nada ni encuentra nada. Otra diferencia es que la mujer puede concentrarse en varias cosas a la vez. El hombre se concentra más en una sola cosa.

Cuando una niña juega a las muñecas no está jugando a las muñecas, sino que está desarrollando la habilidad de cuidado, del ser madre, la muñeca se personaliza, tiene un nombre. Cuando juega a las tacitas, está aprendiendo la habilidad de conducir un hogar. En cambio los hombres no dejan de jugar nunca!!, cambian los autos chicos por los autos grandes; armar o desarmar algo; ver los restauradores, ver el rally, el fútbol, Para el hombre es necesario, porque la conducta del juego los mantiene conectado con el presente. Según las encuestas los hombres responden que a la única cosa que le van a ser fiel es al equipo de fútbol del cual es hincha.

Otra diferencia es que las mujeres son sensitivas y auditivas y los hombres somos visuales. Tiene que ver con la realidad biológica de ambos. Cuando la mujer orina no ve el pipi, siente y escucha; cuando da pecho no ve la leche, siente y escucha que el bebé succiona; cuando se excita sexualmente no hay nada que indique que están excitadas, cuando tienen un orgasmo, también no hay nada externo que lo indique y por eso lo pueden fingir o exagerar. En cambio el hombre tiene su genitalidad externa.

Y ya que la mujer no tiene la visión de todo ni del mundo, surge en ellas algo genial, que es la intuición femenina, es como la vista de los ciegos. Y por eso ellas suelen decir a veces: aquí en este lugar hay algo extraño, una energía extraña; ese socio tuyo no me gustó, no es confiable. Y los hombres casi siempre verificamos que ellas no se equivocan.

En cambio los hombres tenemos nuestras cosas externas. Los hombres sabemos cuando estamos excitados y cuando termina el acto sexual. Todos los aprendizajes del hombre están movidos por la vista. Los hombres valoran lo que están viendo y las mujeres valoran lo que han sentido. Por ello las mujeres necesitan escuchar que las quieren y que se ven hermosas, que las necesitan. Las mujeres esperan que les refuercen en el oído lo que necesitan escuchar. Cuando hay violencia intrafamiliar la mujer le cree al marido que “le dice” que no le va a volver a pegar. No logra conectar el hematoma con lo que está escuchando y le cree a lo que escucha no a lo que ve. Las mujeres maltratadas físicamente necesitan verse y cortar esa conexión; y discriminar en las excusas y justificaciones que ellas mismas le dan al hombre o que ellos les dicen y ellas necesitan escuchar, pero así jamás rompen el círculo. Por ser más de sentir las mujeres son más adictas al chat y los hombres a ver las figuras femeninas. Un hombre incluso puede enamorar con mensajes de texto, ya que la mujer necesita que la escuchen y necesita conversar, pues, les gusta lo que les dicen y las valida como persona. Lo que seduce al hombre es la sonrisa y la alegría en la mujer, pero sin hablar. Si el hombre se va al trabajo y la mujer con cara larga y vuelve y ella está igual, el hombre se amarga, porque recepciona eso como que ha dejado de ser admirado. El error de las mujeres es creer que todo el mundo es auditivo y decirle al hombre demasiadas cosas con respecto a muchas cosas. Lo que el hombre admira es cuando la mujer logra cambiar de conducta,

La mujer hiper-retentiva e hiper-necesaria también es externalista, lo cual, quiere decir que la mujer pone toda la fuente de su felicidad afuera, la fuente de sus afectos están afuera, ella es feliz en la medida que toda esa gente que ella quiere se preocupe de ella. En cambio el hombre es internalista, es decir, su felicidad depende de ir logrando los objetivos que se ha ido proponiendo en la vida. Luego, el hombre debe aprender a externalizar su felicidad, pues, si lo ha logrado es porque tiene el soporte emocional en la casa. Y la mujer debe aprender a internalizar su felicidad y así entender que nadie llegó a este mundo para hacerla feliz. Nadie tiene que ponerla contenta. Además esa mujer hiper-necesaria tiene la maravillosa capacidad de nunca tener la culpa de nada y todo el resto del mundo son unos ingratos. Si ella no es cariñosa es porque su madre no lo fue, si ella no es agradecida es porque su padre no lo fue, si se le quema la carne es porque el horno está mal regulado; la mayonesa o las frituras son la que la engorda y no ella cuando se la come; en endocrinología se sabe que solo el 3% de las mujeres dice que están gordas porque comen, el resto dice que es porque se hinchan, porque retienen líquido, porque es por problema a la tiroide…pero no porque comen.

Otra diferencia es que el hombre tiene una estructura de pensamiento realista y la mujer pensamiento mágico. Uno ve un shampoo que deja el pelo liso en la TV, y lo compra y cree que le dará resultado, pero nada!! Lo mismo ocurre con la crema antiarruga… Pero uno no ve la modelo, sino que se queda con lo que escucha. Las mujeres con pensamiento mágico asumen que esa magia que ve en los comerciales, funcionará con ella. Lo otro es también el creerse a la excepción a la regla: a mí no me va a pasar. El pensamiento mágico hace creer que llegará la nana o empleada perfecta: le gustan los niños, cocina rico, es proactiva, es casi gratis, etc. Pero esa empleada no existe!! Todas las mujeres están enamoradas del mismo hombre, y nosotros somos el premio de consuelo. Ellas tienen a un ideal de hombre en la mente, en su pensamiento mágico.

Un problema típico es si al hombre se le ocurre llevar a comer a su esposa o pareja. Y le pregunta dónde quiere ir y ella de seguro le responde: decídelo tú, a mí me da lo mismo…Pero después no quiere ir a comer ni carne ni pastas, porque le cae mal y porque está a dieta… Nuevamente él le pregunta y ella dice que no sabe, que lo decida él. Pero en verdad ella no tiene ni idea que quiere comer ni dónde quiere ir, pero lo que quiere es que él se lo adivine!! La conoce, llevan años juntos, cómo no va a saber?

Las investigaciones muestran que mientras una mujer tiene más pensamiento mágico, más infeliz es y más infeliz hace a todos los que viven con ella. Lo que tiene que hacer la mujer entonces es reducir ese pensamiento mágico y aprender a disfrutar de lo que es real. Y a eso real que tiene colocarle magia. El error es tratar de hacer real lo que es mágico, pues, así se genera la frustración y la infinita sensación de insatisfacción; y como producto de ello sale la queja, lo inconformista: el sí…pero. La mujer se queja de sus hijos, porque cree que lo que debe ser real es el pensamiento mágico de esos hijos perfectos en su mente.

El problema que se ha dado es la ley del péndulo, sobretodo en la generación que tienen treinta y tantos. Ellas quieren ser independientes y fijarse objetivos en la vida y ellos encasillarse en los procesos. Es una generación que cree que puede controlar todo: el quedar embarazada, qué estudiar, dónde trabajar… Pero para crecer en la vida no se trata de hacer un buen negocio porque uno siempre va a pérdida. Es más realista saber que las cosas muchas veces no resultan o que no resultan siempre.

Ocurre que se masculinizaron las mujeres y los hombres se afeminaron. Las investigaciones dan cuenta que cuando la mujer es más masculina el hombre se pone más femenino. El error es la hiper-masculinización de las mujeres adolescentes, que fuman más, beben, son agresivas en el sexo, etc…es decir, empezaron a copiar lo mal que hacen las cosas los hombres, con la pretensión de la igualdad!! Y también porque esas jovencitas se aburrieron de todos los dramas que les han contado las mujeres mayores: el parto fue lo peor, uno nunca más duerme bien con los hijos, las carnes se te sueltan, está condenada a la cocina, a la casa, etc. Entonces después lo único que quieren las jóvenes es ganar plata para después pagar a alguien que haga las cosas de la casa, de la cocina y cuide sus hijos.

Así también ha surgido una generación de chicas que juegan a ser lesbianas. Pero no se trata de personas que ya han asumido una condición homosexual, sino que están experimentando. En promedio se asume la condición sexual propia a los 21 años. Esas chicas en cambio están explorando, jugando. Ante tanto miedo al embarazo de los adultos, ellas han optado por erotizarse entre ellas.

A un hombre machista lo educó una madre, porque está el pensamiento mágico de que los hombres necesitan más cuidados. El pensamiento mágico justifica la infidelidad del hombre y cree que la amante lo embrujó.

En conclusión, no hay superioridad de un sexo sobre otro. Todo es cóncavo y convexo. Si estamos construidos para estar en pareja, es necesario tener humildad. Debo ser pareja conmigo mismo y ser feliz y de ahí buscar al otro u otra concreto. Lo que debe fortalecerse actualmente en toda la humanidad y se debe educar para ello, es la fuerza de voluntad. Se trata de renunciar a beneficios personales en beneficio de otros, es decir, tener buena voluntad. Fuerza de voluntad para apagar la TV y escuchar a los de la casa. Fuerza de voluntad para no contestar el celular si estoy conversando con mis seres queridos. Hay tiempo, pero lo perdemos mucho. Mañana es mucho tiempo. Hoy podemos estar en familia y eso llena el espíritu, da paz, da felicidad. Fuerza de voluntad para hacerse el tiempo y en cuanto a la calidad del tiempo. Ser creativos y darse el tiempo y darle tiempo a los hijos: la mujer, pintarse los labios y besar a sus hijos mientras duermen, para que se den cuenta al día siguiente de que esa mujer trabajadora sin tiempo estuvo con ellos. O ese obrero que anuda la sábana de su hijo para que él se dé cuenta que él estuvo con él.

Ser felices no es un derecho, es una obligación. Es una decisión. Y retomar en la tarde nuevamente la decisión de ser feliz. Saber que todos vamos a morir, que quizá vendrá una enfermedad y me hará valorar todas las cosas, todos los detalles. Dios es nuestro jefe y me mandó a sembrar, pero uno sabe que jamás verá los frutos. Quizá sólo alcance una vez poder ver sólo la flor.

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