Descubrir que la naturaleza nos forma e informa e fe en la vida

La Tierra nos entrega informaciones. Nuestra misión de seres inteligentes es descodificarlas para evitar daños o usarlas en nuestro beneficio. Los animales captan tales informaciones y antes de un tsunami huyen hacia lugares altos. Tal vez hace tiempo nosotros sabíamos captarlas y nos defendíamos. Hoy hemos perdido esa capacidad, pero para suplir nuestra insuficiencia está la ciencia. Ella puede descodificar las informaciones que previamente nos entrega la Tierra y sugerirnos estrategias de autodefensa y de salvación.

Fe en la Naturaleza, implica la certeza de que ella y mi propia vida tiene una orientación benéfica para mí. No hay una irrelevancia recíproca entre naturaleza-vida y fe. Pero tampoco se trata de una vuelta a una cosmología religiosa, sino de establecer lo que aquí llamamos un Ecosistema de Fe o espiritual, pues, el ser humano no tiene un cuerpo, sino que es un cuerpo. La naturaleza nos enseña que la vida se abre paso. Y la naturaleza informa ad intra y ad extra a nuestro ser, lo que es apropiado para nuestra vida. Hay señales, hay una complicidad subyacente entre nuestra vida y la naturaleza; y hemos de tener fe en ello. Pero desde una Fe que ha hecho la experiencia de la Naturaleza como Creación de Dios.

Es la Fe la que nos impulsa a creer que todo tiene finalmente un sentido, no al modo de predestinación o de que está ya todo escrito, sino al modo de simplemente optar por vivir así: con una fe natural, con fe en la vida misma, que tendrá una respuesta en el tiempo. Mas, esta fe no es un acto ciego, una confianza sin contenido, una vinculación a una doctrina esotérica o algo parecido. Todo lo contrario: quiere ser un abrir los ojos, un abrir al hombre a la verdad. La fe, en el sentido del Nuevo Testamento es algo más que una confianza elemental: es promesa de un contenido que me permite confiar. Dios es Aquel que está conmigo y puedo confiar que informa a la vida lo mejor para mi vida.

Desde una opción creyente puedo decir que, muchas veces observo mi vida y la de los demás, cuestionándome acerca de si al final todo se tratará simplemente de cálculo de probabilidades o de “sentido común”, que nos verifica que generalmente vamos cosechando lo que hemos sembrado. Al leer o recordar la Biblia, es fácil observar que lo que dice y aconseja nos traerá buenos frutos, pues, se trata de ir sembrando bien en la vida para cosechar tarde o temprano lo que sembramos, es decir, es muy probable que eso funcione, el problema es poder seguir esos consejos. Pero lo que distingue al dato bíblico, que muchos creemos revelado, es que relaciona o re-liga esos consejos de vida, no hacia una mera doctrina o filosofía, sino hacia una Persona: YaHWeH … Dios …Trinidad… Y si la Biblia es genial en algo, es precisamente que contiene todo lo que podemos vivir en esta vida como personas y todo lo que podemos esperar como seres humanos. Es esta concepción que debemos rescatar desde la raíz de la raíz de nuestra mentalidad occidental y judeo-cristiana.

Creo que el secreto está en hacer la experiencia de dejarse llevar por la vida misma, sin forzar tanto todo ni someterlo todo siempre a nuestra conveniencia propia o para tranquilizar nuestros miedos y proyecciones, pues, ahí arruinamos el esfuerzo de la vida misma por orientar nuestra vida. Efectivamente, creo que la vida ama a quien ama la vida y tiene fe en ella.

Vivimos demasiado tiempo sin escuchar a nuestra propia vida, que brota del interior de nosotros y no de lo que nos rodea. No nos detenemos en ese lugar de nosotros mismos donde se fraguan nuestras más hondas decisiones. Y la vida a veces debe detenernos, mediante una ruina o devastación personal, pérdidas o enfermedades, muchas veces; a fin de reordenar nuestra jerarquía de valores. Nos obliga a detenernos y escucharnos. Pero nos pasamos metiéndonos bulla. Llegamos a nuestro hogar y si no hay nadie, sentimos la imperiosa necesidad de llenar ese silencio encendiendo de inmediato el televisor o la radio o el computador para ver si hay alguien conectado al Chat. Al no escuchar la orientación de nuestra propia vida en la existencia existimos sin hacer historia, o peor aún, dañando la historia de otros.

La experiencia de la fe, puede ser entonces, una actitud existencial gratuita (ojala lo más alegre posible) frente al don gratuito de la vida, sea lo que sea que suceda, sea lo que sea que me ocurra. La vida quiere una respuesta nuestra en cuanto a lo que somos. Dios nos da toda su Gratuidad para creer y vivir con Fe. Le da toda su Gracia a nuestra gratitud gratuita, es decir, cuando agradecemos a la vida, aunque todo en ella nos diga que no. Con tal actitud hacemos la experiencia de Dios en la existencia y al experimentarlo le conocemos en nuestro fuero interno. El secreto de la fe está en dejarse llevar por la vida misma como un niñito que no cuestiona, pero que sabe que su Papá lo está protegiendo, pues, ve resueltos todos sus problemas en el tú del padre que lo sostiene. Lamentablemente vivimos en una sociedad que busca la felicidad pero no a Dios; que ha sacado al Padre y vive huérfana sin orientación ni amor gratuito, y que busca llenar ese gran vacío vital con religión, mercado eclesial, creencias, ídolos, ideologías, libros de autoayuda, ocultismo, filosofías herméticas y nacionalistas, farándula, costumbres y modas esotéricas para todos los gustos, etc.

Creer auténticamente significa afirmar que el sentido que nosotros no podemos construir, que solo podemos recibir, se nos ha regalado; de manera que lo único que hemos de hacer es aceptarlo y fiarnos de él. Según esto, la fe cristiana es optar a favor de que lo recibido precede al hacer. Por tanto, antes de hacer lo que yo quiera hacer, y gracias a ese sentido inscrito ya en mi vida, puedo ser orientado desde dentro y es mi fe la que lo permite. Cuántas veces todo me decía que no de muchas maneras… que no hiciera esto o aquello, pero uno insistió y terminó eligiendo lo que con el tiempo le produjo devastación a su vida.

Nos limitamos al enfocarnos en los problemas y no en las soluciones. Entrar en conexión es la solución. El secreto y la “solución” está en lograr la conexión existencial con la vida o con una causa o con un algo que nos apure el alma o con ese alguien que elegimos amar. Incluso un abandonado puede lograr esa conexión con su fiel perro vagabundo y también abandonado por alguien; está comprobado, que cuando a un perro se le mira a los ojos, se comparte con él y se alcanza esa conexión afectiva real, el perro logra misteriosamente leer la gestualidad o comunicación no verbal de su amo, hasta incluso poder realizar de ese modo, operaciones aritméticas en algunos casos. Los experimentos concluyen que el perro logra realizar la operación sólo cuando está su amo presente, aunque sea otra persona que le indique que sume o reste. No se trata entonces de un procesamiento matemático en el cerebro del perro, sino que éste lee la comunicación corporal imperceptible de su amo (y los olores imperceptibles correspondientes que desprende) cuando con su pata va llevando el conteo, golpeteando la superficie de una mesa o el suelo, y acercándose a la respuesta correcta o al conteo correcto en el cual debe detenerse. Como vemos, lograr la conexión existencial con la mascota canina o con un entorno natural puede lograr cosas maravillosas, ¡cuánto más aún en la conexión existencial con nuestro propio existir y con el de otro ser humano!, pero por lo visto, no es algo cotidiano entre nosotros. Cuando el destino, el Sentido, Dios, quiere construir algo o darnos algo, no lo puede hacer solo. Requiere que construyamos un puente. Ser “racional” es conectarse con lo que somos y dejarse llevar por la vida. Hay aprendizaje si hay esa conexión. Es mejor no ver todo tan lleno de sentido para que así no pierda sentido, no se pierda la capacidad, voluntad y acción de disfrutar cada momento en concreto que se va haciendo una vida y dejar que la vida fluya en mí y me informe su sentido. Ciertamente, todo acto de fe involucra duda… siempre habrá nubes negras en nuestra relación con la naturaleza y la vida. La nuble blanca es bonita y da esperanza en un cielo azul y limpio. Pero la nube negra es la nube que está cargada de agua y el agua es vida. Dejemos lo dual de la existencia (animal-racional), no aplastemos lo animal; no despreciemos el cuerpo por el pensamiento. Hay que abandonarse a las emociones, al instinto; dejar que nos guíe, dejar que mi vida me informe fisiológicamente (porque lo que siento, lo siento en el cuerpo). y así, preguntarme por qué estoy sintiendo lo que estoy sintiendo.

Decimos “así es la vida” cuando la vida se aleja de lo que considerábamos conveniente para nosotros. Mas, nunca reconocemos o lo hacemos muy tarde, que la vida tiene en sí misma su propia finalidad y plenitud, y que debíamos habernos rendido y dejado llevar como niñitos en aquel momento en que a la vida le achacábamos todas nuestras desgracias. Acontece fe donde hay gratuidad con la vida misma y con la naturaleza. Hay una vida entera detrás de las cosas y una fuerza increíblemente benévola y gratuita quiere decirnos que no hay razón para tener miedo, nunca. Dios vive en mi amor por la vida y en el cuidado por nuestra única casa: la Tierra

No tenemos el control ni somos libres de manera absoluta, sólo tenemos ilusiones. No somos ni reyes ni dioses, tenemos la ilusión de tener el dominio. Y es el dominio lo que debemos ceder. Somos libres o podemos serlo a tal punto de ceder nuestro dominio a la vida. Nuestra felicidad en ese sentido, depende de nosotros; y luego de eso, podemos decidir si un alguien, un algo o una causa la pueden aumentar. La libertad no es que no me controlen, sino que yo renuncie a controlar. Es hermoso cuando alguien te cuida, pero no sólo con afecto, sino con tolerancia. La libertad está del otro lado de la cerca que nosotros mismos levantamos. Rendirse a ello no es perder, es ganar. Así, podemos hacer una opción de Fe, de una firme resolución, que produce un viraje existencial, es decir, de toda la persona, que estructura toda la existencia posterior. En la fe en la naturaleza, como vida, se encuentra implicada toda la persona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *