Der Spiegel denuncia: la prensa progresista se vuelve contra ‘su’ Papa

“No mentirás”, reza el titular del semanario progresista Der Spiegel sobre una efigie del Papa Francisco en rojo sobre fondo negro, anunciando un reportaje muy negativo sobre el pontífice.

Apenas separan cinco años dos portadas muy distintas del prestigioso semanario alemán Der Spiegel, las dos con el Papa Francisco como protagonista y tema de portada. En la primera, el titular rezaba: “¿El mejor hombre de Dios?” y hacía referencia a un reportaje esperanzado sobre las posibilidades que abría para la Iglesia el nombramiento del primer Papa argentino y su agenda reformadora.

El segundo, a cinco años de su proclamación, no puede ser más diferente: “No mentirás”, y pinta un cuadro desolador de una Iglesia devastada por los escándalos se abusos y encubrimientos a los que Su Santidad no parece querer dar respuesta.

Son ocho páginas describiendo el fracaso de un pontificado. Una parte importante del especial se dedica a una entrevista con una víctima bonaerense de abusos, que cuenta cómo un grupo de víctimas envió en 2013 una carta conjunta al Papa. Sin respuesta. Meisner, Caffarra, Burke y Brandmüller ya les podrían haber contado que el Santo Padre no responde a las cartas que no le gustan.

En su último número, Der Spiegel desgrana una serie demoledora de críticas a Francisco como líder de la Iglesia, desde sus titubeos en cuestiones doctrinales básicas -como la intercomunión con los luteranos o la comunión de los divorciados vueltos a casar-, a escándalos como los del Padre Inzoli, abusador rehabilitado personalmente por Francisco, la orgía homosexual vaticana con drogas del monseñor secretario del Cardenal Coccopalmerio, a la promoción y favor a personajes más que dudosos como McCarrick e incluso miembros de su exclusivo consejo privado de cardenales, el C9, como Errazuriz o Maradiaga. Cita incluso el semanario alemán de centroizquierda el comentario de Francisco de que temía pasar a la historia como el Papa que había dividido la Iglesia.

Pero, siendo un semanario laico, centra naturalmente el foco en su falta de misericordia e incluso justicia con las víctimas de abusos sexuales. Der Spiegel habla con varias víctimas argentinas de abusos por parte de clérigos que trataron de acceder al Papa cuando fue elegido para denunciar su caso y encontraron como única respuesta un silencio glacial.

El tono general del reportaje refleja la desilusión del semanario -de buena parte de los medios progresistas, en general-, que esperaban que este Papa “abierto y simpático” limpiara los establos de Augias de la Curia romana y atajara de forma fulminante el escándalo de los encubrimientos de abusos clericales, y se encuentran hoy con una situación en la que la estructura corrupta sigue intacta y la ley del silencio funciona como nunca.

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