Declaración sobre nuevas demandas contra el arzobispo Mccarrick

Durante más de 30 años, la arquidiócesis de Washington ha alentado a los sobrevivientes de abusos sexuales a presentarse, y ha intentado no solo abordar los reclamos de abuso rápidamente, sino también ofrecer asistencia a sobrevivientes de abuso con la esperanza de brindar saneamiento a aquellos que han sido dañados.

Cuando se presentó el primer reclamo contra el arzobispo McCarrick en la arquidiócesis de Nueva York, la arquidiócesis de Washington revisó sus propios archivos y no encontró ninguna queja de ningún tipo contra el arzobispo McCarrick.

Además, los acuerdos confidenciales que involucran actos del arzobispo McCarrick en la diócesis de Metuchen y la arquidiócesis de Newark no eran conocidos previamente por el cardenal Donald Wuerl o la arquidiócesis de Washington.

A raíz de estos reclamos en Nueva York, Newark y Metuchen, ahora tenemos personas valientemente avanzando -aunque de forma anónima debido comprensibles preocupaciones de privacidad- y hablando a los medios con respecto a reclamos adicionales de abuso por parte del arzobispo McCarrick que hasta ahora no eran conocidos por la arquidiócesis de Washington.

Estas experiencias compartidas por los sobrevivientes son profundamente preocupantes y representan una violación de la confianza y una herida que ninguna persona debería soportar sola. El cardenal Wuerl reiteró recientemente que los que presentan nuevas alegaciones también muestran confianza en la Iglesia para tomar en serio estos cargos y actuar rápidamente para responder.

Continuamos orando por los sobrevivientes de tales abusos y comprendemos lo difícil que es compartir recuerdos tan dolorosos. Si bien la lucha para enfrentar tales experiencias es difícil para los sobrevivientes, la arquidiócesis desea acompañarlos y ayudarlos a través de este proceso.

La arquidiócesis alienta a todos a presentar estas experiencias con cualquier diócesis en la que residan para que las autoridades de la Iglesia puedan revisar estos graves problemas con prontitud, y que podamos ofrecer asistencia para comenzar el proceso de sanación y paz.

El cardenal Daniel N. DiNardo, arzobispo de Galveston y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), ante la decisión del papa Francisco, sobre imponer al cardenal McCarrick, suspensión ad divinis, e invitarlo a observar una vida de oración y penitencia en reclusión hasta la finalización del proceso canónico, emitió el siguiente comunicado:

“Doy gracias al Santo Padre por su liderazgo al dar este importante paso. Refleja la prioridad que el Santo Padre da a la necesidad de protección y cuidado para toda nuestra gente y la forma en que las fallas en esta área afectan la vida de la Iglesia en Estados Unidos”.

 

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