De Mendoza a Buenos Aires, las señales de la Iglesia argentina

Dos hechos al parecer fortuitos. A simple vista inconexos. Pero que leídos en perspectiva aportan una lectura amplia a ciertos movimientos en la Iglesia argentina. Ocurrieron este martes 22 de mayo. Primero, en el Vaticano se anunció la designación de Marcelo Colombo como nuevo arzobispo de Mendoza. Y después, en Buenos Aires, el presidente de la Conferencia Episcopal Oscar Ojea se reunió en privado con un grupo de sindicalistas y líderes sociales entre los más críticos el rumbo económico del país impuesto por el gobierno del presidente Mauricio Macri.

Nacido en Buenos Aires el 27 de marzo de 1961, Colombo es un obispo que aprecia especialmente el Papa. Cercano a la gente y de discurso llano, es vicepresidente segundo de la CEA. Designado obispo de Orán por Benedicto XVI el 8 de mayo de 2008, fue trasladado a la diócesis de La Rioja en julio de 2013. Fue uno de los primeros nombramientos argentinos de Francisco, pocos meses después de asumir el papado en marzo de aquel año.

Allí se convirtió en el principal impulsor de la causa del obispo Enrique Angelelli, asesinado durante la dictadura militar y cuyo proceso de beatificación avanza sin pausa. Ordenado sacerdote el 16 de diciembre de 1988, es doctor en derecho canónico. Desempeñó buena parte de su carrera eclesiástica en la diócesis de Quilmes, a las afueras de Buenos Aires. Allí fue párroco de la catedral además de delegado episcopal para la Universidad Católica de La Plata.

Desde el fallecimiento, a finales de 2017, del arzobispo mendocino Carlos María Franzini, el Papa estaba en busca de un perfil adecuado para una de las sedes católicas más destacadas del país. Resulta significativo que haya optado por Colombo, otorgándole -de facto- un voto de confianza público. Y privando a La Rioja de un pastor querido, apenas cinco años después de haberlo nombrado.

Así las cosas, el nuevo arzobispo desembarcará en Mendoza mientras la región afronta un acalorado conflicto social por la aprobación del gobierno provincial a la explotación petrolera no convencional con la controvertida técnica del “fracking”. Prohibida en diversos países y sobre la cual existen indicios de su naturaleza contaminante. 

De ese y otros asuntos profanos no se sustraerá, quien ya manifestó una posición clara sobre la actual situación económica del país. Apenas seis días atrás, en un amplio reportaje con la prensa riojana, cargó contra algunas medidas del gobierno nacional, sobre todo en el campo económico y político.

“Con la quita de retenciones a las minerías y a la soja se ha beneficiado claramente a algunos sectores que estaban en mejor condiciones de afrontar un ajuste y no los jubilados o los trabajadores; eso es dramático, hay que cuidar la vida en sentido más amplio, el gobierno debe cuidar a los sectores más carenciados”, indicó, tras revelar diversas reuniones con líderes sindicales riojanos.

Aseguró que la Iglesia que el aún preside existe “una máxima apertura de acompañar a la gente”, porque “se percibe que los ajustes han comenzado tempranamente para los sectores más vulnerables”. Y apuntó: “En ese sentido me parece que hay que repartir más las cargas”.

Destacó el impacto en la gente de la política económica del país. Y puso el ejemplo del sacerdote David Escalzo, de la iglesia del Espíritu Santo en el barrio Ferroviario, que semanalmente reparte mil 200 viandas familiares. Mientras en el interior de la provincia mucha gente ya no cena, sólo toma un “yerbiado”.

“Cuando hacemos una protesta o un reclamo por alguna circunstancia salarial o de jubilación, también se marcha por la vida, porque el Papa Francisco nos habla de la cultura del descarte de los extremos: los niños y los ancianos. A nosotros, a nivel social, nos preocupa mucho estas políticas estatales que tocan el salario de los ancianos, los jubilados, las pensiones y esto pone en riesgo la salud porque imposibilita comprarse los medicamentos, para llegar a fin de mes y además pagar las tarifas”, apuntó (LaNoticiaPrimero.com del 16 de mayo de 2018).

Esta posición no resulta extraña en Colombo, aunque tras leer sus declaraciones algunos observadores se apresuraron a etiquetarlo de “crítico de Macri”. El flamante arzobispo tiene experiencia como miembro de las comisiones episcopales de Pastoral Social, de Pastoral Aborigen, del Apostolado de los Laicos y de la Pastoral Familiar.

Mientras todo esto ocurría por el nombramiento publicado en Roma, en Buenos Aires tuvo lugar una peculiar reunión. El presidente del episcopado y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, recibió en la sede de ese organismo ubicada en la céntrica calle Suipacha a una comitiva formada por los organizadores de una marcha que se espera multitudinaria y que fustigará la decisión del gobierno de acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para aplacar una inexorable crisis cambiaria en el país.

El encuentro reservado se extendió por una hora. Primero llegaron a la cita Pablo Moyano, del sindicato de Camioneros, y Gustavo Vera, referente de la organización social La Alameda. Más tarde se sumaron a la reunión Pablo Micheli de la CTA Autónoma y Hugo Yasqui, de la CTA de los Trabajadores.

“El obispo se mostró abierto al diálogo, escuchó la preocupación expresada por los dirigentes sobre las tarifas y sobre los riesgos de un posible acuerdo del gobierno con el FMI”, indicó un comunicado de la CEA. Los visitantes fueron invitados a la Semana Social de Mar del Plata que organiza la Comisión Episcopal de Pastoral Social del 22 al 24 de junio próximo.

En el diálogo salió a relucir el más reciente y significativo documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano. Un texto de consideraciones fuertemente crítico con el endeudamiento de los países, el capitalismo salvaje y la finanza “off shore”, que indica como un instrumento ampliamente utilizado para ocultar dinero sucio producto del robo, el fraude, la corrupción y la asociación criminal. Otro aspecto altamente inflamable para un gobierno nacional que tiene varios funcionarios de alto nivel cuestionados públicamente por poseer o estar vinculados a sociedades offshore.

El encuentro se gestó algunos días atrás, a petición de los propios visitantes. Pero, más allá de la respuesta protocolar quedó la fotografía de Ojea y los líderes. Un detalle significativo, justo en medio de las intensas turbulencias políticas y económicas que atraviesa el país.

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