Crónica del primer encuentro real de la parroquia virtual de San José de la Sierra

Jorge González Guadalix

 

Día gozoso ayer para las parroquias de San Vicente mártir de Braojos de la Sierra (real) y la hasta ayer virtual de San José de la Sierra. Y digo hasta ayer porque lo que fuere en otro momento parroquia solo virtual ya ha pasado a ser parroquia con rostro, voz y mucha vida.

A las once y media de la mañana estábamos citados en el templo parroquial. Una primera media hora para el saludo, un primer abrazo y colocarnos una etiqueta que nos permitiera identificarnos a la primera con nombre y localidad de origen. Unos cincuenta feligreses otrora virtuales calculamos que llegaron a Braojos, a los que se fueron uniendo algunos braojeños. La mayor parte de Madrid, eso sí, con alguna aproximación navarra por el norte y malagueña por el sur.

De doce a una del mediodía fue un tiempo para Patricia, la técnica de turismo local, que brindó una interesante explicación de nuestro templo parroquial, una auténtica joya, y no lo digo por decir, y que incluía para los más intrépidos la subida a la torre para poder contemplar una impresionante vista de la zona.

Solemnísima celebración de la eucaristía en honor del patriarca San José para la que había pedido permiso al ordinario. Por todo lo alto. Como me dice Cándido, el buen sacristán, “nosotros, como en una catedral”. Cáliz y vinajeras del siglo XVIII, casulla “de guitarra” de principios del XIX, incienso y lo que hiciera falta. Cantos populares, que Luisa entona con toda ilusión, y hasta nos lanzamos con los kiries de la misa de angelis.

Tras la homilía llegó el momento de la solemne bendición de la imagen de San José, ya colocada en su pedestal definitivo, y a continuación la consagración de todos los presentes a San José, en la que añadimos de corazón a todos los feligreses de esta parroquia ya no tan virtual de San José de la Sierra.

Una misa vivida de corazón, intensa, fraterna, que acabó con los entrañables versos de Félix, vecino de Braojos y un poco músico, poeta y siempre sonriente.

El patio de la casa parroquial fue lugar para el aperitivo compartido que vaya si tenía cosas para compartir. Algunos que no pudieron llegar a tiempo a misa se incorporaron en este momento. Daban miedo las mesas con tantas cosas, pero… somos gente de buen comer y mejor beber y se hizo un esfuerzo.

Comida a continuación con posibilidad de degustación de manjares de todo tipo que incluían desde impresionantes ensaladas y ensaladillas a las cuaresmales torrijas, con un intermedio de esos que antes se decía no se saltaba un gitano.

El ambiente, cordialísimo, con la sensación de que todos éramos amigos de siempre. Ya se sabe, las cosas de la fe que acercan a las personas por encima de cualquier otra consideración. Nos saltamos la en principio prevista reunión a las 16 h., pero no estaban los estómagos para reuniones serias.

Lo que no faltamos fue a la exposición del Santísimo y rosario en el templo parroquial. Rosario, por cierto, en el que al final rezamos no las letanías de la Virgen sino las de San José, con el convencimiento de que ella no verá mal que algún día recordásemos especialmente al esposo.

A las seis comenzó el desfile de regreso a los lugares de origen. Daba pena decirse adiós, entre otras cosas porque disfrutamos de un tiempo que ni pedido a propósito. Regalo de San José, seguro. Pero es que además del tempo lo pasamos tan bien, hubo tanta cordialidad, tanto afecto que, cachis, cuesta decir hasta luego.

Tendría que dar aquí gracias a mucha gente. Ya he citado a Cándido, Luisa y Félix. Trabajo generoso el de Almudena, la encargada de la casa parroquial, que lleva días dejándose el alma para que todo salga bien. Con ella gracias a Mari Cruz, Juanita, Julia, Jorge, Enrique, Pilar… Y gracias sobre todo a tanta gente anónima que, de Braojos o provenientes de cualquier rincón, ayer hicieron del encuentro una maravillosa experiencia de fe y amistad.

Hemos quedado emplazados para el año próximo. Repetiremos, seguro. Y quizá con novedades que contaremos en su momento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *