Creo que el dolor purifica y mejora

Es una gran reparación del pecado personal, familiar,

y para no retardar la salvación a los más abandonados.

Creo que Dios está con aquellos que sufren y en ellos.

Creo que Dios TriUnidad no quiere nuestro dolor, sino nuestro amor gratuito

y alcanzar nuestra entrega de fe valiente y agradecida.

Creo que el Altísimo-Abajasísimo, no nos salva del sufrimiento, del dolor y de la muerte,

sino que nos rescata “en” el sufrimiento, en el dolor y en la muerte.

Creo que nuestro Señor Jesucristo va con nosotros al paso que uno pueda andar.

Creo que el dolor asumido con amor y soportado con resignación,

será glorificado en la eternidad.

Creo que el dolor une muy intensamente a la persona

con nuestro Señor y la hace más semejante a Él,

porque a veces el dolor es el cincel de Dios para hacer su obra maestra.

Creo que el dolor tiene secretos e inefables consuelos

para el espíritu-humano humildemente rendido,

y le inspira un amor más sincero y más puro hacia Dios.

Creo que el dolor, soportado con amor y resignación,

tiene más mérito que otra obra cualquiera.

Creo que desde toda la eternidad ha contado Dios el número y medido la gravedad

de los dolores; y ha preparado en su misma proporción su amor gratuito y su recompensa.

Creo que el dolor, soportado cristianamente, es una señal de amor y de encuentro eterno.

Creo que el dolor, unido al de Jesucristo, es un medio muy fecundo

para convertir y salvar a los seres amados no creyentes y al mundo,

pues, ese fue el modo del mismo Dios.

Creo que el dolor físico asumido en consciencia mirando al Crucificado,

nos abre la puerta de la gratuidad para con el mismo Dios,

pues, así logramos agradecerle desde el peor momento de nuestra vida

y recibimos su Gracia en medio de nuestras desgracias.

Creo que el dolor asumido como algo que Dios ha permitido, da a conocer

que en dicho sufrimiento Él vislumbra un bien que uno no conoce aún.

Creo que al llevar los sufrimientos finales por amor a Dios

manifestamos que en nuestra vida que se apaga, nos dejamos amar por Él,

y logramos la plenitud más alta del sentido de la vida :

amar con el amor de Dios: gratuitamente._

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