Cotelo y su película: “es clave para su éxito que la gente vaya a verla la primera semana”

InfoCatólica / Javier Navascués

Juan Manuel Cotelo estrena el próximo 3 de diciembre su nueva película / musical sobre la familia: Tengamos la fiesta en paz. El número de salas de cine a los que llegue la película depende en gran parte de la ayuda que reciban de los mismos espectadores, en dos fases: desde ahora hasta el día del estreno, y en la primera semana de exhibición.

Desde ahora, cualquier persona puede solicitar que la película se proyecte en su sala favorita, a través de este enlace: https://www.tengamoslafiestaenpaz.com/pidela/

Hablamos con el propio Juan Manuel sobre algunos de los aspectos más importantes de la película.

Ya se acerca la fecha de estreno de la película Tengamos la fiesta en paz, ¿Cuáles son sus sensaciones antes del mencionado estreno?

Mucha ilusión por ver la reacción del público. Confiamos en que la película no sólo guste mucho y divierta, sino sobre todo que ayude a unir más a las familias de los espectadores. Tengamos la fiesta en paz es una invitación amable y sencilla a amarnos más en nuestra propia familia, superando cualquier pequeña división que pueda surgir. Ya he podido ver la película con un pequeño grupo de espectadores y sus reacciones han sido maravillosas: muchas risas, alegría, esperanza y algunas lágrimas de emoción.

¿Esta comedia musical es en cierta manera diferente a todo lo que ha venido haciendo hasta ahora?

Siempre evito hacer algo que haya hecho antes. Porque repetirse es aburridísimo para uno mismo y para cualquier espectador. Por eso, ninguno de nuestros trabajos es igual a otro anterior. Tengamos la fiesta en paz se distingue en las formas, por ser una comedia musical, lo que la diferencia de todo lo que hemos hecho antes en la Fundación INFINITO + 1.

Aunque todas nuestras películas, son distintas formas, de lo mismo: queremos dar a conocer las buenísimas noticias del Evangelio, con alegría, a través del lenguaje audiovisual. Eso no vamos a cambiarlo nunca. La noticia de Evangelio es siempre es actual y novedosa, nunca es una historia del pasado. Y se puede contar de mil formas diferentes, todas válidas.

¿Cómo ha llevado el doble esfuerzo de conseguir financiación y luego rodarla o ha sido más bien un placer que un esfuerzo?

Ha sido un trabajo. Y como todos los trabajos, supone esfuerzo, evidentemente. Pero es un esfuerzo maravilloso. En nuestro caso, es un trabajo en equipo, que resulta muy gratificante. Tengamos la fiesta en paz se ha producido gracias a la suma de muchas donaciones, por parte de personas que no se conforman con ser espectadores ni críticos, sino que quieren ser protagonistas de la evangelización a través del cine. Esto es revolucionario y esperanzador. Si cada persona bautizada aceptase su protagonismo en la evangelización, el mundo cambiaría. Si nos limitamos a observar o a criticar, nada cambiará.

El argumento es original e incluso transgresor, puesto que son los niños los que castigan a los padres…¿Qué pretendía con esa búsqueda del mundo al revés…?

Seguramente no es la primera película en la que se plantea ese cambio de papeles. Nosotros hemos puesto la mirada en la perspectiva de los niños, les hemos dado voz para que expresen lo que desean de sus padres. La voz de los niños no está contaminada por argumentos ideológicos, políticos, económicos ni sociológicos, propios de los adultos. La voz de los niños es la voz del deseo puro de amor y unidad, que todos llevamos en el corazón.

De las últimas comedias que se han hecho me recuerda un poco a la de Santiago Segura, donde los niños se rebelan contra los adultos, aunque usted busca algo más que hacer reír…

Hacer reír es esencial, si produces una comedia. Y que las canciones sean buenísimas es esencial, si produces un musical. Pero tanto la risa, como la música, la fotografía, el decorado, el vestuario… todo eso está al servicio de una meta superior: llegar al corazón del espectador con una invitación a amar más. Si esa invitación no llega, si solamente es divertimento con un buen acabado, yo siento que hemos hecho un trabajo incompleto, porque no nos conformamos con entretener, siendo ese entretenimiento algo fundamental.

Durante 20 años de profesión, me conformé con entretener e informar, con tener mucha audiencia en los programas que hacía para la TV, hoy aspiro a algo más que eso. Y gracias a Dios, sucede.

Pero es el empuje y firmeza de los niños el que impide que la familia se rompa…¿quizá muchas rupturas se deben a actitudes infantiles y egoístas de los cónyuges?

Cada historia de amor es diferente, no podemos -o al menos yo me veo incapaz para ello- juzgar a nadie. Y procuro concentrar mi mirada en cómo amo yo a mi esposa, a mis hijas, a mis padres, hermanos, amigos… en lugar de pensar en lo que deben hacer los demás. Es el único análisis que realmente me interesa.

¿Es la capacidad de perdón y olvidar el rencor el mensaje más potente de la película?

Cada espectador encontrará su propio mensaje. Deseo que no sea un mensaje teórico con el que estar de acuerdo, sino que provoque una reacción concreta de mayor amor, en la vida de cada familia.

Viendo el trailer llama la atención que el elemento religioso aparentemente no está de manera explícita, pero el trasfondo de la importancia de que la familia esté unida cala hondo.

Yo no logro separar lo religioso de ninguna realidad humana. No encuentro nada en la vida, ni en ninguna persona, que esté separado de nuestra condición de hijos e hijas de Dios. Veo la presencia de Dios en todo y en todos. Y de modo muy claro, en nuestra condición de hermanos y hermanas. ¿Por qué decimos que somos hermanos unos de otros? Podemos tomar esta frase como una idea bonita, pero puramente poética, o entenderla y aceptarla al pie de la letra.

Realmente somos todos hermanos, hijos de un único Dios, que es Padre y Creador de todos, también de quienes no le conocen o no le aman. Nuestra condición de “seres familiares” está tan arraigada en nuestra naturaleza, que ni siquiera hace falta emplear argumentos religiosos para aceptarla y protegerla. La fraternidad humana es un bien patente a los ojos de cualquiera. Un bien que puede perderse, si no se cuida. La ruptura de una familia es dolorosa para cualquier persona. Y la unidad familiar es un tesoro valorado por cualquier persona.

Evidentemente se ve que la película va dirigida a un público muy amplio pues es una comedia muy simpática que la puede ver todo el mundo y se puede ver en familia.

El reto era lograr una película que pudieran gozar los adultos y los niños, al mismo tiempo. Y que, tanto a los mayores como a los pequeños, les invitara a amarse más en la propia familia. La película tendrá diferentes lecturas para cada espectador, pero en la misma dirección: el amor, que no es un sentimiento volátil, sino que tiene consecuencias prácticas y concretas, siempre. Un amor solamente sentido, no vale nada. Un amor traducido en actos de servicio, es amor verdadero.

¿En cuantos cines la va a estrenar en España? ¿Hay algún otro país interesado?

El número de salas de cine depende en gran parte de la ayuda que recibamos de los mismos espectadores, en dos fases: desde ahora hasta el día del estreno, y en la primera semana de exhibición. Desde ahora, cualquier persona puede solicitar que la película se proyecte en su sala favorita, a través de este enlace: https://www.tengamoslafiestaenpaz.com/pidela/

Cuantas más personas la soliciten desde una misma ciudad, más posibilidades tenemos de convencer a los programadores de esa sala. Si ya tenemos 30 salas, es gracias a las personas que la han solicitado, ayudándonos muchísimo con ese pequeño gesto. Pero además, si acuden al cine en la primera semana de exhibición, la ayuda también es importantísima. Porque hay muchos exhibidores que esperan los resultados de la primera semana en cartelera, para tomar decisiones sobre la proyección de un título en su sala.

De ahí que insistamos en que, quien quiera ver Tengamos la fiesta en paz, vaya al cine cuanto antes, a partir del 3 de diciembre. La película es la misma en los primeros días que más tarde, pero el efecto que provocan los primeros espectadores es muy importante, no sólo para España sino para el resto de países del mundo. Nuestras anteriores películas se han estrenado en 39 países, gracias a que en cada país tenía muy buena acogida. Eso provoca el “efecto dominó”.

Hablando en el argot futbolístico, ¿usted cree que esta película se va a comer los turrones?

En términos futbolísticos, deseamos que esta película suponga el inicio de una remontada, a nivel social, de la goleada que la familia ha recibido en los últimos años. Nos han metido goles por cada esquina, la familia ha sido vapuleada desde las instituciones públicas, y a través de los medios de comunicación.

El principal refugio natural de cualquier persona, que es la propia familia, se ha convertido en territorio de guerra. Pero… este partido lo vamos a ganar… si hacemos algo, claro. Si no nos limitamos a quejarnos. Tengamos la fiesta en paz es una jugada al ataque, en defensa de la familia. Empecemos parando los goles y empecemos a jugar al ataque, para meter goles, con un juego alegre, dinámico, divertido, ganador. Y daremos la vuelta al resultado.

¿Por qué ninguna familia española debería dejar de ver esta película?

Ninguna familia debería romperse, ni en España ni en ningún otro rincón del mundo. Y eso no es una cuestión de suerte, sino una tarea exigente y preciosa, que dura toda la vida. La unidad familiar es un tesoro frágil que hemos de proteger con todas nuestras fuerzas, al menos con la misma fuerza con la que protegemos nuestros bienes materiales o la salud de los hijos, de cualquier amenaza. Y Tengamos la fiesta en paz estimula a ello, a dar la vida por la propia familia, cueste lo que cueste.

 

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