Cinco señales que alertan de una crisis matrimonial… Y consejos para superarla

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Al rezar por su matrimonio, muchos novios y cónyuges confían en que como «elegidos de Dios, santos y amados», su vocación conyugal florecerá con feliz término. Sin embargo, no son pocos los peligros y amenazas que con el paso de los años, el desgaste o las dificultades sobrevenidas pueden truncar este buen propósito.

Para estar prevenidos sobre estos problemas y «no esconderlos debajo de la alfombra», Catholic Stand se ha hecho eco de las principales señales de alarma de un matrimonio en crisis y cómo prevenirlas, en base a los consejos del psicólogo Alan Loy McGinnis.

Expone cinco señales de alarma…

1º Los esposos ya no disfrutan juntos u olvidan los detalles

Con el día a día de los cónyuges, marcado por la presión laboral o el arduo trabajo que puede suponer el cuidado y la educación de la familia, el tiempo para dedicar al propio matrimonio puede olvidarse o desaparecer. Esto, explica McGinnis, puede desembocar en una relación «aburrida y sin sentido del humor», alejada de la alegría que marca a las parejas enamoradas.

En este sentido, explica que un ejemplo de esta alegría puede ser cuando el marido «se detiene antes de llegar a casa para comprarle una rosa, simplemente porque disfruta viendo la felicidad en los ojos de su mujer cuando las recibe. No es tanto el hecho de comprarla como la intención lo que habla del amor. Cuando desaparezcan las sorpresas, es una señal segura de que la vitalidad ha desaparecido en el matrimonio», explica.

2º El esposo o esposa se abren con otras personas y fantasean

McGinnis menciona que pensar en una aventura incrementa las posibilidades de que la fantasía se haga realidad. Además, cuando uno de los dos se abre con otra persona y expone los problemas de su matrimonio a otro con la mera intención de contarlo, se está violando la intimidad del otro cónyuge y es poco caritativo.

3º Ni hay buenos recuerdos ni se habla sobre los motores de vida

«La mayoría de las parejas fortalecen felizmente sus lazos cuando rememoran el pasado» y no solo disfrutan viendo vídeos o fotos de la familia, hablando de su historia y recuerdos o de cómo han superado las crisis. Cuando dos personas están cerca, también disfrutan hablando entre sí sobre lo que creen y cómo evolucionan sus convicciones. Por ello, compartir las creencias personales no solo es «un regalo de amor», sino también de confianza y cuando no tiene lugar, suele ser una señal de que se da o puede darse una crisis relevante en el matrimonio y sus lazos.

Recordar conn frecuencia los lazos que un día unieron el matrimonio es crucial para mantenerlo unido, según el psicoterapeuta especializado en relaciones Alan Loy McGinnis.

4º Marido y mujer se evitan mutuamente

Los síntomas pueden variar: el esposo llega a casa tarde en la noche, la esposa se acuesta temprano, él bebe o juega, ella no está en casa cuando se supone que debe estar… Son solo algunos de los aspectos que alertan de que el matrimonio esta cerca de enfrentar una gran crisis.

5º Olvidar los pequeños detalles

En su libro El factor amistad, McGinnis resalta de la importancia que tiene descuidar los pequeños detalles a través del caso de un hombre cuyo matrimonio se rompió tras 18 años.

-¿Cómo supiste que se había terminado?, le preguntó.

-Cuando ella dejó de ponerle pasta a mi cepillo de dientes cada mañana.

-¿Cómo?

-Cuando nos casamos, quien se levantaba primero le ponía la pasta al cepillo del otro. En algún momento del camino dejamos de hacerlo y desde entonces, el matrimonio se vino abajo.

Alan Loy McGinnis.

Alan Loy McGinnis es un psicoterapeuta cristiano y fundador y director del Valley Counseling Center en California, Estados Unidos, autor de best sellers como El factor amistad.

Especialista y periodista mencionan 6 consejos para prevenir estos factores de riesgo:

1º No tener miedo a hablar de los problemas y preocupaciones

Explica que en el momento en que uno de los cónyuges saca a relucir problemas que ha percibido, el otro buscará discutir el problema, pero debe hacerse de forma adecuada. En lugar de decir «Estás apagado estos días», McGinnis invita a cambiar la perspectiva y probar con: «Cariño, siento que no estamos tan cercanos como solíamos ser y lo echo de menos. ¿Piensas tú lo mismo?».

2º Reservarse un «tiempo intocable» para hablar

Asegura que los matrimonios más felices suelen reservar un tiempo fijo para hablar. “Muchas parejas se benefician de salir de casa para hablar, aunque sea solo mientras dan un paseo. Esto elimina cualquier tentación de doblar la ropa o mirar televisión en lugar de centrarse el uno en el otro”, menciona.

3º Cogerse de la mano y ser cercanos

«Cogerse de la mano y abrazarse pueden fortalecer el vínculo matrimonial, todos necesitamos ese tipo de cercanía física», comenta McGinnis.

Una pareja feliz.

Parecen tópicos, pero los pequeños detalles, la confianza y sinceridad para tratar los problemas o reservar un tiempo para hablar con frecuencia son ingredientes necesarios para un buen matrimonio según los especialistas.

4º Romper la rutina y divertirse… sin tener por qué gastar

El psicoterapeuta también observa que el dinero no tiene por qué ser un problema cuando los matrimonios necesiten divertirse y romper la rutina. «A veces, las parejas felices olvidan las formas adultas de divertirse y no se avergüenzan de bromear, fingir o sorprender y reírse en los brazos del otro», explica. Son muchas las posibilidades de divertirse sin que el dinero tenga la última palabra, como puede ser visitar una heladería cercana o dar un paseo, lo que puede ser incluso más divertido que una cena en un lujoso restaurante.

5º Recuperar los «minúsculos actos de bondad»

Explica que los pequeños detalles «tienen un gran poder, porque demuestran que no has subestimado a quien amas. Te tomas el tiempo para pensar qué puede aportar un pequeño momento de felicidad».

6º Rezar, confesarse e ir a misa juntos

La periodista de Catholic Stand Lilia Borlongan-Álvarez añade un quinto consejo a los aportados por McGinnis: «Id juntos a la iglesia, rezad juntos el rosario, apoyaos el uno al otro a confesaros. El matrimonio no es solo un compromiso entre un hombre y una mujer, sino también un voto de permanecer cerca de Jesús, María y los santos. El matrimonio es una unión elevada a sacramento. A decir verdad, sin fe y la Divina Providencia, ningún matrimonio durará mucho».

 

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