Celibato, aborto y Venezuela en la rueda de prensa del Papa en el viaje de vuelta a Roma

Redacción de Acaprensa

 

 

Presentamos algunas respuestas del Santo Padre durante la rueda de prensa del vuelo de vuelta a Roma, tras participar en la JMJ de Panamá.

 

Celibato

 

Hemos visto durante cuatro días a jóvenes rezando con mucha intensidad. Entre ellos tal vez hay un número que pretende abrazar la vida religiosa. Pero tal vez alguno está dudando porque cree que es un camino difícil, porque no se pude casar. ¿Es posible pensar que en la Iglesia católica usted permita que hombres casados se vuelvan sacerdotes?

 

«En el rito Oriental de la Iglesia católica pueden hacerlo. Se toma la opción celibataria antes del diaconado. En el rito latino, me viene a la mente una frase de san Pablo VI: “Prefiero dar la vida antes que cambiar la ley sobre el celibato”. Es una frase valiente. En un momento más difícil que este, se estaba en el 68-70. En lo personal, creo que el celibato es un don para la Iglesia.

 

En segundo lugar digo que no estoy de acuerdo con permitir el celibato opcional, no. Solamente quedaría alguna posibilidad en los sitios alejadísimos, como las islas del Pacífico… cuando hay necesidad pastoral el pastor debe pensar en los fieles.

 

Hay un libro del padre Lobinger, interesante (esto es algo que están discutiendo los teólogos, todavía es una decisión mía). Mi decisión es: el celibato opcional antes del diaconado no. Es una cosa mía, personal, yo no lo haré. Y esto queda claro. Solamente es mi pensamiento personal. ¿Soy cerrado, acaso? No me quiero poner frente a Dios con esta decisión.

 

El padre Lobinger dice que la Iglesia hace la eucaristía y que la eucaristía hace a la Iglesia. En muchos lugares, dice Lobinger, ¿quién hace la eucaristía? Las guías de esas comunidades son diáconos o monjas o directamente laicos. Y Lobinger dice: se puede ordenar a un anciano casado, es su tesis, pero solo para ejercer el “munus sanctificandi”, es decir que celebre la misa, que administre el sacramento de la reconciliación y dé la unción. La ordenación sacerdotal da los tres “munera”: “regendi”, “docendi” y el “sanctificandi”. El obispo le da solamente la licencia del “sanctificandi”.

 

El libro es interesante. Y tal vez puede ayudar a pensar el problema. No digo que haya que hacerlo, porque no he reflexionado, no he rezado lo suficiente sobre esto. Pero los teólogos deben estudiar. El padre Loginger es un “fidei donum” de Sudáfrica. Ya es anciano.

 

Hablé con un oficial de la Secretaría de Estado, un obispo, que tuvo que trabajar en un país comunista al comienzo de la revolución. Eran los años cincuenta. Los obispos ordenaron a escondidas a campesinos, buenos religiosos. Después, pasada la crisis, treinta años después, la cosa se resolvió. Y me contó la emoción que le daba cuando en una concelebración veía a estos campesinos que se ponían los ornamentos para concelebrar. En la historia de la Iglesia esto se ha dado. Es algo que hay que estudiar, pensar y rezar.

 

Pero, ¿hay también sacerdotes protestantes casados que se vuelven católicos?

 

Es cierto. Benedicto XVI hizo el “Anglicanorum coetibus”: sacerdotes anglicanos que se vuelven católicos y que viven como si fueran orientales. Recuerdo que en una audiencia de los miércoles vi a muchos con mujeres y niños.

 

Aborto

 

El en Vía Crucis de Panamá hubo muchas palabras fuertes sobre el aborto. ¿La posición radical respeta a las mujeres?

 

El mensaje de la misericordia es para todos. También para la persona humana que está en gestación. Después de haber fracasado así, también hay misericordia. Pero una misericordia difícil, porque el problema no es dar el perdón, sino acompañar a una mujer que ha cobrado conciencia de haber abortado. Son dramas terribles.

 

Una vez escuché a un médico que hablaba de una teoría según la cual una célula del feto apenas concebido va a la médula de la mamá y allí recibe una memoria incluso física. Esta es una teoría, pero para decir, una mujer, cuando piensa en lo que ha hecho… te digo la verdad, hay que estar en el confesionario y tú allí debes dar consuelo.

 

Por ello yo he abierto a la potestad de absolver el aborto por misericordia, porque muchas veces deben encontrarse con el hijo. Yo aconsejo muchas veces, cuando tienen esta angustia: “Tu hijo está en el cielo, habla con él. Cántale una canción de cuna que no pudiste cantar”. Y ahí se encuentra un camino de reconciliación de la mamá con el hijo. Con Dios ya está el perdón, Dios perdona siempre. Pero la misericordia, que ella elabore esto. El drama del aborto, para comprenderlo bien, hay que estar en el confesionario.

 

Venezuela

 

En estos días usted dijo que se sentía muy cerca de los venezolanos, y el domingo pidió «una solución justa y pacífica, en el respeto de los derechos humanos». Los venezolanos quieren saber qué significa esto. ¿El reconocimiento de Juan Guaidó, nuevas elecciones libres? La gente siente que usted es un Papa latinoamericano y quiere sentir su apoyo.

 

Yo apoyo a todo el pueblo venezolano, que está sufriendo. Si me pusiera a decir “háganle caso a estos países o a esos otros”, me pondría en un papel que no conozco. Sería una imprudencia pastoral por parte mía y haría daño. Las palabras que he dicho las pensé y volví a pensar, expresé mi cercanía y lo que siento. Yo sufro por todo esto. Ponerse de acuerdo, ¿no se puede? Una solución justa y pacífica.

 

Me da miedo un derramamiento de sangre. Y por ello pido que sean grandes quienes pueden ayudar a resolver el problema. El problema de la violencia me aterroriza. Después de todo el esfuerzo que ha hecho Colombia, lo que sucedió en la escuela de los cadetes de la policía es espantoso. Tengo que ser un pastor. Y si necesitan ayuda, que se pongan de acuerdo y la pidan.»

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