CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO A SU SANTIDAD EL PATRIARCA ECUMÉNICO BARTOLOMÉ CON MOTIVO DEL 30° ANIVERSARIO DE SU ELECCIÓN COMO ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA Y PATRIARCA ECUMÉNICO

A Su Santidad Bartolomé
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca Ecuménico


«Gracia  y paz  a vosotros de parte de “Aquel que es, que era y que va a venir”» (Ap 1,4)

Queridísimo hermano en Cristo:

En la feliz ocasión del 30º aniversario de tu elección como arzobispo de Constantinopla y patriarca ecuménico, te expreso mis mejores deseos: Χρόνια πολλά! Ad multos annos!

Me uno a ti en la acción de gracias al Señor por las numerosas bendiciones otorgadas a tu vida y a tu ministerio a lo largo de estos años, y ruego a Dios, de quien proceden todos los dones, que te conceda salud, alegría espiritual y gracia abundante para sostener todos los aspectos de tu noble servicio.

Con gratitud a Dios, reflexiono sobre nuestro profundo vínculo personal, desde el momento de la inauguración de mi ministerio papal, cuando me honraste con tu presencia en Roma. Con el tiempo, este vínculo se ha convertido en una amistad fraterna alimentada en muchos encuentros no sólo en Roma, sino también en el Fanar, en Jerusalén, Asís, El Cairo, Lesbos, Bari y Budapest. Como refleja claramente, una vez más, tu participación en los actos celebrados recientemente en Roma, en los que tu presencia ha sido muy apreciada, comparto contigo la comprensión de nuestra común responsabilidad pastoral ante los urgentes desafíos a los que se enfrenta hoy toda la familia humana.

En particular, te aseguro mi aprecio por tu compromiso con la salvaguardia de la creación y por tu reflexión sobre esta cuestión, de la que he aprendido y sigo aprendiendo mucho. Con el estallido de la pandemia y sus graves repercusiones sanitarias, sociales y económicas que se derivan de ella, tu testimonio y enseñanzas sobre la necesidad de la conversión espiritual de la humanidad han adquirido una relevancia duradera.

Además, te agradezco sinceramente tu indicación incesante del camino del diálogo, en la caridad y en la verdad, como única vía posible para la reconciliación entre los creyentes en Cristo y para el restablecimiento de su plena comunión. Con la ayuda de Dios, éste es el camino por el que ciertamente seguiremos caminando juntos, pues la cercanía y la solidaridad entre nuestras Iglesias son una contribución indispensable a la fraternidad universal y a la justicia social, de las que la humanidad está tan necesitada.

Con sentimientos de profundo afecto fraterno, intercambio con Su Santidad un santo abrazo en el amor de Cristo el Señor.

Roma, desde San Juan de Letrán, 22 de octubre de 2021

Francisco

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