Bendición de una pareja gay: los embustes del cardenal Zuppi

InfoVaticana / La Nuova Bussola Quotidiana / Ricardo Cascioli

22 junio, 2022
«Negarlo todo, negarlo siempre, sobre todo negar la evidencia»: el clásico lema del cónyuge infiel se ha convertido ahora también en la pauta de la archidiócesis de Bolonia y de su titular, el cardenal Matteo Zuppi.

El comunicado que intenta aclarar lo sucedido el pasado 11 de junio en Budrio, cuando una pareja gay fue «bendecida» durante una misa, tal y como documentó La Nuova Bussola Quotidiana, es en realidad un concentrado de mentiras para negar la evidencia y despistar de este modo sobre la posición que el cardenal tiene sobre las uniones entre personas del mismo sexo.

Así, dice el comunicado de la diócesis: no hubo bendición, aunque estaba presente una pareja del mismo sexo; fue «una misa de acción de gracias por el grupo «In cammino», presente en la diócesis desde hace treinta años, cuyo objetivo es acompañar y apoyar en la vida cristiana también a las personas con tendencias homosexuales».

En una sola frase ya tenemos muchas mentiras. La primera, y más importante, es la que niega el hecho. Pietro y Giacomo, los dos miembros de la citada pareja, no estaban allí por casualidad, como seguidores del grupo ‘In cammino’: hay pruebas fotográficas y las propias palabras que los celebrantes han hecho llegar a La Bussola desmienten a la diócesis de Bolonia. Fue una misa ad hoc sólo para ellos dos.

Como prueba adicional, hoy también podemos revelar el contenido del mensaje de whatsapp con el que Pietro invitaba a sus amigos a participar en la ceremonia: «el sábado 11 de junio de 2022, salvo imprevistos, Giacomo y yo nos uniremos civilmente en el ayuntamiento de Budrio. Inmediatamente después, en la iglesia de enfrente, celebraremos una misa de acción de gracias/aliento por nuestra vida en común”.

Exactamente lo que hemos escrito, no nos dejemos engañar por las palabras utilizadas por los nuevos fariseos para burlar la «ley»: hablar de una misa de acción de gracias/aliento equivale a una bendición para la pareja, pero evita transgredir formalmente el Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que prohíbe la bendición de las uniones del mismo sexo.

En cualquier caso, está claro que la misa en cuestión era para Pietro y Giacomo y no, genéricamente, para el grupo «In cammino».

Segunda mentira: la finalidad del grupo en cuestión no es simplemente «acompañar y apoyar a las personas con tendencias homosexuales en la vida cristiana», como dice el comunicado de la diócesis, sino llevar al seno de la Iglesia la agenda Lgbt, la legitimación de cualquier orientación sexual, la aplicación práctica de la ideología de género. Incluyendo la aceptación de las uniones homosexuales. La diferencia es grande. «In cammino» no acepta la doctrina de la Iglesia sobre el tema del género y la homosexualidad, simplemente quiere cambiarla o, mejor dicho, subvertirla. Lo que, evidentemente, encuentra permisible el cardenal Zuppi.

Y a este respecto, el comunicado habla de una presencia en la diócesis desde hace treinta años, como para dar la impresión de continuidad entre el actual arzobispo y sus predecesores, los cardenales Giacomo Biffi y Carlo Caffarra. Pero no es así: «In cammino» siempre ha tenido como referente la parroquia de San Bartolomeo della Beverara, pero hasta 2015 su presencia era casi clandestina, a los obispos no les era grata y llamaban constantemente al orden a su párroco. Todo cambió con la llegada del cardenal Zuppi, que inmediatamente invitó al grupo a salir a la luz y su actividad pasó a formar parte de la pastoral diocesana. Obviamente mistificando siempre el lenguaje, presentando como acogida de las personas lo que en realidad es la imposición de una ideología.

Y lo mismo hace el comunicado de la archidiócesis de Bolonia, citando de forma parcial, errónea y engañosa la carta a los obispos del entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, fechada el 1 de octubre de 1986. Para justificar las actividades del grupo «In cammino», el comunicado cita este pasaje, que presenta como el nº 16 del documento de Ratzinger: «Dios ama a toda persona y así lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia por razón de la orientación sexual», considerando «reductor definir la identidad de las personas sobre la base de su ‘orientación sexual’ únicamente».

Pero de hecho, esta cita está tomada del documento final del Sínodo de los Jóvenes (par. 150), que sólo en la segunda parte de la frase -la persona no puede ser definida sólo por su orientación sexual- retoma el concepto expresado en el nº 16 de la Carta de Ratzinger sobre la atención pastoral a las personas homosexuales. Pero en la carta de Ratzinger esta afirmación sigue a la denuncia de la actividad de un lobby gay dentro de la Iglesia que, ayudado por fuerzas externas y enemigas de la Iglesia, pretende subvertir la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad (números 8 y 9); y sobre todo sigue al número 15 en el que se define claramente la tarea de la atención pastoral a las personas homosexuales:

«Esta Congregación, por consiguiente, anima a los Obispos para que promuevan en sus diócesis una pastoral que, en relación con las personas homosexuales, esté plenamente de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Ningún programa pastoral auténtico podrá incluir organizaciones en las que se asocien entre sí personas homosexuales, sin que se establezca claramente que la actividad homosexual es inmoral. Una actitud verdaderamente pastoral comprenderá la necesidad de evitar las ocasiones próximas de pecado a las personas homosexuales».

Por si no quedaba claro, el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe condena claramente actividades como las del grupo «In cammino» y la pastoral que defiende el cardenal Zuppi, incluida la bendición de parejas homosexuales. Nos encontramos, por tanto, ante una verdadera canallada, una consciente y colosal obra de mistificación para demostrar que «la Iglesia de Bolonia» está «en plena armonía con el Magisterio y la Doctrina de la Iglesia». No es así para nada, pero aquí se revela la estrategia del cardenal Zuppi: promover una revolución antropológica en la Iglesia dando la idea de estar en armonía con la Tradición. Un hecho que se comenta por sí mismo.

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