Arzobispo encomienda las víctimas y ofrece asilo aparroquias a los desalojados

El número de víctimas mortales por el derrumbe del puente Morandi en Génova asciende ya a 37, tres de ellos niños. La ciudad está conmocionada por un accidente que va a suponer una dura exigencia de responsabilidades del gobierno italiano al holding Atlantia, que gestiona la red de autopistas italianas, y cuya concesión le será retirada, según anunciaron los dos vicepresidentes, Matteo Salvini y Luigi di Maio, al tiempo que el ministro de Transportes, Danilo Toninelli, pedía la dimisión de los directivos responsables.

Se considera que ha habido negligencia en las obras de consolidación que estaban realizándose en el puente, y a eso también apunta el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova, quien ha pedido que se esclarezcan las causas “para evitar que puedan repetirse hechos de este tipo”.

En una entrevista en L’Avvenire, el purpurado ha evocado las repetidas tragedias vividas por la ciudad en los últimos años, desde el accidente en la torre de control del puerto en 2013, que costó la vida a diez personas, a las reiteradas inundaciones padecidas, que han afectado, como ahora, a barrios desfavorecidos: “Pero la ciudad no se ha rendido, siempre ha conseguido recuperarse, y estoy seguro de que, con la ayuda de la Virgen, a quien rezamos de modo especial el día de la Asunción, encontrará fuerzas para levantarse también de esta prueba”.

Para ello ha apelado al compromiso práctico de los genoveses, ofreciendo la solidaridad de la diócesis con los afectados en la zona, donde numerosos edificios siguen desalojados: “La diócesis hizo saber su disponibilidad inmediata para acoger a eventuales desalojados de las casas próximas al puente.

Las autoridades competentes saben que hemos dispuestos ya varios lugares, y los párrocos con los que estoy en contacto ya se han puesto en movimiento. La cercanía de nuestros sacerdotes a su gente (concreta, humilde, cotidiana) es conocida por todos los genoveses: vayan más o menos a la iglesia, saben que a la puerta de su párroco siempre se puede llamar, y se les abrirá la puerta”.

En un comunicado difundido al poco de la tragedia, el cardenal Bagnasco ya había expresado que “la Iglesia genovesa llora y reza por quienes han perdido la vida en este derrumbe. Por eso el miércoles 15 de agosto, en la solemnidad de la Asunción, en todas las iglesias de la diócesis, serán recordados con oraciones específicas todos los que han sido afectados y toda la ciudad”.

De hecho, ya durante toda la tarde del martes se sucedieron momentos de oración en distintas iglesias de la ciudad convocados con esa intención.

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