Argentina: vicepresidenta presenta las cifras absurdas del aborto

Abortar a los niños concebidos en violación está despenalizado en Argentina desde 2012, pero la vicepresidenta Gabriela Michetti, en una reciente entrevista en el diario La Nación, ha mostrado su total oposición a esa causa para abortar y a cualquier otra.

El Gobierno de Macri, en Argentina, se había declarado neutral en el debate sobre el aborto (que él convocó por sorpresa, sin figurar en el programa electoral). Pero cuando diversos diputados de su formación, Cambiemos, empezaron a hacer campaña a favor del aborto, la vicepresidenta Michetti también quiso hablar en el otro sentido, a favor de la vida de los bebés.

“Eliminar a una persona ya concebida y no dejarla vivir… frente a ocho o nueve meses de embarazo… La verdad, no me parece. Hay personas que viven cosas muchísimo más dramáticas”, afirma la vicepresidenta.

Recuperamos parte de la entrevista en La Nación:

-¿Se equivocó al anticipar su postura personal, dado que va a dirigir el debate en el Senado?

-No. Era ridículo que yo no lo dijera, porque lo he dicho mil veces.

-Pero se involucró de manera militante. Hasta organizó la foto en contra del proyecto.

-No tenía ninguna intención de militar en el tema. Pero me sentí políticamente obligada a equilibrar los tantos. El error entre comillas fue haber hecho una foto de Cambiemos de los que estaban a favor del proyecto. Ahí se obligó a la coalición a hacer otra foto que dijera: ‘Acá tenemos las dos posturas’.

Porque se había generado mucha bronca en una enorme parte de nuestro electorado, que decía: ‘¿Cómo? Pero si el Presidente dice que está a favor de la vida’.

El periodista recuerda a Michetti que ella no votó a favor de la redefinición del matrimonio en Argentina y que luego ella lo ha aceptado.

-¿No le puede pasar lo mismo con esta ley?

-No. Definitivamente no. Ningún ser humano puede decidir sobre la vida de otro. El Estado debe proteger a todo ser humano concebido, en la tercera edad o en la etapa de embrión.

-¿Un embrión tiene los mismos derechos que una persona?

-Totalmente. Porque ¿qué otra cosa es un embrión que un ser humano en su primera etapa?

-¿Por qué en los casos de violación sí se permite el aborto? [Desde 2012 un tribunal argentino lo declaró no punible]

-Yo no lo hubiera permitido.

-¿No permitiría el aborto ni en casos de violación?

-No. Lo dije claramente siempre. Lo puedes dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé.

-¿Y si la mujer no quiere seguir adelante con el embarazo?

-Entiendo el drama que significa, pero hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar que no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, puedes dar en adopción el bebé y no te pasa nada.

-Para eso la mujer tiene que seguir con el embarazo.

-Eliminar a una persona ya concebida y no dejarla vivir… frente a ocho o nueve meses de embarazo… La verdad, no me parece. Digo, hay personas que viven cosas muchísimo más dramáticas y no las pueden solucionar y las tienen que asumir. No sé, qué sé yo. Para mí la vida es el derecho más importante de todos.

Michetti lleva en silla de ruedas desde un accidente de tráfico en 1994 y ha visto muchas historias de superación edificantes. Entiende el drama de la violación pero nueve meses de embarazo, en sí, no le parecen “que a uno se le terminó la vida”.

-La legislación argentina dice otra cosa.

-Respeto la legislación. Si viene una chica embarazada por violación y no sabe qué tiene que hacer, voy a hacer todo lo posible para que acceda a lo que tiene que acceder porque es legal. No voy a ir a en contra de la ley.

 

-¿Tiene alguna amiga que haya abortado?

-Varias. Entiendo que es una cosa difícil.

-Las amigas abortan pese a que es ilegal. ¿No sería mejor garantizarles condiciones seguras?

-El ministro de Salud de Córdoba recién me contaba que con una política de prevención de embarazo no deseado han bajado la muerte materna a cero. La prevención les da un resultado espectacular.

-¿La mujer que se practica un aborto debe ir presa?

-No, para nada. Hay que despenalizar a la mujer.

-Si se despenaliza y no se legaliza, los abortos seguirán siendo clandestinos.

-Yo querría que avanzáramos con políticas de prevención, en cosas que el Estado argentino nunca hizo.

-Con cifras de todo el mundo, el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, dijo que la legalización reduce la cantidad de abortos. ¿No es ese el objetivo?

-Se reduce mucho más con políticas de prevención. Adolfo Rubinstein, ministro promotor del aborto en Argentina, aunque es médico dice que no sabe cuándo empiezan a vivir los seres humanos (cualquier manual de embriología lo explica); afirma que con aborto legal hay menos abortos: es absurdo, España pasó de 15.000 casos clandestinos a 118.000 casos legales).

-¿Qué pasa con las mujeres que mueren por abortos clandestinos?

-¿Por qué vamos a combatir eso eliminando a la persona que se ha concebido? No lleguemos a ese punto. El aborto está muy ligado a una sociedad que piensa solo en el deseo particular y en su propio ombligo.

Hace unos días, la escritora canadiense Margaret Atwood escribió un tuit dirigido directamente a la vicepresidenta Gabriela Michetti . “No aparte la mirada de las miles de muertes anuales por abortos ilegales”, escribió. Se refiere a supuestos miles de muertes de embarazadas en abortos ilegales. Pero esas cifras son un bulo que repiten los lobbies abortistas.

Contar adultos muertos no es difícil en un país como Argentina, los cadáveres no desaparecen. Las cifras de Sanidad del país indican que en 2016 murieron 43 mujeres por consecuencia de abortos, y eso es incluyendo a los legales, los ilegales y los espontáneos, naturales no provocados. Nada de “miles”.

Cada año se mejora en la protección de las embarazadas en complicaciones médicas, sin necesidad de aprobar el aborto. En 2008, por ejemplo, Argentina, con 41 millones de habitantes, registró 296 muertes maternas, de las que solo 62 muertes tenían que ver con el aborto, sumando los naturales y los provocados.

En marzo de 2018, en Infobae, el doctor Alfredo Revidatti, director del Hospital Escuela y Jefe de la Cátedra de Bioética de Medicina de la Universidad del Nordeste (UNNE), explicaba las muertes maternas en su provincia (Corrientes, 1 millón de habitantes, la quinta provincia más pobre de las 23 del país) habían pasado de 12 a 4 muertes maternas en una docena de años.

Se refiere a muertes ligadas a la maternidad y el parto por todo tipo de causas. Simplemente, mejorando “el trabajo de prevención y atención del embarazo y del parto, que se inició a nivel del Ministerio de Salud Pública”, se logran las mejoras.

“En ese mismo año 2016, no hubo ninguna muerte materna por aborto y desde 2012, ninguna por aborto séptico”, afirma. El aborto séptico suele ser la principal forma en que se registran en los hospitales las complicaciones causadas por abortos chapuceros ilegales, con infecciones intrauterinas. Pero con medicina del siglo XXI y acceso a hospitales se convierten en casos extrañísimos.

El doctor Revidatti niega las cifras absurdas de activistas pro-aborto como “el doctor Ginés González García, dando cifras que no son reales y con una firmeza difícil de entender por parte de alguien que no puede ignorar que no tienen sustento, considerando que fue ministro de Salud de la Nación” (siete años, de enero 2002 a diciembre de 2007). “Lo escuché mostrándose espantado por la cantidad de mujeres que mueren por aborto séptico. No sé en qué se basa”.

Otro ejemplo: el diario argentino Diario de Paraná el 1 de enero de 2008 publicó: “Se estima que en la Argentina se producen 600 mil abortos por año, y en su conjunto constituyen una de las principales causas de muerte materna. De 100 mil mujeres que se practican un aborto, entre 350 y 400 mueren en el quirófano.” (Eso daría 2.400 mujeres muertas por aborto, cuyos cadáveres desaparecen mágicamente… cosa que no sucede en el mundo real. Como hemos visto, la realidad de 2008 fue de 62 muertes, no 2.400).

En septiembre de 2017 aún insistían en estas cifras imposibles medios como LaIzquierdaDiario.com y muchos más (aquí hablaban de “entre 460.000 y 600.000 abortos por año y más de 300 mujeres jóvenes y pobres pierden la vida a causa de su clandestinidad”).

Por supuesto, es absurdo hablar de 600.000 abortos ilegales al año en un país como Argentina. En España el aborto es legal y está bastante aceptado desde hace décadas y hay un número similar de mujeres en edad fértil, unas 10 millones, y se practican unos 95.000 al año (93.000 en 2016). En un país como Argentina, donde buena parte de la sociedad no acepta el aborto, casi todos los médicos lo miran mal y es ilegal, evidentemente, los abortos clandestinos serán muchos menos que en España.

El doctor Revidatti pensaba en marzo que desde que se publicaron cifras reales, los abortistas ya no hablaban de mujeres muertas sino de cifras de abortos ilegales, también con cifras imposibles.

“Es importante aclarar estas cifras, difundirlas. Es obvio que gente de buena voluntad se prende de esos argumentos, piensa ‘cómo no voy a estar de acuerdo si muere tanta cantidad de mujeres…’ Pero eso no es verdad”. “En Uruguay, por ejemplo, se mencionaba una cifra de 80 a 90 mil abortos por año, pero cuando se legalizó se registraron 30 mil. No tiene ninguna lógica pensar que la legalización provoque semejante descenso, lo que esto demuestra en realidad es que la cifra que se daba era mentira”.

En Chile, un experto en epidemiología, el doctor Elard Koch, doctor en ciencias biomédicas de la Universidad de Chile y director de investigación del MELISA Institute (www.melisainstitute.com), señala que lo que de verdad baja la mortandad materna en los países es:

– La educación de las mujeres,

– El acceso a la atención obstétrica de emergencia

– El acceso al control prenatal temprano,

– El acceso a la atención profesional del parto por equipo obstétrico calificado,

– El acceso al agua potable y al alcantarillado (disminuye infecciones puerperales)

– Disminuir la desnutrición

Todo eso reduce la mortandad materna de forma demostrada. El aborto legal no lo hace, insiste el doctor Koch. Chile, que tenía el aborto prohibido en todos los casos durante años, mostraba los mejores índices de salud maternal del continente (solo por detrás del riquísimo Canadá) y no tenía prácticamente mortalidad por aborto.

En 2012, un análisis epidemiológico del equipo del doctor Koch en Melisa Institute calculaba, a partir de cifras del año 2000, unos 16.000 abortos ilegales en Argentina, donde hay unos 10 millones de mujeres en edad fértil. Parece una cifra sensata.

En España hay aproximadamente la misma cantidad de mujeres en edad fértil y aborto completamente libre a efectos prácticos, y hay entre 90.000 y 100.000 abortos al año (93.000 en 2016, más los de la píldora del día después, difíciles de contar).

La vicepresidenta Gabriela Michetti hace bien en defender la vida de todos los bebés, también los concebidos en violación. Los abortistas le piden tener “empatía” con las violadas, algo razonable, pero ellos deberían tener también empatía con las personas concebidas en violación que hoy viven, crecen, aman y tienen familias porque no fueron abortadas, y también empatía con las mujeres violadas que apostaron por la vida, y por las violadas que abortaron y se arrepintieron.

El portal Salvar el 1 cuenta muchas historias de vida y superación pese al trauma injusto de la violación que pueden dar la empatía necesaria a quienes les falta: empatía para apostar siempre por la vida.

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