Aprobada la beatificación de la religiosa peruana María Agustina Robles

ACIPrensa / InfoCatólica

Un año antes de su muerte le había escrito a su hermana superiora: «El tiempo vuela y tendré que aprovecharlo bien; de lo contrario me presentaría en la eternidad con las manos vacías. El Señor es demasiado delicado».

Todo Perú se alegra al recibir la noticia de la beatificación de la religiosa peruana María Agustina Robles, más conocida como Aguchita, asesinada por el grupo terrorista Sendero Luminoso en 1990. El Papa Francisco dio su aprobación ayer sábado 22 de mayo.

María Agustina Robles nació el 13 de junio de 1920 en la región de Ayacucho, en la sierra de Perú. Era la menor de 11 hermanos y pertenecía a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor.

A los 18 años decidió seguir su vocación e hizo sus votos a los 25 años. Uno de sus hermanos ya se había ordenado como sacerdote para ese tiempo.

Era una gran misionera y llevaba una vida contemplativa.

En 1987 se traslada a la región Junín en la selva central del Perú, para ese momento corrían tiempos de angustia en el país y específicamente en esa región que estaba situada por la organización terrorista Sendero Luminoso.

Esta era una organización comunista con una de las historias más sanguinarias de América Latina causando miles de muertes inocentes en todo el país. En su ideología mezclaban el marxismo, el leninismo y el maoísmo.

Realizaban juicios populares, en los que asesinaban a los habitantes por acusaciones absurdas de organizar y ayudar a las mujeres de la localidad, ayudar a los pobres y tener diálogos con las comunidades indígenas. Cometían secuestros de niños para entrenarlos, ideologizarlos e incorporarlos a su grupo de muerte.

En 1990, María Agustina ya tenía 70 años cuando lamentablemente tuvo que conocer a esta organización terrorista. Ellos ingresaron a la región donde se encontraban las hermanas misioneras con una lista de seis nombres de hermanas a las que asesinarían acusadas de hablar con los asháninkas, una comunidad nativa que rechazaba a Sendero Luminoso, y ayudar a los pobres de la localidad.

Su nombre no estaba en la lista, pero al no encontrar a quien buscaban, uno de los asesinos la tomó y le dijo: «tú tomarás su lugar». Ella quiso arrodillarse y rezar, pero antes de que pudiera hacerlo, una joven de solo 17 años le propinó cinco disparos.

En un retiro espiritual donde participó Aguchita un año antes, le había escrito a la hermana superiora Delia: «En cuanto a lo espiritual, estoy a punto de dar pasos gigantescos. Parece que estos serán los últimos días de mi vida. El tiempo vuela y tendré que aprovecharlo bien; de lo contrario me presentaría en la eternidad con las manos vacías. El Señor es demasiado delicado.

Déjenme contarles acerca de un día en meditación cuando recordé el gran sueño que tuve cuando descubrí mi vocación de hermana religiosa: era trabajar en la selva. Han pasado los años y me digo a mí misma que el Señor me ha traído aquí para complacerme en mi vejez, antes de morir, en fin, soy arcilla en sus manos».

El grupo terrorista ha sido nuevamente traído a la memoria por el candidato de izquierda del partido comunista Perú Libre, Pedro Castillo, quien ha sido acusado de tener vínculos con la organización y de tener relación con el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), el brazo político de Sendero Luminoso.

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