Algunos consideran a la catedral de México la mayor joya colonial de América

En el Centro Histórico de Ciudad de México -el cual fue declarado patrimonio histórico de la humanidad por la Unesco- hay una joya que refulge con especial brillo, la Catedral de la nación azteca.

Esta construcción, imponente, es para algunos, como por ejemplo para el P. Miguel Ángel Saloma, responsable de Cultura y Turismo de la Catedral de México, el edificio religioso “más grande y bello de América”.

Entretanto, de acuerdo a este sacerdote, el valor de la Catedral no está solo en sus formas, colores y tesoros que contiene, sino que es esta edificación un edificio vivo, pues allí se celebra la liturgia: “Por un lado buscamos la manera de hacer que la gente valore nuestro patrimonio, pero por otro, debemos hacerlos conscientes de que la Catedral, por más cultural y bella que sea, no es un museo, sino un edificio vivo que tiene la liturgia como su principal valor”.

Pero a ese edificio grandioso, templo vivo donde se renueva desde hace siglos el sacrificio del calvario, se suma que es lugar de episodios claves de la historia del país: “La Catedral es punto crucial de todo México, no sólo por el arte y el culto, también porque allí se han vivido acontecimientos trascendentales de la patria”, expresó el P. Eduardo Lozano, uno de los presbíteros que atiende los oficios del templo.

Además de su bella arquitectura colonial -la catedral es la única edificación que inició en el S. XVI y que aún sigue en pie- en su seno la Basílica alberga tesoros religiosos, que el Servicio de Información de la Arquidiócesis de México llama ‘imperdibles’. Aquí van:

El Señor del Veneno. Una de las siete imágenes de Cristo que hay en la Catedral. Las otras son: el Señor de la Salud, el Señor del Cacao, el Señor del Buen Despacho, el Cristo de los Conquistadores, el Señor del Santo Entierro y el Señor de la Columna.

El Altar de los Reyes. Joya del barroco, obra de Jerónimo de Balbás, que rinde pleitesía a la realeza divina.

La Sacristía. En 1629 la imagen de la Virgen de Guadalupe estuvo en este lugar. Todos los objetos en su interior son considerados del “tesoro catedralicio”.

Cinco pinturas del siglo XVI. Están en diferentes lugares. “La Huida a Egipto” (Altar del Perdón); “San Cristóbal” (Capilla de la Inmaculada Concepción); “El arcángel San Rafael con Tobías” (Capilla Ntra. Sra. de Angustias de Granada), y “El descendimiento” (Capilla de San Pedro).

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