A una delegación de la Iglesia evangélica luterana alemana

Estimado obispo Ulrich, queridos amigos,

Te doy mi cálida bienvenida, satisfecho con tu presencia. Le agradezco sinceramente, Obispo Ulrich, las palabras que me dirigió y que dan testimonio de su compromiso ecuménico. También saludo cordialmente a los demás representantes del Comité Nacional Alemán de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania, junto con sus invitados.

Con alegría recuerdo los momentos compartidos el año pasado con motivo de la Conmemoración común de la Reforma. Nos conocimos en Lund el 31 de octubre de 2016caracterizar en un espíritu de comunión fraterna lo que, en el caso de las heridas del pasado, podría haber provocado la controversia y el odio. Agradecidos a Dios, hemos visto que los quinientos años de historia -a veces muy dolorosos- que nos han visto enfrentados ya menudo en conflicto, han dejado espacio, en los últimos cincuenta años, para una comunión creciente. Gracias al trabajo del Espíritu, las reuniones fraternales, los gestos basados ​​en la lógica del Evangelio en lugar de las estrategias humanas, y a través del diálogo luterano-católico oficial, ha sido posible superar viejos prejuicios en ambos lados. Con la ayuda de Dios, esperamos un esfuerzo futuro hacia la superación completa de las divergencias. Tenemos que seguir adelante.

La conmemoración común de la Reforma nos ha confirmado que el ecumenismo seguirá marcando nuestro camino. Se está convirtiendo cada vez más en una necesidad y un deseo, como lo demuestran las diversas oraciones en común y las muchas reuniones ecuménicas que tuvieron lugar el año pasado en el mundo. No olvidemos comenzar desde la oración, para que no sean los proyectos humanos los que indiquen el camino, sino el Espíritu Santo: solo Él abre el camino e ilumina los pasos a seguir. El Espíritu de amor solo puede empujarnos en los caminos de la caridad. Como cristianos, católicos y luteranos somos llamados sobre todo a amarnos mutuamente “intensamente, de un corazón verdadero, unos a otros”, porque “son regenerados por la palabra de Dios, viva y eterna” ( 1 Ped.1.22 a 23). Pero también estamos llamados a aliviar juntos las miserias de los necesitados y los perseguidos. Los sufrimientos de muchos hermanos oprimidos por la fe en Jesús son también una invitación urgente para alcanzar una unidad cada vez más concreta y visible entre nosotros. El ecumenismo de la sangre

Sosteniamoci gli uni gli altri nel cammino, anche portando avanti il dialogo teologico. Nessun dialogo ecumenico può avanzare se rimaniamo fermi. Dobbiamo camminare, proseguire: non con la foga di correre in avanti per guadagnare traguardi ambiti, ma camminando insieme con pazienza, sotto lo sguardo di Dio. Alcuni temi, penso alla Chiesa, all’Eucaristia e al ministero ecclesiale, meritano riflessioni puntuali e ben condivise. L’ecumenismo chiede anche di non essere elitario, ma di coinvolgere il più possibile tanti fratelli e sorelle nella fede, crescendo come comunità di discepoli che pregano, amano e annunciano. È su questa base che il dialogo ecumenico ci aiuterà a progredire, sotto la guida dello Spirito Santo, nella comprensione comune della rivelazione divina, che si approfondisce conoscendo e amando insieme il Signore Gesù Cristo, perché «è in lui che abita corporalmente tutta la pienezza della divinità» (Col 2: 9) y “agradó a Dios […] que a través de él todo se reconcilie” ( Col 1: 19-20).

Que el Señor nos acompañe, para que nuestro ser cristiano esté más centrado en él y más valiente en su misión; porque el cuidado pastoral se enriquece con el servicio y, en sus diversas dimensiones, está más imbuido de un espíritu ecuménico. Invoco sobre ti todas las bendiciones del Señor: deja que el Espíritu Santo descienda y una lo que aún está dividido.

Sería bueno, al final de estas palabras, rezar juntos al Padre Nuestro: ” Vater Unser … “.

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