40 días por la vida rescata a niños “de la garras de la muerte”, recuerda obispo

ACI Prensa

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, aseguró en su carta semanal que el aborto es una cuestión “de vida o muerte”, “una lucha sin cuartel” en la que están en juego la vida de aquellos que están por nacer.

Mons. Fernández manifestó su apoyo a la iniciativa mundial de “40 días por la vida. El principio del fin del aborto” que se está desarrollando en algunas ciudades de España, también en Córdoba.

Según explicó el Prelado, “se trata de una campaña mundial que agrupa un millón de voluntarios por todo el mundo, 250 en Córdoba. Que ha salvado a casi 20.000 bebés de las garras de la muerte. Y cuyas armas son la oración y el ayuno. Una campaña insoportable para los proabortistas, pero que cala hondo en la conciencia social de nuestro pueblo”.

En su carta, el Obispo de Córdoba animó a pedir a Dios “que libre de estos enredos de muerte a tantas mujeres que son inducidas al aborto, como la solución de su problema”.

“Si con acciones como esta logramos reducir el número de abortos en España, donde se practican cerca de cien mil cada año, será una bendición de Dios. Más de dos millones de niños han sido eliminados en España en los últimos años por este cauce del aborto provocado, más de dos millones de madres llevan esa marca en su corazón”, destacó.

En ese sentido el Obispo recordó el apoyo de la Iglesia como “hospital de campaña” para las madres “que viven este trance, antes o después del aborto provocado. No excluimos a nadie, no rechazamos a nadie, no condenamos a nadie”.

E insistió en que su único interés es la vida y por eso secunda campañas como ésta, “pacíficas y silenciosas, que rescatan a muchos niños de las garras de la muerte y libran a muchas madres del trauma cuasi imborrable del aborto”.

Por eso aseguró que “la cuestión del aborto es cuestión de vida o muerte” y recordó que “hay quienes son partidarios de la vida a toda costa, de la vida cuando está en el vientre materno y de la vida cuando está en su ocaso, débil y limitada, de la vida que es útil y de la vida de los inútiles, que no producen, que no sirven, que sólo generan gastos e incomodidades”.

Y apuntó que todas las religiones “no sólo la Iglesia católica, consideran la vida como un don de Dios, y ante ese don responden con la acogida de esa vida en cualquiera de las fases de su existencia”, aseguró.

Además destacó que “el creyente, sea de la religión que sea, respeta la vida, acoge la vida en todas sus fases, considera la vida con un don sagrado”.

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