Cardenal Sarah: “Hoy todo está oscuro”

Infovaticana

 

El cardenal guineano Robert Sarah, que acaba de publicar un nuevo libro impelido por la necesidad de testimonio, ha recordado en una entrevista concedida al semanario francés Valeurs Actuelles que Dios nunca abandona a su Iglesia.

“Hoy todo es oscuro, difícil, pero cualesquiera que sean las dificultades que estemos atravesando, solo hay una persona que puede venir al rescate”, ha dicho el cardenal guineano y prefecto para el Culto Divino Robert Sarah en una entrevista con la francesa Valeurs Actuelles. “Es la resurrección del Hijo de Dios lo que da esperanza en las tinieblas”.

Sarah acaba de publicar un libro escrito en colaboración con Nicolas Diat sobre “la profunda crisis espiritual, moral y política en el mundo contemporáneo” titulada ‘La tarde se acerca y el día va de caída’, las palabras que pronuncian los discípulos de Emaús antes de reconocer a Cristo.

El propio cardenal se sintió obligado a justificar este nuevo libro después de haberse encomendado al silencio en el último, porque, asegura, vivimos circunstancias en las que callar sería un pecado.

Sarah tuvo palabras de gratitud por los recientes Papas que Dios ha enviado a su Iglesia, cada uno aportando un don especial, haciendo hincapié en que “Dios nunca abandona a Su Iglesia”.

La Iglesia debe hoy redescubrir la responsabilidad de sus pastores, que el propio Cristo fundó como una sociedad jerárquica. “La primera persona a cargo de la Iglesia es el Papa. La primera persona a cargo de la Iglesia local es el obispo en su diócesis, no la conferencia episcopal”, dijo, preguntado por el extendido concepto de ‘sinodalidad’, recordando que “una conferencia episcopal no tiene autoridad legal o competencia en el campo de la doctrina”, un comentario muy oportuno en un momento en que la alemana ha anunciado que revisará la moral sexual de la Iglesia con carácter vinculante.

También habló de ese concepto ubicuo en la actualidad eclesial: reforma. “La verdadera reforma trata de nuestra propia conversión. Si no cambiamos nosotros mismos, todas las reformas estructurales serán inútiles. Laicos, sacerdotes, cardenales: todos debemos volvernos hacia Dios”.

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