Wuerl si conocía las acusaciones contra McCarrick desde 2004

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

 

Un nuevo detalle crucial del Testimonio Viganò que se confirma: el cardenal Donald Wuerl, sucesor de McCarrick en Washington y aún administrador apostólico de la archidiócesis, sabía de la conducta escandalosa del ex cardenal al menos desde 2004.

 

Aunque, desde el estallido del escándalo en torno al defenestrado cardenal Theodore McCarrick, aún arzobispo emérito de Washington, su sucesor y aún administrador apostólico de la Archidiócesis de Washington, Donald Wuerl, ha insistido en que los cargos contra su predecesor fueron una absoluta sorpresa, ayer se supo que había recibido denuncias contra el prelado pederasta al menos desde 2004.

 

La diócesis de Pittsburgh ha confirmado que su entonces obispo Wuerl reenvió al nuncio apostólico en Washington una denuncia que implicaba a McCarrick por el sacerdote secularizado Robert Ciolek, extremo que ha confirmado la archidiócesis de la capital estadounidense, informa CNA.

 

La nota de la diócesis de Pittsburgh señala que Ciolek se presentó el noviembre de 2004 ante la oficina de supervisión diocesana para declarar sobre una denuncia por abuso contra un sacerdote de Pittsburgh. En ese encuentro, “Ciolek también habló de los abusos que había sufrido por parte del entonces cardenal Theodore McCarrick. Esta fue la primera vez que la Diócesis de Pittsburgh tuvo noticia de esta denuncia”, dice la nota, que añade: “Unos días más tarde, el entonces obispo Donald Wuerl elaboró un informe con la denuncia y lo envió al nuncio apostólico en Estados Unidos”.

 

Un portavoz de la archidiócesis de Washington, de la que Wuerl es administrador apostólico, confirmó a CNA que se presentó una denuncia contra McCarrick a Wuerl mientras se desempeñaba como obispo de Pittsburgh, como parte de una queja presentada por el sacerdote Robert Ciolek, hoy secularizado.

 

Desde la archidiócesis capitalina confirman que Ciolek había pedido expresamente que su testimonio se reenviara al nuncio, solicitando quedar en el anonimato, como así se hizo. Posteriormente, sin embargo, el sacerdote secularizado ha dado su permiso a Pittsburgh para que se incluya su nombre en la nota.

 

En el verano pasado, primero con el estallido del escándalo del ex cardenal y luego con la aparición del Testimonio Viganò, en el que se aseguraba que Wuerl conocía las andanzas de McCarrick, Wuerl declaró en repetidas ocasiones que no le habían llegado ni tan siquiera “rumores” sobre la conducta homosexual predatoria del todopoderoso prelado.

 

En 2005, Ciolek había alcanzado un acuerdo extrajudicial de 80.000 dólares con tres diócesis de Nueva Jersey en conexión con denuncias por abusos sexuales que implicaban al arzobispo McCarrick y a un maestro de un colegio católico. Aunque se desconocen los cargos precisos contra el arzobispo emérito, parecen referirse a abusos que tuvieron lugar en la ya infame casa de la playa que poseía McCarrick en Nueva Jersey y en la que compartía cama con seminaristas ocasionales. En la documentación de los acuerdos extrajudiciales, por lo demás, se incluían referencias al obispo Wuerl y a la diócesis de Pittsburgh.

 

Todo esto es un desmentido directo de lo que ha sostenido hasta ahora Wuerl sobre el caso McCarrick. En una carta hecha pública el 21 de junio pasado, Wuerl se mostraba “conmocionado y entristecido” por las revelaciones sobre su predecesor y mentor. En ella subraya que “durante su mandato en Washington no se ha presentado alegación alguna -creíble o no- contra el Cardenal McCarrick”. Una nota recién publicada por la archidiócesis para salir al paso de las nuevas revelaciones se agarra como a un clavo ardiendo a ese “durante su mandato en Washington”, asegurando que Wuerl trataba de ser puntillosamente preciso.

 

El demoledor informe del gran jurado de Pensilvania, también este pasado verano de escándalos, citaba hasta 68 veces a Wuerl implicándole en encubrimiento de abusos clericales durante su mandato al frente de la diócesis de Pittsburgh, generando una presión sobre el cardenal que llevó a que el Papa Francisco aceptara su renuncia, presentada por edad tres años antes, si bien alabando su conducta y confirmándole como administrador apostólico de la archidiócesis capitalina en tanto se encuentra un sucesor.

 

La revelación es la primera confirmación por parte de las autoridades de la Iglesia de que Wuerl estaba al tanto de las acusaciones contra McCarrick antes de que la archidiócesis de Nueva York anunciara en junio de 2018 una acusación creíble de abuso sexual de un menor contra McCarrick.

 

Precisamente el cardenal Wuerl aparece en la carta que Mons. Carlo Viganò, hizo pública para asegurar que el papa Francisco conocía la inmoralidad del ex-cardenal McCarrick:

 

Obviamente, el primero en ser informado sobre las medidas impuestas por el Papa Benedicto a McCarrick fue su sucesor en la sede de Washington, el cardenal Donald Wuerl, cuya situación ahora está totalmente comprometida por las recientes revelaciones sobre su comportamiento cuando era obispo de Pittsburgh.

 

Es del todo impensable que el Nuncio Sambi que, como romañolo, era una persona muy responsable, leal, directa y explícita en su modo de ser, no le hubiera hablado del caso. En cualquier caso, yo mismo abordé en más de un ocasión este tema con el cardenal Wuerl, y no tuve necesidad de entrar en detalles porque tuve claro que estaba totalmente al corriente del caso.

 

Recuerdo, sobre todo, el hecho que tuve que llamar su atención porque me di cuenta que, en la contraportada a color de una publicación de la archidiócesis, se anunciaba una invitación a un encuentro con el cardenal McCarrick dirigida a jóvenes que creían tener vocación al sacerdocio.

 

Telefoneé inmediatamente al cardenal Wuerl, que me manifestó su asombro, diciéndome que no sabía nada de ese anuncio y que se ocuparía de anular dicho encuentro. Si como sigue afirmando ahora no sabía nada de los abusos cometidos por McCarrick y de las medidas tomadas por el Papa Benedicto, ¿cómo explica su respuesta?

 

En otro aparte de la carta Viganó añade al referirse al Papa Francisco: No satisfecho con la trampa que me había tendido el 23 de junio de 2013 al preguntarme sobre McCarrick, unos meses después, en la audiencia que me concedió el 10 de octubre de 2013, el Papa Francisco me tendió una segunda, esta vez respecto a otro protegido suyo, el cardenal Donald Wuerl. Me preguntó: “¿El cardenal Wuerl cómo es, bueno o malo?”

 

“Santo Padre –le respondí–, no le diré si es bueno o malo, pero le contaré dos hechos”. Y le conté los dos hechos que he mencionado anteriormente, relacionados con la indiferencia pastoral de Wuerl ante las desviaciones aberrantes en la Universidad de Georgetown, y la invitación que hizo la archidiócesis de Washington a jóvenes aspirantes al sacerdocio a un encuentro con McCarrick. También en esta ocasión el Papa no tuvo ninguna reacción.

Un comentario sobre “Wuerl si conocía las acusaciones contra McCarrick desde 2004

  • el 13 enero, 2019 a las 10:46 pm
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    Miren no soy ordenado y las misas que yo celebro son las mejores que los ordenados que triste como estan acabando con nuestra religion ,

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