Vuelve la cabra al monte. O los obsesos Vidal y Bastante a sus fijaciones

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o el Arlanzón por Burgos, parece que todo vale, aunque no tenga el menor sentido, para alimentar una tesis mentirosa que un día sí y otro también se quiere colar de matute no en la opinión pública, pues a esa ni llegan ni está interesada por el tema, sino a determinado sector eclesial con la intención evidentísima de que venga en apoyo de sus pretensiones. Manifiestas desde hace ya unos diez años.

Que son simplemente intentar cargarse a determinados obispos españoles por la gonadal razón de que no son de su gusto. Más bien de su mal gusto. Y en el empeño todo sirve. Por absurdo que sea.

Hay buenos y malos obispos. Pura evidencia que se da en todos los conjuntos. Y cabe la clasificación que dependerá de los criterios de valoración. El obispo bueno para un militante de Podemos será malo para un católico de misa diaria. Y la cuestión se complica cuando obispos malos de solemnidad no los hay en España o son más bien escasos. Estamos pues ante filias y fobias que posiblemente radiquen mucho más en quienes las manifiestan que en las características de los propios obispos.

Y peor si en las fobias se recurre a medios torticeros y puramente voluntaristas como tachar de contrarios al Papa a aquellos a los que se odia. A ver si implicando a Francisco se puede conseguir lo que no está al alcance de sus escasísimas posibilidades. Y ahí tenemos el antifrancisquismo como suprema categoría de clasificación. Por falsa y calumniosa que sea. Porque en el fuero externo no hay en España un solo obispo contrario a Francisco. Y en el interno, ni la Iglesia.

En este cúmulo de despropósitos nos encontramos hoy que en un medio, claramente hostil a la Iglesia, uno de los paladines de esta arbitraria división episcopal aprovecha un artículo irreprochable del arzobispo de Burgos de hace ¡¡¡dos años y medio!!! sobre el proceso de beatificación que se instruye a una joven violada y asesinada, para presentárnoslo como la cabeza del antifrancisquismo del episcopado español. Sin más argumentos probatorios que la animadversión del periodista. Y a ver si pican en el Vaticano y llega lo que con sus propias fuerzas son incapaces de lograr.

Para rizar el rizo de todo el trampantojo han tenido que recurrir a presentarnos, como contraposición a los denostados, a los obispos francisquistas, los “amigos del Papa”. Con lo que han hecho un flaquísimo favor a los “amigos” y al mismo Francisco. A los primeros porque, cual si estuvieran dotados de un gafe colosal que destruye cuanto ensalza, están pasando por momentos verdaderamente complicados y a Francisco porque no conviene aumentarle el cupo de amigos digamos que tocados. Y, por otra parte, tan escasos.

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, al que nadie puede tachar con verdad de antifrancisquista y de no amigo del Papa, tiene en cambio algo de lo que carecen los presuntos “amigos”. Se ha metido a Burgos en el bolsillo en poquísimo tiempo. Allí todos, desde la izquierda a la derecha, se hacen lenguas de su arzobispo. Que una en Madrid no le sea cercana es una gota de agua en un mar de afectos y simpatías.

Por último, hay algo que el autor o autores de ese escrito calumnioso hasta ahora no han tenido en cuenta. Su ignorancia, obcecación o maldad se lo ha impedido: Hay datos fehacientes de que D. Fidel es uno de los obispos españoles cercanamente conocido y querido por el Papa Francisco.

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