Vietnam del Norte, diócesis católicas acuden en ayuda de los inundados

Las inundaciones en Vietnam se han cobrado varias víctimas y han provocado cuantiosos daños a las propiedades y cultivos de la región. Del 23 de julio al 6 de agosto de 2018, las provincias del norte y del centro-norte del país registraron 28 muertos y 11 personas desaparecidas.

El padre Paul Nguyễn Quốc Anh, director de Caritas de la diócesis de  Hưng Hóa, hace más de un mes que invita a todos los miembros de la comunidad, religiosos y fieles, a colaborar para cubrir las necesidades de los inundados, comprando comida, agua potable y medicamentos, para “las víctimas de las inundaciones y aludes. Tanto para los católicos, como para los no católicos”.

Una de las zonas más golpeadas por las lluvias e inundaciones es la diócesis de Hưng Hóa, que cuenta con aproximadamente 250.000 fieles, y comprende nueve provincias septentrionales además de la  ciudad de Sơn Tây. Según los expertos, el desastre se vio favorecido por las pendientes de las colinas desforestadas y los embalses de las represas hidroeléctricas, que descargaron en el valle las aguas, en simultáneo con la caída de las lluvias.

Los chaparrones torrenciales causaron graves daños en la agricultura. Cerca de 2.746,5 hectáreas cultivadas con arroz y otras plantaciones quedaron dañadas. Murieron 2.871 cabezas de ganado y aves de corral. Además, unas 355 hectáreas de acuicultura quedaron destruidas.

Cientos de calles, puentes y cloacas han quedado dañados; los puentes se derrumbaron o fueron arrastrados por el agua. Los temporales arruinaron 113 obras de irrigación y seis diques de tamaño mediano se derrumbaron o quedaron sepultados por el lodo; 79 postes de alta tensión han quedado inutilizables.

Mons. An Phong Nguyễn Hữu Long, obispo auxiliar de la diócesis de Hưng Hóa, visitó la comunidad católica de Sùng el 27 de julio de 2018. Se trata de una pequeña parroquia de montaña, y un área misionera, Tả Phời, en la provincia de Lào Cai. Él brindó aliento a la comunidad, a católicos y no católicos, que viven en estas zonas pobres y remotas.

La provincia de Yên Bái, en el norte del país, fue la más golpeada, Aquí, 29 personas murieron o continúan desaparecidas a causa de las inundaciones. El distrito que ha pagado el precio más alto es el de Văn Chấn, donde suman 17 las personas fallecidas o de las cuales se ha perdido el rastro. Esta aldea es muy pequeña, y sólo cuenta con 30 núcleos familiares.

El Sr. Đỗ Đức Duy, presidente del comité del pueblo de la provincia de Yên Bái, explica: “Las personas que viven en estas áreas no veían el llamado ‘lũ ống’ (enorme inundación), o ‘lũ quét’ (inundaciones repentinas) desde hace 70 u 80 años. Pero ahora las ‘inundaciones repentinas’ están volviendo a darse, causando daños muy graves a las personas y a sus aldeas”.

En la diócesis de  Hưng Hóa, uno de los lugares más afectados es la capilla Sùng Đô, perteneciente a la parroquia de Vinh Quang, en el distrito de Nghĩa Lộ. La Sùng Đô Chapel es una iglesia pequeña de H ‘Mông, que fue fundada en 1999, y erigida sobre la pendiente de una montaña.

Fray Joseph Nguyễn Trọng Dưỡng, responsable de la capilla de Sùng Độ, explica que “ahora, la comunidad católica tiene 91 familias, con 601 parroquianos. El viaje y el transporte de materiales está lleno de obstáculos”. Él dice que “cerca de 20 familias han perdido su casa y sus plantaciones de arroz. La familia del Sr. Cứ A Chu, y la de sus 13 hijos, ha perdido su casa y todo el arroz que conservaban en los depósitos. Las personas han estado comiendo poquísimo arroz y tomando agua de fuentes que no son limpias”.

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