Venerable Marta Robin – Un gran consejo espiritual

Fuente: Eleuterio Fernandez / InfoCatólica

 

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración. Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Un gran consejo espiritual

“Buscar todo el tiempo, buscar por todo lugar la gracia, beber indefinidamente de esta fuente inefable, es la más urgente de las preocupaciones, el más importante de los deberes.” (Diario íntimo, 22 de enero de 2020)

Es posible y, casi seguro, que haya creyentes católicos que en este tipo de realidades espirituales, sencillamente, no sepan a qué atenerse. Es decir, que sí, que tenemos una fe y que llamamos católica por ser universal y ser la única verdadera pero eso, decir eso, ha de tener relación, luego, con lo que nos pasa y con cómo somos.

Esto lo podemos resumir diciendo que las generales de la ley espiritual las tenemos claras, las hemos aprendido y hasta, a lo mejor, aprehendido, pero…

Los puntos suspensivos puestos arriba encierran más de lo que, en sí mismos, significan. Y es que, al fin y al cabo, no solemos tener nada claro, o muy claro, lo que debemos querer y ansiar. Y Marta Robin, nuestra Venerable hermana en la fe, como otras muchas veces, nos echa una mano.

No hay, al respecto de su mensaje, duda alguna. Y es que aquí no vale arrimarse a la fe, por así decirlo, y a lo que supone la misma como si tuviéramos un negocio a tiempo parcial. Y nos explicamos.

Aquí, ciertamente, nuestra fe es un verdadero neg-ocio porque es lo contrario del ocio pues la partícula latina “neg” establece lo contrario de lo que le sigue y aquí es el ocio. Y es que no se trata de algo ocioso lo que creemos y nuestra fe sino que es algo más que serio y que debemos tener muy en cuenta. Y Marta Robin nos dice que eso debemos hacerlo todo el tiempo.

Debemos, por tanto, tener muy en cuenta la gracia porque sin ella nada de nuestra fe se entiende y ni siquiera es posible.

Marta Robin dice dos cosas acerca de lo que es beber de la fuente inefable que es la gracia de Dios una vez encontrada:

1- Que es urgente

2- Que es un deber importante

Ciertamente resulta de todo punto urgente porque nos va la vida espiritual en ello. Y no es exageración decir esto porque sin la gracia de Dios nuestro corazón está, llana y sencillamente, muerte y, casi, enterrado en la fosa o abismo de la que tanto habla el salmista.

Pero también es algo que resulta un deber. Y, por tanto, no es algo que podamos o no hacer a nuestro gusto egoísta. No. Es un deber que tenemos impuesto a nosotros mismos por decir que somos fieles a Dios Todopoderoso y que eso lo manifestamos dentro de la Iglesia Católica. Capricho, pues, no es esto sino, al contrario, obligación clara y bien determinada.

No podemos negar que cuando alguien como la Venerable Marta Robin nos dice esto que nos dice se nos aparece ante nosotros una clara urgencia que no puede esperar (por eso es urgente) y un buen consejo espiritual que no podemos rechazar. Y es que ¿dónde podemos ir sin la gracia de Dios? ¿qué pasos equivocados podemos dar sin ella?

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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