Una defensa de los derechos de la mujer basados en el sexo

Fuente: Aceprensa

Un grupo de feministas ha elaborado un manifiesto a favor de poner el sexo, y no el género, como la base para defender los derechos de la mujer. Lo contrario, dicen, supone no reconocer las necesidades específicamente femeninas.

La Declaración sobre los derechos de la mujer basados en el sexo es una iniciativa de la organización Women’s Human Rights Campaign (WHRC). Sostiene que sustituir “la categoría del sexo, que es biológica”, por la palabra género, “que se refiere a los roles sexuales estereotipados”, en documentos de las Naciones Unidas, ha dado pie a “una confusión que, en última instancia, pone en peligro la protección de los derechos humanos de la mujer”.

El cambio de la palabra “sexo” por “género” se ha ido dando de manera paulatina en documentos redactados en organismos internacionales y, aunque muchos no son vinculantes, funcionan como referentes jurídicos y morales para la sociedad. El concepto de “identidad de género”, recuerda la WHRC, nace con la teoría “queer” en Occidente. Su influencia ha penetrado incluso en países donde el término “género” no existe en el idioma local y no es fácilmente comprensible.

Nueve peticiones

En las nueve demandas que presenta la declaración se recalca que los derechos de la mujer basados en el sexo son compatibles con los derechos basados en la orientación sexual. Ahora bien, los segundos no pueden absorber a los primeros, porque los derechos basados en la orientación sexual protegen a quienes tienen esas orientaciones, pero no a la mujer.

Las autoras resaltan el valor de la maternidad y subrayan que es una condición exclusivamente femenina, cosa que a veces se niega, dicen: “Algunos hombres que afirman tener una ‘identidad de género’ femenina buscan ser incluidos en la categoría legal de madre”. Sin embargo, “los derechos de las madres se basan en la capacidad única de la mujer para gestar y dar a luz”. Reconocer legalmente como madres a hombres que se identifiquen con una identidad de género femenina y recurren a la procreación asistida o a la adopción, supondría “erosionar la relevancia social de la maternidad y socavar los derechos de las madres”. En esta línea, la declaración critica la maternidad subrogada porque explota y mercantiliza la capacidad reproductiva de la mujer.

Respeto en el discurso público

En relación con el debate público, las firmantes reclaman la libertad de opinión y de expresión para transmitir sus ideas sobre la identidad de género, sin que esto las convierta en objeto de ataques. Recalcan este punto porque han sido tildadas públicamente de tránsfobas, fascistas u opuestas a los derechos de las minorías.

En los ámbitos político, empresarial e institucional piden que se respete la reserva de puestos y oportunidades para las mujeres, que tiene su razón de ser en corregir una desigualdad histórica de oportunidades. Si se incluyera a los hombres con identidad de género femenina en estos puestos, se causaría una situación de desigualdad e injusticia.

“Los derechos de las madres se basan en la capacidad única de la mujer para gestar y dar a luz”

Este mismo argumento se emplea para el ámbito deportivo. Piden que los hombres que se sientan mujeres no compitan en las categorías femeninas porque tienen, de suyo, unas condiciones diferentes a sus competidoras y las dejarían en situación de desventaja. Esta petición ya la formalizó, por ejemplo, Save Women’s Sports (SWS), una organización que aboga por preservar el criterio del sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres.

También, para eliminar la violencia contra la mujer es fundamental –explica WHRC– reconocer el sexo femenino frente al género, para que sean efectivos y seguros los programas de apoyo a mujeres y niñas víctimas de violencia machista. En cambio, señala la declaración, ahora “el concepto de ‘identidad de género’ se utiliza para justificar la intromisión de hombres y niños en espacios reservados a las mujeres, destinados a proteger la seguridad, la privacidad y la dignidad de las mujeres y las niñas”.

Proteger también a los niños

Finalmente, el texto pide que se aseguren los derechos del niño. Algunos documentos internacionales, advierte, reinterpretan la Declaración Universal de los Derechos de los Niños diciendo que “los niños tienen una ‘identidad de género’ innata que requiere protección”. La WHRC replica que esta afirmación no es cierta y “no existe evidencia científica objetiva” que la corrobore.

Por tanto, en el documento pide que niños y adolescentes no sean sometidos a procedimientos de reasignación de género, por encontrarse en una etapa de vulnerabilidad e inmadurez, en la que una crisis de identidad probablemente responde a una disforia de género, que se puede tratar sin necesidad de intervenciones quirúrgicas u hormonales, como los supresores de la pubertad. La WHRC recalca que esos métodos son nocivos y acarrean “daños físicos, psicológicos, económicos y sociales”, incluso “permanentes, como la esterilidad”. Constituyen, pues, una manera de violentar la plena participación de los menores en la sociedad y el desarrollo de todo su potencial.

Las redactoras de la declaración son Maureen O’Hara, Sheila Jeffreys y Heather Brunksell Evans, académicas y con una amplia trayectoria en asuntos como la investigación de la violencia contra las mujeres. Hasta ahora se han adherido a la iniciativa unas 15.000 personas u organizaciones de más de cien países.

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