Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro”- Lolo fue periodista: así – 1

Fuente: Eleuterio Fernandez – InfoCatólica

 

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

Lolo fue periodista: así – 1

“Señor: pon en mi frente una proa que enfile al buen puerto que eres y asegure a mi nave un pasaje completo de obreros y operarios, estudiantes y madres, profesores y chicas.

Que, a su vez, en el trato y al margen del oficio, sea yo semilla noble de ejemplo y ternura.

Que también acaricie mirando a los semáforos o en coche del ‘metro’.

Que el agua de mi ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría.

Que, cuando las masas griten y suenen puñetazos en las cafeterías, yo hable con un vaso en la palma y el agua esté serena como la faz de un lago. “ (Mesa redonda con Dios, p. 75)

Como suele suceder muchas veces con los libros de Lolo, los mismos están llenos de momentos especiales. A veces, como es el caso, a uno le dan ganas de ocuparse concienzudamente de alguno de ellos como es el caso.

Que Lolo era periodista, de raza, de raíz y de los buenos, es algo que no requiere demostración aunque esté demostrado con las palabras que dijo y dejó escritas y, en fin, con todo lo que fácilmente puede conocerse de su obra. Y eso lo demuestra en este capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título, precisamente, de “El periodista” a que, si Dios quiere, vamos a dedicar unos cuantos artículos porque se le puede sacar, digamos, mucho jugo y mucho podemos aprender del mismo.

Las palabras del Beato de Linares (Jaén, España) son siempre certeras. Y eso, como ya hemos dicho otras veces, muestra y demuestra que escuchó muy bien los gemidos inefables del Espíritu Santo en su corazón y no quiso hacer oídos sordos a los mismos. Por eso dice lo que dice y lo hace con toda claridad y rotundidad.

Lolo sabe que, en su profesión de periodista (él pone en el corazón y la boca de “un” periodista estas palabras pero bien sabemos, como pasa tantas veces con sus textos que parecen “ajenos” a sí mismo cuando, en verdad, no lo son) muchas son las realidades que debe tratar y de las que debe ocuparse. Y lo hace como aquí dice: poniendo su dirección en Dios para no equivocar su especial y particular travesía por el mar de la vida.

Sea como sea aquello que debe tratar, Lolo quiere ser semilla. Y, por tanto, quiere fructificar en el corazón del prójimo. Y, para eso o, mejor, eso no se hace de cualquiera manera o a cualquier precio sino, en todo caso, con el precio de lo bien hecho y de aquello de lo que no se pueda decir nada que sea contrario a lo tierno y a lo mejor que puede dar el corazón del hombre.

El periodista Manuel Lozano Garrido quiere que, a pesar de todo aquello que deba tratar (que a veces pudiera parecer desagradable) su corazón muestra, a su través, la sabiduría de Dios que es la mejor de las sabidurías y que, también, y por eso mismo, nadie se pueda llevar engaño con la forma de decir las cosas. Y aquí, donde es sí (como diría Cristo) ha de ser sí (aunque pueda doler o, a veces, no convenir poner a la luz) y donde es no… pues no ha de ser.

De todas formas, Lolo, que puede estar muy enfermo e, incluso, ciego de los ojos del cuerpo, pero que sabe muy bien que las cosas no siempre son de color rosa sino que muchas veces son negras y más que negras, no quiere perder, digamos, el “oremus” y le pide a Dios un corazón sereno ante las tribulaciones por las que pasa el mundo, una forma de hacer las cosas de la que se pueda predicar que es la propia de alguien que conoce bien lo que pasa pero no por eso va a disparatar en sus palabras.

El periodista, Lolo periodista, quiere tener las cosas claras y, poniendo su pensamiento en Dios mirar al mundo con los ojos propios de quien se sabe hijo suyo y no quiere que el devenir de las cosas lo arrastre por caminos por los que no quiere pasar. Y eso, para empezar su profesión, es una buena cosa.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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