Secretario de la Repam: “centrarse en el celibato sacerdotal es una distracción”

Fuente: Carlos Esteban / InfoVaticana

La exhortación papal ‘Querida Amazonia’ confirma que el Sínodo de la Amazonia ha alcanzado sus objetivos, opina Mauricio López, secretario ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), para quien “reducirlo todo a la apertura a sacerdotes casados y diaconisas ha sido un modo de distraer de lo que era realmente esencial”, confiesa en una entrevista concedida al diario italiano La Stampa.

¿Y qué es, entonces, lo esencial en este sínodo, según el secretario ejecutivo de la REPAM, la organización eclesial que ha actuado de principal inspiradora y animadora del sínodo? “La ecología integral, la urgencia de la crisis climática, el cambio del modelo de desarrollo”, responde López. “Temas todos discutidos ampliamente en las asambleas, pero anulados una vez fuera y ahora con los comentarios a Querida Amazonia”.

Todos, también, temas muy respetables y dignos de estudiarse en una reunión de la ONU o cualquier otro órgano político transnacional, pero que no hace ninguna falta ser cristiano o siquiera creyente en Dios para tratar, lo que los convierte en curiosos objetivos para un sínodo episcopal católico.

De hecho, en toda la entrevista no se verá referencia alguna a Cristo, a la Virgen o a realidad sobrenatural alguna, lo que no deja de ser peculiar en el secretario ejecutivo de una organización eclesial.

López arremete con los decepcionados por el hecho de que Querida Amazonia no trate sobre el asunto de los ‘viri probati’ ni del papel oficial de las mujeres en la Iglesia, como parecía prometer el documento final del sínodo, asegurando que quien se siente desilusionado por ello “o no ha entendido nada del proceso sinodal o vive completamente fuera de la realidad, lejos de los rostros concretos” de quienes han formado parte de este proceso. Son, dice López, “cuestiones importantes, pero no esenciales para el éxito del Sínodo”.

La polémica que se ha centrado en estos dos temas, sospecha López, es intencionada y responde a “la agenda de los medios, sostenida por el interés de proteger el statu quo del modelo destructivo extractivista, que ha jugado un papel enorme en suscitar confusión en la opinión pública. La apuesta es alta. ¿Qué pasaría si un millón trescientos mil católicos se tomasen en serio las indicaciones de Laudato si y la transformación auspiciada por el sínodo amazónico? El mundo cambiaría y los poderes y los intereses particulares temblarían”.

Así que era eso, una posición política, no la salvación de las almas ni nada de eso. Pierde, pues, el tiempo el obispo Schneider apuntando que Querida Amazonia avala una espiritualidad pagana, al llamar a la tierra un “misterio sagrado”, al bioma amazónico un “lugar teológico”, al río Amazonia “la eternidad oculta”, y al hablar de “comunión con la selva” y al afirmar que “sólo la poesía podrá salvar a este mundo”.

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