San José de Anchieta y los «viri probati» del Amazonia

Gran revuelo gran, causó una foto que, en los Jardines Vaticanos mostraba la veneración que tenemos hoy por nuestros tiernos dioses ancestrales (ex “demonios», según el rígido San Pablo) donde se veía a uno de los famosos curupíes de los que San José de Anchieta, apóstol de Brasil nos hablara en sus cartas y obras.

En su “Historia de las Indias” dice San José de Anchieta que “el Kurupí o Kurupiré es un demonio menor de los guaraníes. Es un hombre pequeño, de cuero escamoso, de orejas en punta, que tiene la particularidad de tener los pies hacia atrás, es decir, avanza con los talones. Pero su principal rasgo es su miembro viril que da varias vueltas a su cintura y con el cual, desde la distancia puede embarazar a una mujer…».

Un idolillo rousseauniano, un buen salvaje al estilo del Viernes, de Crusoe, que muestra su bonhomía a quien desee apreciarla y lleno de la pureza virginal de nuestros pueblos originarios.

Nada de sátiros; nada de símbolos indecentes.

Nada de nada.

¿Qué eran entonces?

Pues es evidente: viri probati.

Viri probati “pro life».

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE

 

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