«Reflexiones sobre la eutanasia», librito directo y gratis para un debate urgente

Fuente: ReL

El sacerdote Pedro Trevijano, conocido para muchos lectores de ReL por su libro Relativismo e ideología de género y como columnista habitual en ReL, ha lanzado ahora un libro-análisis sobre el debate de la eutanasia en formato digital. (El libro gratuito se puede descargar en la página de Religión en libertad) libro gratuito para nuestros lectores aquí

Muchas personas educadas en familias de valores cristianos -y otras que no lo son- intuyen que hay algo enfermizo e inhumano en la eutanasia, que es matar enfermos, aunque lo pidan ellos (y eso muchas veces no está claro). Pero para argumentar bien contra la eutanasia es bueno repasar lo que la Iglesia enseña y ha constatado con su experiencia bimilenaria.

Pedro Trevijano combina su experiencia personal de muchos años acompañando enfermos junto con su conocimiento como licenciado en Derecho y doctor en Teología Moral por el Alfonsianum de Roma. Durante muchos años ha sido profesor de esa asignatura en el seminario de Calahorra y La Calzada-Logroño y profesor de Religión en institutos de enseñanza media de la ciudad. Sabe hacer llegar de forma sencilla ideas profundas que tocan mentes y corazones.

«Soy persona de 82 años y capellán de una Residencia de enfermos de Alzheimer, en la que afortunadamente no ha habido personas contagiadas en la crisis del coronavirus. A mí me enseñaron que el ser humano es una criatura de Dios y por tanto con una dignidad intrínseca», plantea Trevijano en este libro sobre la eutanasia.

El librito, breve pero completo y directo, tiene unas 50 páginas. Analiza aspectos concretos de la propuesta de ley de eutanasia del actual gobierno social-comunista en España, con sus trampas y trucos, pero dedica más espacio a un análisis más general de la cuestión, aplicable a cualquier país.

Temas que trata el libro:

– La defensa de la Vida
– La Eutanasia en sí
– Responsabilidad de Legisladores y Médicos
– Los disfraces de la Eutanasia
– La Ley de Eutanasia (la propuesta social-comunista en España en 2020)
– Cómo actuar ante la Muerte
– El Testamento Vital
– No al ensañamiento terapéutico
– Informemos al enfermo
– Los Cuidados Paliativos
– Grupos de Riesgo, Ancianos y Eutanasia
– La Unción de los enfermos y la Salud
– Concepción cristiana de la Muerte

Sobre la propuesta de ley española advierte que su redacción sobre la eutanasia copia, casi palabra por palabra, la de la ley del aborto, con todos sus coladeros y agujeros.

Así, en la ley («artículo 14-2») se lee que “la prestación de la ayuda para morir se realizará en centros sanitarios públicos, privados, o concertados, sin que el acceso y la calidad asistencial de la prestación puedan resultar menoscabadas por el ejercicio de la objeción de conciencia sanitaria o por el lugar donde se realiza”.

Eso copia el artículo 19-2 de la ley del aborto de 2010. «Se hace prevalecer el presunto derecho a la eutanasia, es decir hablando en plata o por lo menos en católico, el derecho preferente al crimen sobre la objeción de conciencia, derecho al crimen que también será obligatorio, si no me equivoco, en hospitales católicos», señala Trevijano.

Y sobre los límites a la objeción de conciencia de aquellas personas a cuya conciencia moral les repugna participar en actos tan profundamente inmorales, señala lo que se lee en el artículo 16-1: “Las y los profesionales sanitarios directamente implicados en la prestación de ayuda para morir tendrán el derecho a ejercer su objeción de conciencia sanitaria”.

«¿Y los demás que aunque no estén directamente implicados, piensan que es una colaboración necesaria y por tanto criminal?», advierte Trevijano.

De hecho, se sabe que en Bélgica y Holanda a menudo los médicos se limitan a decir a los enfermeros «active para tal paciente tal dosis de esto que le doy por vía intravenosa». El lector puede preguntarse: ¿no tiene el enfermero derecho a saber que eso matará al enfermo que lleva tiempo cuidando… y a oponerse? ¿Tiene un celador o una señora de la limpieza que decir «todo irá bien» a alguien que sabe que va a ser eliminado con eutanasia?

«¿Es que esas conciencias, que además son de los mejores profesionales, porque son los que tienen verdadero sentido del deber, es que no tienen derecho a la objeción de conciencia?», señala Trevijano.

La norma además complica la objeción de conciencia así: “El rechazo o la negativa a realizar la citada prestación por razones de conciencia es una decisión individual del profesional sanitario directamente implicado en su realización, la cual deberá manifestarse anticipadamente y por escrito” (art.16-1).

Trevijano comenta: «A mí, ese ‘directamente, anticipadamente y por escrito’ me huele a chamusquina y además: ¿no se facilita con ello la elaboración de listas negras?» Además, al hablar de «decisión individual» se impide la objeción de conciencia de hospitales o dispensarios católicos, cuya objeción ha de ser colectiva. ¿Tiene sentido que en un piso haya capilla, imágenes de la Virgen, Santa Ana y San Joaquín, y en el otro piso maten a los ancianos y enfermos?

Trevijano trata muchos temas relacionados. Por ejemplo, incluye completo en este librito el texto del testamento Vital de la Conferencia Episcopal Española, un texto que él propone porque está «cargado de fe y de sentido común».

También comenta experiencias personales que ilustran conceptos como el ensañamiento terapéutico, que no son parte de la visión católica del buen morir.

«Mi madre nos contó que cuando murió mi abuela, el médico que la atendía le dijo: – Señora, si aplicamos este tratamiento, su madre va a vivir un par de días más…

A lo que mi madre le contestó con la pregunta lógica. – Usted ¿se lo daría a su madre? – De ninguna manera – fue la respuesta. – Pues está claro lo que hemos de hacer»

«La muerte no ha de ser causada, pero tampoco absurdamente retrasada con el llamado ensañamiento terapéutico o distancia debido a terapias desproporcionadas que prolongan la agonía del enfermo y retrasan la muerte a costa del sufrimiento del paciente y de sus familiares», detalla Trevijano.

También explica por qué la sedación puede ser ética y en qué se diferencia de la eutanasia, que no lo es.

«En la sedación se busca disminuir el nivel de consciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos para evitar que el paciente sufra mientras llega su muerte y es un recurso terapéutico prescrito por el médico y un derecho del enfermo, aunque para ello han de procurar resolver antes sus temas pendientes familiares, sociales y espirituales, mientras en la eutanasia se busca deliberadamente la muerte del enfermo con dosis letales de fármacos», explica.

Así, la sedación busca tratar el dolor y poner a dormir. La eutanasia busca matar.

Por último, el librito analiza los aspectos espirituales del final de la vida. «Es claro que la eutanasia es un problema político y médico, pero también un problema moral y religioso, del que no debemos hacer caso omiso, puesto que afecta al Quinto Mandamiento, porque como dice la Epístola a los Gálatas: “De Dios nadie se burla” (6,7). Por ello esta ausencia de Dios es uno de los grandes errores de nuestra Sociedad. El ser humano no es dueño de su propia vida, sino sólo su administrador y Dios nos prohíbe quitarnos la vida o matar a otro ser humano y eso es un pecado muy grave», advierte el sacerdote.

Es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La eutanasia voluntaria, cualesquiera que sean sus formas y motivos, constituye un homicidio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador” (nº 2324).

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