Qué difícil se hace hoy publicar en un blog

O por lo menos a mí cada vez me cuesta más. Empecé a escribir post nada menos que en noviembre de 2005 en una plataforma hoy desaparecida y reconvertida en el portal wordpress. En Infocatólica llevo algo más de seis años. Algo así como 1.300 post.

¿Entonces, cuál es el problema? Pues que el personal está de un susceptible que tira de espaldas y de un picajoso que tiembla el misterio, a lo que se una la ausencia prácticamente total de sentido del humor. Hoy “La Codorniz” no vendería un ejemplar.

Si intentas ser “bueno” y hablar de cosas de espiritualidad cotidiana, es que no te atreves a comprometerte con el momento actual. Si dices cosas de la actualidad del momento y te muestras a favor, eres un asqueroso francisquista o un pelota del obispo. Pero es que si eres crítico con lo que no te agrada, te tachan de estar en contra del papa, de tu obispo, de romper la comunión eclesial y de torpedear la nueva primavera. Súmese a todo esto el precario equilibrio para no ser tachado de machista, xenófobo, conservador, ultramontano y, por supuesto y sobre todo, infocatólico.

Me estoy dando cuenta de que escribo bajo el efecto de la peor censura, la de uno mismo, que me lleva a suprimir cada vez más temas de los que escribir, y, de lo que escribo, con un cuidado exquisito para intentar no molestar ni a unos ni a otros. Así que cada día me subo a la cuerda floja, sin el auxilio siquiera de la barra, para escribir tratando de ser a la vez respetuoso, crítico, veraz, contundente, animoso, evangelizador, promotor de vida cristiana y un poco martillo de cantamañanas. Jorobado el asunto. Y si ya, como es mi costumbre, meto una pulla o una ironía, con especial cuidado para que nadie se moleste.

El caso es que leo cosas de curas o laicos que son auténticas barbaridades y para nada desapercibidas, que se publican en medios de muchísima difusión. Son más valientes que yo o nunca han recibido la más mínima llamada de atención, o si las reciben les importa un bledo, o han sabido colocarse donde toca. No es mi caso.

El hecho es que cada vez me cuesta más escribir.

Los hay que me animan y agradecen mis reflexiones. Otros me dicen que hago daño. Yo solo puedo decir que es difícil. No me mueve más que la gloria de Dios y la fidelidad a Cristo y a la Iglesia, pero parece que no consigo expresarlo adecuadamente, y no es fácil escribir así.

¿Seguiré escribiendo? Sí. Pero que entiendan que no me es nada fácil. Simplemente eso.

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