Profesor Seifert: “¿Cómo puede Dios querer religiones que niegan la divinidad de Cristo?”

Infovaticana

 

El filósofo Josef Seifert, a quien Francisco despidió junto con el resto de miembros de la Academia Pontificia para la Vida en 2016 y que en la actualidad imparte clases en la Academia Internacional de Filosofía – Instituto de Filosofía Edith Stein, ha reaccionado con estupor al texto del ya célebre documento firmado en Abu Dabi por Su Santidad con el Gran Imán de Al Azhar.

Seifert ha publicado a este respecto un documento propio, ‘Graves alarmas sobre el documento de Abu Dabi del Papa Francisco’, que ofrecemos a continuación:

“Nadie duda de que muchas verdades sobre Dios y la ley moral natural, y muchas ‘semina verbi’ han sido conocidas por los paganos y están contenidas en muchas religiones (excepto en las directamente satánicas), como, por ejemplo’ la “regla de oro”.

Nadie cree que Dios no puede dar la gracia de la salvación eterna fuera del ámbito de la Iglesia visible, sus sacramentos y una fe cristiana consciente. Nadie se equivoca al ver las numerosas verdades buenas y bellas que el papa Francisco y el Imán confirman en el documento.

Sin embargo, afirmar que “el pluralismo y la diversidad de religiones” (color, sexo, raza e idioma) son queridas por Dios en su sabiduría, a través de la cual Él creó los seres humanos” va mucho más allá de todo esto.

¿Cómo puede Dios querer religiones que niegan la divinidad y la resurrección de Cristo? ¿Cómo se compatibiliza eso con la lógica? ¿Puede Dios querer que los hombres afirmen creencias opuestas sobre Jesucristo, sobre Dios o sobre cosa alguna?

¿Cómo puede Dios desde la creación haber querido que los hombres caigan en el pecado, en la falsa adoración de dioses, sean víctimas de errores y supersticiones de toda clase, que se adhieran a religiones sutilmente ateas o panteístas, como el budismo, o a las religiones condenadas por el Antiguo Testamento y atribuidas a demonios y al culto demoníaco?

¿Cómo puede Dios, que quiere que sus discípulos vayan y prediquen en todo el mundo y bauticen a todos, haber querido herejía alguna, y mucho menos las religiones que niegan la fe de la que Jesús dice a Nicodemo que el que cree en Él se salvará y el que no crea se condenará (Jn 3, 18)? Si leemos el Antiguo y el Nuevo Testamento, u observamos las enseñanzas universales de la Iglesia sobre el mandato divino, dado por Cristo mismo, de predicar el Evangelio a todas las naciones, sobre la necesidad del Bautismo y la fe para la salvación, etc., lo contrario es claramente el caso.

¿Cómo puede ser verdad que Dios en Su sabiduría quiso desde la creación que muchas personas no crean en su único Redentor?

No imagino ninguna ingeniosa pirueta mental que pueda negar que esta declaración no solo contiene todas las herejías, sino también postula una voluntad divina de que una gran mayoría de la humanidad apoye todo tipo de credos religiosos falsos y no cristianos.

Además, al atribuir a Dios la voluntad de que haya religiones que contradicen su Revelación divina, en vez de atribuirle la voluntad de que todas las naciones deben creer en el único Dios verdadero y en su Hijo y nuestro Redentor, Dios queda convertido en un relativista que no sabe que hay solo una verdad y que su opuesto no puede ser verdad para diferentes naciones, o que no le preocupa si los hombres creen en la verdad o en la falsedad. Esta frase afirma que Dios quiere los errores religiosos.

Al firmar la declaración según la cual Dios quiere una pluralidad de religiones, el Papa desafía tanto la fides como la ratio y rechaza el cristianismo, que es inseparable de la creencia en Jesucristo, el unus Dominus (asumo que también las más altas autoridades islámicas expulsarán a este Imán, porque el Islam también hace una afirmación absoluta de la verdad).

De hecho, si Dios “quiere realmente todas las religiones”, entonces debe odiar a la Iglesia Católica más que ninguna otra cosa, porque ésta afirma que es la Iglesia única, santa, católica y apostólica y rechaza en sus dogmas y en sus perennes enseñanzas magisteriales toda relativización de la religión cristiana, relativización que convertiría al cristianismo en una de las numerosas religiones contradictorias.

En síntesis: todo católico debería rezar para que el Papa se convierta y rechace esta horrible frase en el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y para Vivir Juntos, firmado por él y por el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, porque esa frase socava toda las cosas verdaderas y hermosas que este documento dice sobre la hermandad.

No es imposible ni vergonzoso para un Papa retractarse de los errores que ha cometido en sus enseñanzas no infalibles. El primer Papa, instituido por Jesucristo mismo, San Pedro, así lo hizo a causa de la reprimenda de San Pablo durante el primer Concilio apostólico de la Iglesia. El papa Juan XXII renunció en su lecho de muerte a una herejía sobre el destino de las almas que había afirmado en un documento previo y que en un segundo momento fue condenada como herejía por su sucesor.

En consecuencia, tenemos buenas razones para esperar que el papa Francisco revoque una oración que constituye una ruptura total con la lógica, así como también con la enseñanza bíblica y eclesial.

Si no hace esto, temo que el Derecho Canónico pueda aplicarse en una forma que un Papa pierde automáticamente su ministerio petrino cuando profesa una herejía, especialmente cuando profesa la suma total de todas las herejías.”

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