Obispos Filipinos suprimen sistema de tarifas para la celebración de misas y sacramentos

AsiaNews/Cbcp/Infovaticana

 

Los fieles dan lo que pueden: es con este espíritu, como un número creciente de obispos filipinos están aboliendo el sistema de tarifas para los servicios ofrecidos por la Iglesia como funerales, misas por los muertos, matrimonios y confirmaciones. En orden cronológico, el último ha sido monseñor Ruperto Santos, obispo de Balanga. Ayer emitió una circular para eliminar la tarifa fija para la celebración de funerales y bendiciones dentro de la diócesis. La orden entrará en vigor el día de Pascua, el próximo 21 de abril.

La circular de la diócesis de Balanga responde a los llamamientos del Papa Francisco, quien desde su elección hace seis años, dijo que quería una “Iglesia pobre para los pobres”. El Papa ha señalado repetidamente que los sacramentos son un regalo de Dios y pidió a las iglesias que celebraran los ritos de forma gratuita.

Según Ruperto Santos, la orden “es necesaria para consolar el dolor de las personas afligidas por la muerte del difunto”. Sostiene que “desde el punto de vista de la Iglesia, las obligaciones financieras no son de importancia primordial y no deben ser una carga” para las familias de los fallecidos. Para esto ha ordenado a los sacerdotes de su diócesis que no exigieran una suma fija por las misas funerarias y las conmemoraciones de los difuntos. “Debemos estar abiertos -dice- a su libre voluntad para donar o dar [la contribución ofrecida] a la Iglesia”.

Filipinas es el país de mayoría católica más poblado de Asia. En 2015, el primer obispo que eliminó la tarifa de los servicios eclesiásticos fue monseñor Sócrates Buenaventura Villegas, arzobispo de Lingayen-Dagupan. En lugar de las cuotas establecidas, sugirió la creación del “Pananabangan” o “espíritu de administración”: las parroquias habrían de aceptar aquello que los fieles pudieran donar, en función de su condición económica.

Según el padre Roy Bellen, de la oficina de comunicación de la archidiócesis de Manila, el objetivo es abolir el “arancel” para 2021, cuando la Iglesia filipina celebrará el 500 aniversario de la llegada del cristianismo. “Esperamos que esto pueda ser un indicador del cambio de los fieles que quieren sostener la Iglesia, en lugar de pensar que pueden ‘comprar los sacramentos’ de la Iglesia” afirmó.

En marzo de 2018, durante el transcurso de la Audiencia general del Papa, se preguntó “¿Cuánto tengo que pagar para que digan ese nombre allí?” a lo cual contestó él mismo categóricamente “Nada. ¿Lo habéis entendido? ¡Nada! La misa no se paga. La misa es el sacrificio de Cristo, que es gratuito. La redención es gratuita. Si quieres hacer una oferta, hazla, pero no se paga. Es importante entender esto”.

Cinco años atrás, en una homilía en Santa Marta el Santo Padre dijo: “Cuántas veces vemos que entrando en una iglesia, todavía hoy, está la lista de precios, por recibir el bautismo, la bendición, las intenciones de la Misa, lo que hace que se escandalice el pueblo”.

No se quedó ahí, sino que comparó este asunto con la escena de los mercaderes del Templo: “no se puede servir a dos señores: o le das culto al Dios viviente o le das culto al dinero, a las riquezas”, dijo el Papa, y a continuación dio las claves para entender por qué Jesús actúa de esta manera:

“Pero, ¿por qué Jesús la ha tomado contra el dinero, contra las riquezas? Porque la redención es gratis, la gratuidad de Dios es la que Él viene a traernos, la gratuidad total del amor de Dios. Y cuando la Iglesia se convierte en negocio, se dice que la salvación no es tan gratuita. Por esto Jesús coge el látigo en la mano para hacer este rito de purificación en el Templo”.

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