Obispos de Bolivia alientan a “llenar las redes” con “abundancia y vida”

Los Obispos de Bolivia presentaron el documento conclusivo de la 106° Asamblea Plenaria donde manifestaron su preocupación por los problemas sociales del país, pero alentaron a seguir las “indicaciones” del Resucitado para “llenar las redes” con “abundancia y vida”.

El documento conclusivo “¡Cristo vive y quiere que vivas!” fue presentado al término de la 106° Asamblea Plenaria celebrada del 2 al 7 de mayo.

En referencia al pasaje bíblico de San Juan donde Jesús resucitado anima a sus discípulos a volver a lanzar las redes; los obispos explicaron que Él “nos invita hoy a seguir echando las redes a pesar del cansancio y de que en la noche no hubo pesca. Él nos da indicaciones y nos anima para que, bajo su guía, se puedan llenar las redes del Señor con abundancia y vida”.

La primera reflexión de los obispos fue para “las personas que viven todavía la oscuridad del sufrimiento” ya sea por la corrupción, el narcotráfico, la drogadicción, la violencia, el maltrato infantil, el feminicidio, la crisis económica, la pobreza y la marginación.

“La Resurrección nos comunica a la liberación definitiva y profunda del pecado y de la muerte. Por consiguiente, es el comienzo de una nueva humanidad, una renovación total de la vida y nos invita a una nueva actitud ante los desafíos que afrontamos en el mundo”, explicaron.

En otro punto, reafirmaron su compromiso en la defensa y protección de menores; atención a las víctimas; y “acciones de transparencia, justicia y tolerancia cero frente a situaciones de abusos a menores en la Iglesia” que han sido una “herida abierta” en la sociedad.

En ese sentido, recordaron la creación de la “Comisión para la Protección de Menores” la que además investigará y actuará “con justicia y misericordia”.

En referencia a las elecciones presidenciales y parlamentarias de octubre de 2019, los Obispos llamaron a “una campaña electoral respetuosa de la verdad, pacífica y en igualdad de condiciones” entre candidatos.

Aseguraron también que “no se puede aceptar el control o la manipulación de los votos como instrumento de poder” ya que “solo una auténtica libertad, exenta de presión, puede garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos”.

“Con estos criterios podremos afrontar con serenidad el proceso electoral y echar las bases para una convivencia justa, pacífica y fraterna”.

Los obispos también llamaron “a todos, pero especialmente a los jóvenes, a despertar, dejar los egoísmos e intereses y comprometerse con la construcción de una nueva sociedad más humana, más fraterna, que busque siempre la justicia y la paz”.

“Aprovechen sus energías positivas que los hacen capaces de tener las puertas abiertas a relaciones auténticas y profundas con Dios y con los demás”, alentaron los obispos.

En el documento también reflexionaron sobre la “ecología integral” donde “pequeños gestos del cuidado de la naturaleza ayudarán a crear mayor conciencia de que nuestra vida está estrechamente unida al ambiente que nos rodea”.

El cuidado de la Casa Común “que Dios nos regaló” es “uno de los desafíos para el hombre de hoy, en consecuencia, no puede faltar en nuestro compromiso pastoral”.

“En este sentido estamos llamados a promover y proteger, por encima de los intereses económicos y políticos, la vida integral de todas las criaturas con especial énfasis de los seres humanos”.

“La resurrección del Señor, que proyecta una nueva luz sobre estas realidades, nos haga capaces de acoger la vida y la gracia, nos abra a la esperanza y nos dé la fuerza para afrontar las situaciones de sufrimiento y de muerte”, concluyeron los Obispos de Bolivia.

La ‘fábrica de santos’, a la que San Juan Pablo II privó de garantías procesales que la ralentizaba pero también hacían más fiable el proceso, funciona a toda máquina y, para muchos, se ha hecho en exceso dependiente de condiciones que poco o nada tienen que ver con virtudes heroicas o vidas evangélicas, y sí bastante con la popularidad mundana del difunto y otras consideraciones ‘non sanctas’.

La razón de ser de todo el proceso era poner un poco de orden y exactitud eclesiales en veneraciones populares de personajes con fama de santidad. Así, Roma se aseguraba de que el pueblo fiel no andaba pidiendo la intercesión de un hipócrita o un hereje.

Pero la existencia de un ‘cultus’, de una previa fama de santidad y peticiones de intercesión en su nombre seguía considerándose condición necesaria, aunque a juzgar por las deslucidas canonizaciones del argentino Angelleli y sus compañeros ‘mártires’ no parecen ser ya muy exigentes con esa cláusula. De hecho, la precipitada y polémica canonización del obispo montonero de La Rioja argentina es para muchos una canonización del izquierdismo eclesial de tiempos cercanos, igual que las canonizaciones de Juan XXIII y Pablo VI lo son del Concilio Vaticano II.

“Mi nombre significa fe -concluye la hija de Moro- y estoy absolutamente segura de la Comunión de los Santos y de la vida eterna. Y sé que mi padre se ha salvado para siempre en la perfecta alegría de la eternidad y de que ninguna fealdad puede herirle. Pero preferiría mil veces que no fuese proclamado santo, aunque lo es, si este debe ser el precio”.

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