Obispo de Ratisbona asegura que no se dejará intimidar por los que quieren una reforma radical

Mons. Voderholfer dijo en la catedral de su diócesis que el camino sinodal debe girar en torno a la evangelización y no convertirse en un «proceso político o sociológico»

El prelado advirtió en contra de los «impulsos apocalípticos» que dan por supuesto que la asamblea sinodal es una especie de «última oportunidad» para que la Iglesia se reforme a sí misma «no son útiles», sino más bien una forma de «intento de coerción». Y sentenció: «¡No nos dejaremos intimidar por esto!»

El obispo de Ratisbona recordó que la carta que el Papa envió en junio a la Iglesia en Alemania señalaba precisamente la evangelización como la clave para cualquier camino sinodal, y por ello ése debe ser el «criterio rector de nuestras deliberaciones»:

«Yo mismo fui recibido por el papa Francisco en audiencia privada a finales de agosto, y también me dijo, una vez más, con palabras imperativas: «La esencia de la Iglesia es la evangelización.»»

Por lo tanto, el camino sinodal debe ser un «proceso espiritual, una escucha común del Evangelio», insistió Mons. Voderholzer, y «bajo ninguna circunstancia» debe ser un «proceso político o sociológico» impulsado por los «medios de comunicación que generalmente no entienden nada sobre la naturaleza de la Iglesia».

Añadió que estaba «muy triste» porque los estatutos de la Asamblea sinodal no «tuvieron en cuenta la preocupación principal del Santo Padre al establecer un foro separado dedicado a la Nueva Evangelización».

Quiere involucrar a su diócesis en promover el sensus ecclesiae

Mons. Voderholzer, quien anteriormente ha asegurado que se retirará del proceso de dos años si no se da prioridad a la unidad con el resto de la Iglesia y la evangelización, dijo que cuenta con la ayuda del profesor Kreiml para llevar a su diócesis a involucrarse a fondo en el camino sinodal y para ayudar a promover la unidad de la Iglesia, el «sensus ecclesiae».

El profesor Kreiml, dijo obispo, es un «experto sobresaliente» en la teología de Joseph Ratzinger que entiende a la Iglesia «con todas sus tradiciones, no como una corporación o un partido político, sino como una comunidad de oración», y el ministerio sacerdotal no como un trabajo de «gerentes, sino sacerdotes que viven de la oración común diaria y la celebración de la Eucaristía».

El obispo Voderholzer concluyó su homilía diciendo que la Iglesia necesita una «renovación» que «siempre es necesaria», pero subrayó que la misma se puede hacer ahora, durante el Adviento, en lugar de esperar el resultado de la Asamblea Sinodal:

«¡La evangelización siempre comienza con la auto evangelización a través de la «intensificación e interiorización de la oración personal y la meditación diaria en las Escrituras!»

«Respondamos a la llamada de Jesús a la conversión con un examen personal y honesto de conciencia y la recepción del sacramento de la Reconciliación», dijo.

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