La culpa será suya

Fuente: Jorge Gonzalez Guadalix – InfoCatólica

 

Hay palabras que me hacen saltar como un resorte. Una de ellas es esa manía de que TODOS somos culpables de todo. Si además me emplean el TODOS Y TODAS culpables, directamente me disparo y no en buena dirección. Pero es lo que se lleva.

Todos culpables, todos responsables. Todos y todas culpables y culpablas. Todos y todas responsables y responsablas. O mejor Todas y todos responsablas y responsablos, no sea que por poner primero el masculino esté haciendo propaganda de ciertos machismos o quien sabe machismas, que aquí el personal está no a la que salta, sino a la que pudiera ser que quizá intentara o intentase u osara u osase saltar.

El caso es que llevo tiempo descubriendo que servidor es reo de muchas cosas, porque soy responsable del calentamiento global, la crisis inmigratoria, la okupación de viviendas, la deforestación del Amazonas, la crisis vocacional en la Iglesia católica, la economía sumergida y el rebrote del coronavirus. No falla. Preguntas por cualquiera de estos asuntos, y son un mero ejemplo, y ya la has liado: la culpa la tenemos todos. Comprendido. Gracias por la idea.

Para empezar no sé cuál sea mi culpa en estos temas que acabo de citar. Posiblemente utilizar desodorante en spray, encender la calefacción de casa en invierno, pagar el café al precio que me marcan los comercios y no rezar con la suficiente devoción sean mi pobre contribución a la destrucción del planeta y a la debacle de la Iglesia católica. Vale. Materia para mi próxima confesión.

Dicho esto, aquí cada palo que aguante su vela y cada cual responda de sus personales responsabilidades, que el truco es muy viejo. Por ejemplo, lo del COVID-19. No es igual la responsabilidad de un servidor que la de los jóvenes que montaban sus botellones sin cuidado o la del señor presidente del gobierno. Vale. Culpables todos, pero señor Sánchez, unos más que otros. Y si un banco o caja de ahorros se va al garete, la culpa será de todos, incluída la señora de la limlpieza de la sucursal de Matalaburra, pero en tdo caso nada comparable a la del presidente y el consejo de administración.

Y evidentemente que todos somos responsables de la marcha de la Iglesia. Pero no es nada comparable la parte de culpa de Rafaela, que no es todo lo santa que debiera, a la de su párroco, don Jesús, a la del obispo diocesano y a la del santo padre. Las cosas son así.

No me vengan con el truco de que la responsabilidad es de todos porque no cuela. Al menos, en grado. A ver si ahora va a resultar que el descenso en el número de bodas y bautizos, en asistentes a misa dominical, el cierre de conventos día tras día o la baja del número de vocaciones al sacerdocio o la vida consagrada son responsabilidad de Rafaela, don Jesús o el párroco de La Serna del Monte que, si lo hacen tan mal, superiorres tienen para solucionarlo.

Si en una sucursal del banco Tal hay un director que está echando a todos los clientes, y se consiente, la culpa es de más arriba. Si los criterios para el funcionamiento de la entidad son del todo inapropiados, y a la vista está que los clientes se marchan en desbandada prácticamente de todas las sucursales, no vale que el director general diga que la culpa la tenemos todos. Usted más, porque tiene el poder, el mando y encima cobra para eso.

No sé si se me entiende…

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