La alcaldesa de Madrid se cisca en los católicos

Jorge González Guadalix

Hay cosas que me ponen en guardia nada más escucharlas. Por ejemplo, llegar a una reunión y el que la preside, especialmente si es alguien con cargo ejecutivo, proclame nada mas empezar que lo importante es que seamos sinceros del todo y que abramos el corazón sin miedo, me es suficiente argumento para saber que de esa persona no me puedo fiar.

Sigo. Que alguien haga bandera de la libertad de expresión, el respeto, la tolerancia y el aprender a vivir sin caer en la bajeza de ofender a los demás, ya sé que significa que te voy a sacudir en todo el colodrillo, pero tú a lo mío ni por asomo, que no sé qué pasa con estas cosas que al final todos nos respetamos pero en la misma dirección.

La bondadosa abuelita que tenemos de alcaldesa en Madrid, la del cartelón en el ayuntamiento con la bienvenida a los refugiados y enormes banderas arco iris siempre que sea menester, la misma que da abrazos a los pobrecitos del padre Angel en lugar de que se le caiga la cara de vergüenza al ver que nuestro Madrid tiene gente durmiendo en la calle, la que hace magdalenas en casita mientras practica el transfuguismo llevándose al huerto a Errejón, si, esa que tiene que explicar no sé qué historia de alzamiento de bienes de su esposo, esa misma que se pasa el día hablando de convivencia, tolerancia, respeto y moderancia (sic) que decía uno de mi pueblo, ha decidido programar en uno de los teatros de Madrid, aprovechando además que se acerca la semana santa, un espectáculo -el final de la palabra nunca mejor traído- que lleva por título “Dios tiene vagina”.

Según cuenta OK Diario, en esta obra aparecen todos los actores completamente desnudos representando procesiones de Semana Santa. En otros momentos, y según este mismo diario, aparecen actores sin más ropa que capirotes morados de Semana Santa o con las protecciones propias de los costaleros que llevan los pasos.

Una cosa simpática, como pueden ver, sin mayor trascendencia. Salen desnudos cachondeándose de las procesiones, se ríen de la vida y la fe de los andaluces, según sigue explicando el diario mencionado: “también se mofan de la tradición andaluza. Aparecen referencias a la Feria de Abril, Lola Flores, la gastronomía del sur, la indumentaria tradicional, el Fandango Parao de Huelva, las lágrimas de fe y el universo sórdido de los tablaos, entre otros paisajes de la memoria”, según el texto de la web del Ayuntamiento.

Por cierto, y para rematar faena, al acabar la representación, sarao con degustación de jamón y embutidos. Por ejemplo, hoy mismo, viernes de cuaresma y abstinencia para los católicos.

Lo primero que se te viene a la mente es decir a doña Manuela Carmena que por qué no monta algo parecido con el islam y en medio del ramadán y de paso lo acaba con tintorro y chorizo. Lo segundo que hay que ser mal bicho (estoy prudente, la cuaresma, ya saben) para actuar así.

No voy a decir nada más de doña Manuela. Total, nunca pasa nada y si pasa qué ocurre y si ocurre qué pasa. Uno ya saben que es simplemente un exagerao que se molesta por pequeñas chorraditas. No vamos a suprimir cariños y abrazos por estas bobadas.

Desde el respeto, doña Manuela, y desde esa libertad de expresión que yo sé que defiende y fomenta, permítame decirle, con todo afecto, que usted se nos está ciscando encima. Y no soy partidario.

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