Interrogando a la agenda transgénero

Fuente: Forum Libertas

El Dr. Paul McHugh es uno de los principales psiquiatras de Estados Unidos. En su testimonio ante la Corte Suprema de los EE.UU. en el caso de R.G. & G.R, McHugh realiza una serie de preguntas y observaciones que se deberían tener en cuenta:

El sexo se refiere a las dos mitades de la humanidad, hombre y mujer. Está bien definido en base a los roles binarios que los machos y las hembras juegan en la reproducción. “En biología, un organismo es macho o hembra si está estructurado para desempeñar uno de los respectivos papeles en la reproducción. Esta definición no requiere ninguna característica o comportamiento físico arbitrario, medible o cuantificable, requiere entender el sistema reproductivo y el proceso de reproducción”.

La diferencia estructural a efectos de reproducción es la única forma “ampliamente aceptada” de clasificar los dos sexos. “Esta base conceptual de los roles sexuales es binaria y estable, y nos permite distinguir los machos de las hembras en función de sus sistemas reproductivos, incluso cuando estos individuos exhiben comportamientos que no son típicos de los machos o las hembras“.

El sexo no es ni puede ser “asignado al nacer”. El lenguaje de “asignado al nacer” es deliberadamente engañoso y sería idéntico a la afirmación de que el tipo de sangre se asigna al nacer. Sí, un médico puede comprobar tu tipo de sangre y clasificarlo. Pero el tipo de sangre, como el sexo, es objetivamente reconocible, no asignado. De hecho, el sexo de un niño puede ser determinado mucho antes de su nacimiento.

La “identidad de género” no tiene relación con el sexo masculino o femenino. El equipo legal de Stephens sostiene que, aunque biológica y fisiológicamente hablando es un hombre, Stephens es realmente una mujer. Stephens siente una profunda afinidad hacia las cosas que se asocian cultural y estereotipadamente con las chicas. Pero Stephens no era, y no es, una mujer, no importa cuántos estereotipos sobre las mujeres adopte Stephens y no importa cuán profundamente Stephens crea que la afinidad por esos estereotipos sobre las mujeres transforma a Stephens en una mujer.

¿Una mente de chico en un cuerpo de chica?
La “noción popular sobre la identidad de género” que dice que una persona tiene una “mente de hombre en un cuerpo de mujer” o viceversa, es simplemente un modismo utilizado por una persona que busca describir algún tipo de angustia. Tal “punto de vista implica que la identidad de género es un rasgo persistente e innato de la psicología humana”. Pero basándose en “la investigación neurobiológica y genética sobre los orígenes de la identidad de género, hay pocas pruebas de que el fenómeno de la identidad transgénero tenga una base biológica.”

No hay estudios que demuestren que alguna de las diferencias biológicas que se examinan a través de imágenes cerebrales tenga poder predictivo, y por lo tanto todas las interpretaciones, generalmente en los medios populares, que afirman o sugieren que una diferencia estadísticamente significativa en los cerebros de las personas que son transgénero es la causa de ser transgénero – es decir, que las diferencias biológicas determinan las diferencias en la identidad de género – son injustificadas. En resumen, los estudios actuales que asocian la estructura del cerebro y la identidad transgénero son pequeños, metodológicamente limitados, no concluyentes y a veces contradictorios.

En resumen, la ciencia no apoya la noción de que la identidad de género sea una propiedad física innata e inmutable de los seres humanos. El sentido de sí mismo y el deseo de presentarse a los demás como un miembro del sexo opuesto no tienen ninguna relación con la realidad biológica objetiva de que uno es hombre o mujer.

Por difícil que sea la condición de la disforia de género, nada de ella afecta a la realidad objetiva de que quienes la padecen siguen siendo las personas de sexo masculino o femenino que fueron en el útero, al nacer y posteriormente – como tampoco la creencia de un anoréxico de que tiene sobrepeso cambia el hecho de que es, en realidad, delgado.

La identidad de género no es inmutable, sino que se basa en las creencias de las personas asociadas a cualquier estereotipo que tengan sobre las personas del sexo opuesto. Es una percepción subjetiva que no se limita a los dos sexos, sino que se expande a otras categorías que no sean la masculina o la femenina. Por el contrario, el sexo no es una creencia. Es una realidad objetiva y científicamente demostrable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *