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El Cardenal Paul Josef Cordes, presidente emérito del Consejo Pontificio Cor Unum, ha manifestado su apoyo a los cuatro cardenales que plantearon sus dudas al Papa sobre el capítulo octavo de Amoris Laetitia. “¿Cómo podría la Iglesia declarar como confiable una declaración de Fe, si ésta desestima una declaración anterior y la hace ver como falsa y sin relevancia?”, pregunta el purpurado.

En una entrevista concedida al portal católico austriaco Kath.net, el cardenal Cordes defiende la enseñanza moral tradicional de la Iglesia en lo concerniente al matrimonio y la familia. A lo largo de su historia, explica el purpurado, “la Iglesia nunca ha rechazado el contenido central y la verdad de las enseñanzas de Jesucristo”.

En relación a la idea de que las enseñanzas pueden ser modificadas, pregunta “¿Cómo podría la Iglesia declarar como confiable una declaración de Fe, si ésta desestima una declaración anterior y la hace ver como falsa y sin relevancia?”

El Cardenal Cordes recuerda que la Iglesia ha lidiado desde hace mucho tiempo con la cuestión del apoyo a las personas divorciadas vueltas a casar. Luego de nombrar diferentes ejemplos en la historia de la Iglesia (Orígenes, San Basilio el Grande, Concilio de Trento, Concilio Vaticano II), Cordes termina su descripción haciendo referencia al Sínodo de la Familia del año 1980 y la exhortación Apostólica post-sinodal, Familiaris Consortio, del Papa Juan Pablo II. Y advierte en relación al Amoris Laetitia: “Y ahora, repentinamente, se ha encontrado después de todo, ¡una solución magisterial!”

Esta “autorización”, según Cordes, “aparece en una nota a pie de página de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia con el argumento de que bajo ciertas circunstancias, la recepción de los Sacramentos puede ser de beneficio para dichos católicos (los divorciados vueltos a casar) para que puedan crecer en Fe y en Caridad”. Sin embargo, el cardenal Cordes asegura que el “fundamento teológico” de éste permiso es poco convincente, y que por el hecho de aparecer como una nota a pie de página, es decir, sin obligatoriedad formal, ciertamente carece del estatus y el rango de un dogma”.

Posteriormente, el purpurado también añade lo siguiente: “Los cuatro cardenales han pedido de forma objetiva, que se despejen las dudas acerca del texto (Amoris Laetitia). Sus dubia recibieron un rechazo desproporcionado, me es difícil comprender la indignación que ha causado; me cuesta creer que las personas que se han molestado tanto, estén motivadas por un deseo de conocer la verdad”

Por último, el cardenal Cordes hace una útil referencia a las recientes declaraciones del Cardenal Gerhard Müller, en las que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe manifiesta que el documento no puede ser interpretado de tal forma que invalide o contradiga documentos anteriores publicados por otros papas o por la Congregación para la Doctrina de la Fe.