esnlenfrdeitpl

El Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas, Sócrates Villegas expresó su preocupación por la situación actual del país, que no ha oído las advertencias de la Iglesia en su enseñanza moral. Estamos en el yermo, como el desierto de los cuarenta días de oración y ayuno de Nuestro Señor, como el desierto de los israelitas después de cruzar el Mar Rojo”, indicó, tras lo cual animó a los Obispos a no ceder a la tentación del silencio sino a continuar proclamando la doctrina de la Iglesia.

Villegas destacó la historia reciente de la Iglesia en Filipinas y cómo, a través de un testimonio y trabajo apostólico continuo, la Iglesia logró llegar a ser un referente de gran importancia en la sociedad. Sin embargo esta realidad cambió con la oposición de la Iglesia a la Ley de Salud Reproductiva desde 2012.

Fue un volver al desierto. Se sintió como si fuéramos voces en el yermo proclamando una doctrina con la cual nuestra gente no se pudiera identificar. Nuestras cartas pastorales fueron omitidas, burladas e ignoradas, se lamentó el prelado. Cuando apelamos a la moralidad, nuestra gente se reía de la vulgaridad. Cuando desafiamos a la indecencia, fuimos rechazados y ridiculizados como arcaicos.

Los obispos han tenido que enfrentar recientemente graves insultos por parte de dirigentes y se espera un período de confrontación con el próximo régimen presidencial que ha anunciado políticas contrarias a la doctrina de la Iglesia y criticado duramente el apostolado de los obispos.

Ante esta situación, Villegas animó el testimonio cristiano de la Iglesia en la vida pública. Que este sea nuestro compromiso. Defenderemos el bien moral. Resistiremos al mal moral. Nos pondremos de pie y defenderemos la vida y dignidad de toda persona. Protegeremos al débil del peligro. Protegeremos al confundido del error, exhortó. Guiaremos e iluminaremos al perdido. Enseñaremos, incluso cuando parezca una voz en un desierto hostil, hasta el día en que muramos, que lo bueno es bueno y lo malo es malo y no nos retiraremos de la misión del Señor. Nuestro llamado no es a ser exitosos sino a ser fieles.

El Presidente de la Conferencia de Obispos pidió a los Obispos continuar, como lo afirma la Segunda Carta a Timoteo, siendo persistentes en la enseñanza, la reprensión y la motivación a los católicos sin importar si es conveniente o inconveniente. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el deseo de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio, concluyó.