esnlenfrdeitpl

Tras los últimos hechos ocurridos en zona rural de Altagracia, en la ciudad de Pereira, donde un grupo de jóvenes resultaron intoxicados por consumir la droga LSD y Tucibí durante una fiesta electrónica, el obispo de esta zona, monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, se mostró preocupado e hizo un llamado de atención al Estado y a la sociedad.

“Esto es un dolor, un caos, nosotros tenemos que actuar como Iglesia desde la predicación, el Evangelio y la acción pastoral. El Estado por su parte, ha de saber que abrir las puertas a las drogas, al sexo y a otras prácticas, es un camino hacia la destrucción inmensa de lo más noble y preciado que tiene la sociedad, como son los jóvenes y los niños”, afirmó el obispo.

El prelado recordó que mediante Sentencia No. C-221/94 la Corte Constitucional aprobó en Colombia la dosis personal, “siendo esta decisión un hecho que ha traído destrución en las familias”.