Un año y siete meses fue lo que tardó la restauración de la imagen de la Virgen el Carmen, que por años ha custodiado la Bahía de Cartagena en Colombia. Tras haber sido destruida por un rayo el 8 de agosto de 2015, la monumental efigie de nueve metros de altura regresó el sábado 2 de abril a su lugar.

La monumental figura de Nuestra Señora del Carmen, patrona de marineros, llevaba 33 años custodiando Cartagena, de manera repentina y en medio de una tormenta eléctrica, un rayo la impacta dañando gravemente su parte superior, que quedó esparcida en el mar.

Tal como relataron desde la Organización Puerto de Cartagena, que apoyo las labores de restauración, se necesitaron cinco semanas para poder recuperar las piezas que se diseminaron en el fondo del agua, además de grúas especiales con las que se rescataron los pedazos hundidos. Aquí fue necesario el apoyo de la Armada Nacional, y también se requirieron para su restauración importar desde Italia más de 20 toneladas de mármol.

Está previsto que el Papa Francisco, durante su visita a la ciudad colombiana el próximo septiembre, bendiga la imagen que por años ha custodiado la Bahía.

Justamente, un papel importante en la labor de la restauración vino de Carlos Enrique Rodríguez Arango, quien fue su restaurador por encargo de la Arquidiócesis de Cartagena. Citado por el diario El Universal, el escultor narró cómo se llevó a cabo el proceso: "El daño venía minando por dentro a la Virgen que había sido creada por el escultor italiano Luis Heredi en mármol de Carrara.

La había delineado para 15 metros de altura, y la dejó en 9 metros, porque no alcanzó el dinero de aquellos años cincuenta para hacerla, y entonces el escultor la hizo hueca por dentro para disminuir su peso, pero se cometió un adefesio local cuando se le rellenó de hierro y cemento por dentro, lo que la expuso a un lento pero gradual deterioro, expuesto a las mareas, al sol y los vientos, cuando fue trasladada del Reducto de San Lázaro. El hierro por dentro se oxidó y afectó el concreto y luego, el mármol, en la parte de las rodillas de la virgen".

Y es que la inmensa escultura, tiene un gran significado para la ciudad colombiana, ya que antes de ser instalada en la Bahía de Cartagena en 1983, permaneció más de 30 años en el reducto de San Lázaro, por iniciativa del sacerdote Rafael García Herreros, fundador de la obra social y evangelizadora "Minuto de Dios", quien el 16 de julio de 1943, durante la procesión del Carmen, lanzó la idea de erigir una colosal imagen de Nuestra Señora, Virgen del Mar.

Así lo relata la Arquidiócesis de Cartagena en un documento histórico: "La idea fue acogida entusiasmadamente por la multitud. En propia hora se hizo una colecta, y lo recogido sirvió de base para la ulterior realización del proyecto. Pero como después de las procesiones la gente se dispersa y no vuelve, se organizó una junta, de la que hicieron parte, entre otros, Rafael y Antonio Fuentes, Nabonazar Martínez Sierra, Carlos Segovia y, por supuesto, el autor de la iniciativa, Rafael García Herreros".

El mismo sacerdote, tiempo después en el programa radial "La Hora Católica", también habló sobre los avances de la iniciativa: "Los cartageneros están trabajando por levantarle a la Virgen el más esplendoroso monumento del mundo, construyendo una gigantesca imagen en la bahía (...) como una afirmación de su amor y de su fe".

La inauguración de la imagen ocurrió el 16 de julio de 1958 en medio de una multitudinaria procesión que salió de la Catedral hasta las murallas por la avenida del Arsenal, y fue presidida por el entonces Arzobispo de Cartagena, Mons. José Ignacio López.

Un cuarto de siglo después, el 16 de julio de 1983, la imagen era inaugurada en la Bahía de Cartagena en medio de una procesión de veleros teniendo "por telón de fondo el cielo enrojecido, por campanillas, el murmullo de las olas, por acólitos los alcatraces y las gaviotas que frecuentemente la rodean y la acarician con sus alas", como expresó el Padre García Herreros en uno de sus programas de televisión del "Minuto de Dios".

La venerada imagen, cobrará un nuevo protagonismo el próximo septiembre cuando el Santo Padre Francisco visite la ciudad de Cartagena. Se prevé que Su Santidad bendiga la efigie que tantas alegrías ha traído para la ciudad.