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1. Introducción
La Arquidiócesis de Medellín agradece al Señor el testimonio de sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos que han entregado su vida al cuidado y formación de los niños, las niñas, los adolescentes y los jóvenes. Abundantes son, en efecto, las obras e iniciativas arquidiocesanas consagradas a la protección y ayuda de los más pequeños y vulnerables.

No obstante, es lamentable constatar que pese a los preceptos del Evangelio y de la doctrina católica, a la formación que se imparte en los seminarios ya las advertencias habituales que hacen los superiores, se presenta hechos dolorosos que afectan gravemente la vida de las personas y de la Iglesia. Esto hace necesario establecer normas que ayuden a afrontar y a tomar los debidos correctivos cuando se presentan casos de abuso sexual de menores de edad, particularmente, por parte de clérigos.

De acuerdo con lo establecido por el Papa Juan Pablo II, la Iglesia de Medellín afirma sin vacilaciones que no hay lugar en el sacerdocio para quienes dañan a los jóvenes y abusan de los menores. Por ello, a través de estas normas, ratifica el compromiso de seguir velando por su bien espiritual y moral, y de protegerlos de cualquier abuso o maltrato.

2. Concepto de abuso sexual

2. l. Se entiende por “abuso de menores”, a tenor del canon l395, § 2, del Código de Derecho Canónico (CDC) y de las normas del Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela (MP SST), Art. 6, § 1, n. 1, el delito contra el sexto mandamiento del decálogo cometido con un menor de 18 años de edad. Se equipara al menor la persona que habitualmente tiene uso imperfecto de la razón.

2. 2. Constituye, así mismo, abuso de menores, y como tal delito grave contra la moral, la adquisición, retención o divulgación, con un fin libidinoso, de imágenes pornográficas de menores, de edad inferior a 14 años, en cualquier forma y con cualquier instrumento (MP SST Art. 6, § 1, n. 2).

2. 3. Si las acciones surgen por iniciativa o provocación de los menores de edad o son consentidas por ellos, permanece la responsabilidad y el delito en los adultos que las cometen.

3. Normativa de la Iglesia universal

Para el tratamiento de eventuales acusaciones de abuso de menores, la Arquidiócesis de Medellín se rige por las normas que la Sede Apostólica ha establecido a propósito de la recepción de denuncias, la investigación previa y la remisión de casos a la Congregación para la Doctrina de la Fe

Se trata, en particular, de las disposiciones contenidas en el Código de Derecho Canónico; en el Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela (Normae degravioribus delictis), promulgado por el Papa Juan Pablo II el 30 de abril de 2001; y en las modificaciones que, a este mismo decreto, introdujo el Papa Benedicto XVI y que fueron promulgadas el 21 de mayo de 2010. También se tiene en cuenta la Carta Circular de la Congregación para la Doctrina de la Fe a las Conferencias Episcopales con indicaciones para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero, publicada el 3 de mayo de 2011.

Las presentes normas no sustituyen ninguna de las disposiciones canónicas establecidas por la Santa Sede, sino que las explicita y las aplica.

4. Recepción de las denuncias

Los responsables de los organismos arquidiocesanos han de estar siempre dispuestos para escuchar y atender las denuncias relacionadas con el abuso sexual de menores, y a orientar las hacia el Vicario General de la Arquidiócesis, quien coordinará todo lo relacionado con la protección de menores.

Las denuncias que se hacen por abuso sexual a menores deben estar soportadas en pruebas, evitando, bajo grave deber de conciencia, hacer acusaciones temerarias o falsas, así como divulgar los detalles que puedan afectar la tranquilidad de los menores.

Se tendrá cuidado de proteger los derechos de todas las partes implicadas y de dar a los clérigos acusados la oportunidad de conocer las denuncias y de defenderse. Cuando se ha probado que una acusación es infundada, se adoptarán medidas para restaurar el buen nombre de la persona falsamente acusada, aún acudiendo a una demanda ante un tribunal civil.

No se dará trámite a acusaciones anónimas.

5. Funciones del Vicario General como responsable de la protección de menores

5.1. Recibir eventuales denuncias de delito sexual contra un menor por parte de un clérigo que ejerza su ministerio en el ámbito de esta jurisdicción eclesiástica.

5.2. Llevar el registro y archivo de las eventuales denuncias. La documentación de cada caso será conservada en el archivo secreto de la curia diocesana, de conformidad con las normas universales sobre registro de documentos confidenciales (cfr. CIC, cc. 489 y 1719). La documentación no podrá ser fotocopiada ni reproducida digitalmente sin permiso expreso del Arzobispo.

5.3. Dirigir, en coordinación con la Vicaría Judicial de la Arquidiócesis, a menos que el Arzobispo decida diversamente en un caso particular, la investigación preliminar de acuerdo a los criterios establecidos en la normativa de la Iglesia.

5.4. Asesorar al Arzobispo en la valoración de las acusaciones y en la determinación de la oportunidad de aplicar medidas cautelares (cfr. CIC, c.1722).

5.5. Proponer medidas orientadas a la protección de menores y vigilar la observancia de las mismas.

Para el cumplimiento de su misión el Delegado podrá contar, previa aprobación del Arzobispo, con la ayuda de profesionales especialistas en Derecho Canónico, Derecho Penal y Civil, Psicología, Teología Moral y Ética.

6. Cooperación con las autoridades civiles y responsabilidad individual

La Arquidiócesis de Medellín cumple con todas las leyes civiles vigentes. Por ello, advertirá a los denunciantes sobre el derecho que tienen a llevar las acusaciones también a las autoridades civiles.

Tal advertencia quedará consignada por escrito y deberá ser firmada por el denunciante o por la presunta víctima. Si se trata de un menor de edad, la advertencia será firmada por sus padres o tutores legales.

Por ningún motivo se intentará disuadir al denunciante, a la presunta víctima o a su familia de denunciar el caso ante las autoridades civiles. No se podrán suscribir acuerdos que exijan confidencialidad, de hechos o personas, a las partes involucradas en acusaciones de abuso sexual de menores por parte de un clérigo.

Las acciones del acusado y sus consecuencias civiles o penales, incluido el posible resarcimiento de daños, son responsabilidad personal del clérigo que ha cometido el crimen y no de la Iglesia particular, ni de cualquiera otra institución de la Arquidiócesis.

7. Proceso canónico

Siguiendo las normas establecidas en el Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela vigente, la Arquidiócesis de Medellín, tras haber recibido una denuncia de abuso sexual de un menor por parte de un clérigo, seguirá estos pasos:

7. 1. Apertura y desarrollo de la investigación preliminar, la cual tiene por objeto determinar la verosimilitud de las denuncias.

7.2. Examen de las conclusiones de la investigación preliminar.

7.3. Remisión del proceso a la Santa Sede, en caso de que la acusación resulte verosímil.

7.4. Ejecución de las disposiciones emanadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La descripción detallada de este proceso se encuentra en el anexo l.

8. Evaluación de los clérigos

La Arquidiócesis de Medellín cumplirá con el deber de evaluar atentamente los antecedentes de todos los clérigos que ejerzan su ministerio en esta jurisdicción, incluso temporalmente. En particular:

8.1. Cuando tenga lugar el traslado de un clérigo proveniente de otra circunscripción eclesiástica, se solicitará al Obispo de la Diócesis de proveniencia informar sobre la eventual existencia de acusaciones de abuso sexual en su contra y, si las hubiere, sobre el estado de las mismas.

8.2. La misma medida se seguirá con los superiores de un instituto religioso o de sociedad de vida apostólica, cuando propongan un clérigo de su comunidad para ejercer un cargo pastoral en la Arquidiócesis de Medellín.

Se hará un seguimiento a eventuales manifestaciones de abuso que puedan presentar los clérigos frente a los menores de edad, sin dejar de tener en cuenta posibles provocaciones y engaños de los mismos niños y adolescentes.

9. Atención a las víctimas

El Vicario General de la Arquidiócesis de Medellín, como responsable de la protección de menores, coordinará la asistencia y el cuidado pastoral de las personas que afirman haber sufrido abuso sexual siendo menores de edad, de parte de los clérigos vinculados a esta Iglesia particular.

Para realizar eficientemente esta labor, que es ante todo un acompañamiento espiritual adecuado que lleve a la sanación y al perdón, contará con los medios necesarios. Igualmente, podrá asesorarse de especialistas en psicología y psiquiatría, si lo ve conveniente.

10. Normas para empleados y voluntarios que trabajan en la Arquidiócesis de Medellín

Los empleados y voluntarios que prestan diversos servicios en la Arquidiócesis de Medellín han de procurar que en sus relaciones interpersonales y en toda circunstancia se reflejen los ideales del Evangelio. En concreto, para propiciar que los niños y niñas disfruten de un ambiente seguro mientras participan en las actividades eclesiales, tienen el deber de:

10. 1. Ofrecer buen ejemplo a los niños y niñas, adolescentes y jóvenes, conforme a las enseñanzas del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia.

10. 2. Tratarlos con madurez afectiva y respeto profundo, evitando demostraciones inconvenientes de afecto.

10. 3. Evitar con ellos cualquier tipo de situaciones, expresiones o acciones de doble sentido que puedan prestarse a tergiversaciones o malas interpretaciones.

10. 4. Gestionar el permiso escrito de los padres o los tutores legales para que los niños y niñas participen en actividades que se realicen fuera de la parroquia o de las instituciones arquidiocesanas.

En la misma línea, se prohíbe a dichos empleados y voluntarios:

10.5. Tener con los menores contactos físicos impropios.

10.6. Encerrarse en cualquier sitio con un menor.

10.7. Privilegiar con favoritismos a menores de edad.

10.8. Alojar a menores de edad en las casas curales o en cualquiera otra residencia sacerdotal o pastoral.

10.9. Llevar como acompañante único a un menor de edad.

10.10. Administrar cualquier tipo de medicamento sin el consentimiento explícito de los padres del menor o, en caso de urgencia, sin la asesoría de un profesional de la salud.

10.11. Desarrollar actividades con menores bajo la influencia de narcóticos o del alcohol.

10.12. Suministrar alucinógenos, bebidas alcohólicas o tabaco a los menores.

10.13. Escuchar música u observar cualquier material con contenido pornográfico o de incitación sexual en compañía de un menor, aún con pretextos educativos o artísticos.

10.14. Someter a los menores a castigos físicos o humillantes.

10.15. Trivializar o exagerar el asunto del abuso de los menores.

Para la selección de empleados y voluntarios al servicio de la Iglesia Arquidiócesana, el Vicario General a nivel de curia y los responsables de las parroquias y demás instituciones, implementarán en los procesos de selección del personal los mecanismos idóneos que apunten a proteger a los menores de abusos o maltratos.

Igualmente, se hará un seguimiento a eventuales manifestaciones de abuso que puedan presentar los empleados y voluntarios que trabajan en la Arquidiócesis frente a los menores de edad, sin dejar de tener en cuenta posibles provocaciones y engaños de los mismos niños y adolescentes.

Como prueba de acatamiento y de responsabilidad en esta materia, todos firmarán un documento en el que conste que conocen, aceptan y se comprometen con estas normas (cfr. anexo 2), dejando claro que ninguna autoridad en la Iglesia tolera, comparte, promueve, autoriza o siquiera trivializa el abuso y el maltrato a los menores.