El Arzobispo de La Plata en Argentina, Mons. Héctor Aguer, reflexionó sobre el clima generalizado de violencia que se vive en distintos lugares del mundo y dio luces sobre el origen de esta problemática que afecta a cada vez más personas en la actualidad.

En la última edición de su programa televisivo “Claves para un Mundo Mejor” de Canal 9, el Arzobispo comentó que el clima de violencia se “percibe en todas partes” y al respecto “hay causalidades muy profundas, que determinan la situación que sufrimos. ¿Por qué la gente está así, tan violenta? ¿De dónde sale todo esto? ¿Por qué hay tanta delincuencia?”

Una de las causas, dijo Mons. Aguer es “la destrucción de la familia, la disolución de la familia. ¿Dónde está hoy la familia que educa verdaderamente a sus hijos, que los cría y los educa, que les trasmite los valores humanos fundamentales?”, interpeló.

“La familia ha sido, tradicionalmente, la transmisora de los valores y los chicos recibían los valores de los padres y los padres los valores de los abuelos. Así se iba configurando la calidad de una sociedad, una sociedad que no era violenta. La sociedad argentina no era violenta, lo que actualmente deploramos se ha precipitado en los últimos años, pongamos en las últimas dos décadas”, agregó.

“Enseguida podemos mencionar el déficit de la educación (…) En mi época las escuelas eran muy buenas, había una disciplina razonable y no nos tenían a palos ni mucho menos. Nos educaban. No solo nos instruían con instrucción de calidad sino que también nos educaban y la conducta tenía su importancia allí y para muchos era fundamental que los 'pusieran en vereda'. Hoy la educación parece que está destruida”.

La tercera causa, sería la situación económico-social y describió el aumento de robos sobre todo de jóvenes que se agrava con la drogadicción.

“¿Cómo se desarma todo eso? ¿Cómo se vuelve a reconstruir el tejido social así herido? Porque la violencia hiere el tejido social, lo desgarra. Lo propio de una sociedad es vivir en armonía”, reflexionó.

“Recuerdo que Aristóteles les decía a los políticos que la finalidad de la Política 'es formar ciudadanos buenos y obedientes a las leyes y eso hace la felicidad'. Entonces la finalidad de la Política es la felicidad de los ciudadanos. No la de los políticos sino la de los ciudadanos, entendámonos bien. Pero acá todas las cosas están trastornadas. ¿Hasta cuándo?”, cuestionó.

“¡Esto es algo que tiene que cambiar! ¡Esto no es una sociedad vivible, no es una sociedad plenamente humana!”, enfatizó Mons. Aguer.

“¿Esta sociedad deshumanizada, por qué ha caído en este estado? ¿No será por su descristianización? El Cristianismo ha humanizado al mundo, el Cristianismo ha dignificado a la mujer a través de la figura única de la Santísima Virgen María”, expresó Mons. Aguer.

“¿Quién tiene la culpa de eso? Los primeros que tenemos que poner las barbas en remojo somos los obispos, los curas y después todo el cuerpo de la Iglesia, todos los fieles, porque lo que hace el talante cristiano de un pueblo es el conjunto de una población que vive cristianamente”.

Mons. Aguer pensó en los migrantes cristianos que no son valorados y dijo: “la evangelización supone esto: Que nosotros al comunicar la Palabra de Dios, la gracia de los sacramentos, estamos humanizando, estamos levantando a la persona que si piensa en Dios entonces ya se cuida un poquito para vivir como Dios quiere”.

“Ustedes habrán oído hablar de ese gran filósofo francés Jean Paul Sartre que llegó a decir que ´si Dios no existe todo está permitido’. Y tenía razón el filósofo porque si Dios no existe no se puede distinguir el bien del mal”, concluyó.