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La oración y la fuerte presencia de Cristo en la vida de la pareja es la fórmula perfecta para sostener un matrimonio. Así lo han dicho dos matrimonios que participan por estos días en el Encuentro Nacional de Pastoral Familiar que se celebra en la sede del episcopado.

Víctor Manuel Contreras Mejía y Myriam Sanabria Suárez son un matrimonio oriundo de Valledupar. Llevan 36 años de casados y cuentan con tres hijos, además son integrantes de la Comisión Diocesana de Pastoral Familiar de Valledupar.

Para esta pareja tres elementos son fundamentales para evangelizar a los matrimonios: el testimonio, conocer a Cristo vivo y disponer el corazón para transformar a las familias.

"Construir una familia no es fácil, pero si nos entregamos a Jesús se puede lograr", afirma Myriam Sanabria.

Otra clave que nos brindan es que frente a las dificultades no se debe claudicar. "Busquen a Dios, es la tercera persona que podemos permitir a nuestra relación de pareja", aseguraron.

Por su parte, Humberto Díaz Victoria e Isabel Botía Aponte, son un matrimonio de Bogotá. Llevan casados 37 años, de hecho este 15 de agosto cumplieron aniversario matrimonial. Cuentan con cuatro hijos y son parte de la Comunidad Hombres y Mujeres de Futuro de la Diócesis de Engativá.

Esta pareja destaca que el acompañamiento, discernimiento e integración son temas claves que se están abordando. Además resaltan que se está haciendo un enfoque desde el valioso aporte que hace a la familia el magisterio del Papa Francisco.

Otro aspecto que destacan del encuentro es la creación de equipos de pastoral diocesano y el fortalecimiento de aquellos que ya existen.

Este matrimonio nos brinda algunas claves muy puntuales para evangelizar:

Acercarse a las familias y considerarlas como sujetos de evangelización a través de la escucha.

Invitar a las familias para que conozcan a Dios a través de su Palabra.

Hacer procesos de discernimiento.

Realizar un acompañamiento desde lo espiritual, intelectual, económico y afectivo a los matrimonios.

Dar testimonio desde las propias familias.

Animar a la creación de comunidades de fe desde las familias.

Dar el primer lugar a la pareja.

Aprender a tolerar y aceptar.

Que las familias se conviertan en misioneras.

Que la oración sea la roca firme desde la Palabra de Dios y en pareja.

El encuentro concluyo ayer jueves 17 de agosto en la sede del episcopado colombiano.