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Miles de católicos han participado en el día de oración de Polonia tras ser convocados en varios puntos a lo largo de las fronteras del país para rezar el rosario, con el único objetivo de conseguir la paz en el mundo y la salvación de las almas.

Los líderes de la iglesia dicen que se trata de un evento puramente religioso, sin embargo hay quienes dicen que el acto podría ser visto como islamófobo, en apoyo a la negativa del Gobierno de dejar entrar a los inmigrantes musulmanes en el país, según ha publicado la BBC.

Tras estas acusaciones, los organizadores aclararon que la oración no estaba dirigida contra nada ni nadie. Al mismo tiempo explicaron que la frontera fue elegida porque simbolizaba el deseo de abarcar a todo el mundo con la oración.

El día de la fiesta coincidió con el aniversario de una victoria cristiana sobre los turcos otomanos en la batalla naval de Lepanto en 1571, por la flota mandada por Don Juan de Austria.

La gente fue trasladada desde más de 300 iglesias a diferentes puntos. Los cristianos que participaron se encontraban repartidos entre las playas del mar Báltico, los campos y las ciudades.

“Llegamos a la frontera de Polonia para orar por los polacos y por el mundo entero”, aseguró una mujer. Y añadió: “Queremos que nuestra fe católica continúe, para mantener a nuestros hijos seguros, que nuestros hermanos de otros países puedan entender que nuestra fe es inquebrantable y que nos sentimos más seguros, no sólo en Polonia, sino también en el mundo”.

Mateusz Maranowski, un periodista de la radio polaca, explicó que había acudido a rezar para dar gracias a la Virgen María por su hijo, que nació prematuramente.

Por su parte, Halina Kotarska de 65 años dijo que estaba expresando su agradecimiento por la supervivencia de su hijo en un accidente de coche, pero también rezando por la supervivencia del cristianismo en Europa.

“El Islam quiere destruir Europa”, subrayó Kotarska, según ha informado Associated Press. Asimismo, sentenció: “Quieren alejarnos del cristianismo”.

Cabe recordar que Polonia, junto con Hungría y la República Checa, se negaron a participar en un acuerdo de la UE en 2015 para acoger a refugiados.

Los obispos han instado al Gobierno a ayudar a refugiados sirios seleccionados, pero el plan no ha logrado asegurar el respaldo de los políticos.