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El filósofo y presbítero anglicano Nigel Biggar, nuevo miembro de la Pontificia Academia para la Vida, es partidario de permitir el aborto antes de la 18ª semana de gestación.

Nigel Biggar figura entre las novedades en la lista de miembros de la Pontificia Academia para la Vida que hizo pública ayer la Santa Sede.

En el año 2011 mantuvo un diálogo con su colega filósofo Peter Singer. Según la revista Standpoint, Biggar dijo:

“Estaría inclinado a trazar la línea para permitir el aborto en la 18ª semana después de la concepción, que es aproximadamente la primera vez en que hay evidencia de actividad cerebral y, por tanto, de conciencia”.

Y añadió:

“No está claro que un feto humano sea el mismo tipo de cosa que un adulto o un ser humano maduro, de forma que merezca el mismo tratamiento. Entonces la cuestión es dónde trazamos la línea, y no hay una razón absolutamente convincente para situarla en un lugar o en otro”.

En un mismo sentido se pronunció un año después durante una conferencia en la Mayo Clinic de Minnesota (EE.UU). Allí aseguró que no se puede afirmar que todo aborto sea un crimen.

Preguntado por Life Site News sobre si su nombramiento supone un giro de la Iglesia Católica respecto al aborto, el filósofo británico ha respondido que, dado el hecho de que no es católico, no le parece apropiado comentar cuál es la postura de la Iglesia.

Sin embargo, Biggar sí rechaza la legalización de la euntasia o suicidio asistido, porque “instauraría una sociedad radicalmente libertaria, pero perderíamos una más humana y social”.

Contradicción de Mons. Paglia

Se da la circunstancia de que Mons. Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, concedió hace unos días una entrevista a Edward Pentin en la que aseguró que los nuevos estatutos de la Academia requieren un compromiso más fuerte de los miembros con las enseñanzas provida de la Iglesia:

Los críticos dicen que, al cambiar los estatutos para permitir el ingreso de miembros que no quieran firmar una declaración de fidelidad a las enseñanzas pro-vida de la Iglesia, usted está neutralizando a la academia y que ésta perderá su razón de ser y se marchitará. ¿Por qué cambió los estatutos, y qué les dice usted a los que han criticado esta decisión?

Yo, con todo respeto, pediría a esos críticos que menciona usted que lean y comparen con mucho cuidado la vieja versión de los Estatutos y la nueva. Creo que así verán que los nuevos Estatutos requieren un compromiso más fuerte de los Miembros con las enseñanzas pro-vida de la Iglesia que el que requerían los antiguos. Los nuevos exigen que los Miembros promuevan y defiendan los principios del valor de la vida y la dignidad de la persona, interpretados en conformidad con el Magisterio de la Iglesia.

Los estatutos antiguos contenían sólo una invitación, no una exigencia, a firmar un documento separado referente a esos principios. No pretendo criticar a los redactores de los estatutos antiguos. Estoy seguro de que tenían las mejores intenciones, pero quiero confirmar a todos los que están comprometidos con la defensa de la vida, y quiero hacerles comprender, que los nuevos estatutos reflejan un compromiso con la vida por parte de la Iglesia y del Santo Padre que es igual de firme que el que el de los grandes fundadores de la Academia por la Vida, y que después de considerarlo muy cuidadosamente, creemos que los nuevos estatutos están redactados de un modo que expresa ese compromiso más claramente y con mayor firmeza que los antiguos.

En ese contexto, sin embargo, quiero también dejar claro que la absoluta fidelidad de la Academia al Magisterio de la Iglesia no significa en modo alguno que no podamos emprender iniciativas conjuntas o entablar diálogo con personas que no comparten nuestra fe católica y nuestro compromiso.

Nigel Biggar es presbítero anglicano y Profesor de Teología Moral y Pastoral en la Universidad de Oxford. Es director del McDonald Centre for Theology, Ethics & Public Life