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La escultura en honor al religioso español Junípero Serra, quien fue canonizado en septiembre de 2015 por el papa Francisco en la capital estadounidense, ahora puede ser visitada en los jardines de la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción. El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, aprovechó la fiesta de Pentecostés para celebrar una misa en honor al santo y bendecir la estatua del misionero hispano.

En su homilía el cardenal Wuerl dijo que Junípero Serra, gracias al poder que confiere del Espíritu Santo y su profunda fe en el Evangelio, supo dejar su tierra, sus costumbres y se animó a abrir caminos, a salir al encuentro de sus hermanos y aprendiendo a respetar sus costumbres.

“Pentecostés es una fiesta importante para la Iglesia Católica. Es el momento en que los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo. Y que importante es recordar la obra de San Junípero Serra quien fue uno de los principales impulsores de la Evangelización en Estados Unidos”, comentó el cardenal Wuerl.

Señaló que en el 2015 el papa Francisco en Washington ratificó el compromiso de la Iglesia Católica por destacar la vida de los primeros misioneros y el lado de fe que aún perdura en el país. “Junípero Serra tenía un lema que hasta el día de hoy sigue vigente: Siempre adelante. Como cristianos todos estamos llamados se seguir adelante en la evangelización de las nuevas generaciones”.

El arzobispo de Washington destacó la herencia misionera de San Junípero Serra quien durante su trabajo evangelizador en California fundó misiones con nombre de santos de la Iglesia Católica como San Diego de Alcalá, San Carlos Borromeo, San Antonio de Padua, San Gabriel Arcángel, San Luis Obispo de Tolosa, San Francisco de Asís, San Juan de Capistrano, Santa Clara de Asís y San Buenaventura.

“Cuando ustedes visiten la estatua de Junípero Serra deben recordar que están ante la imagen de un santo que en cada acto de su vida demostró su profunda fe en Dios. También deben recordar que en el lugar donde hoy está la estatua se levantó el altar donde el papa Francisco celebró la misa de su canonización. Los invitó a visitar el lugar donde no solo se respira santidad, sino el lugar hasta donde llegó el Vicario de Cristo para predicar el Evangelio” concluyó el cardenal Donald Wuerl.

Una vez concluida la misa, el arzobispo de Washington salió en procesión para bendecir la estatua de San Junípero Serra. En el recorrido fue acompañado por un nutrido grupo de religiosos y fieles que se congregaron en la Basílica de la Inmaculada Concepción.

Vida de misionero

Junípero Serra nació en la localidad de Petra, en la isla de Mallorca (España), el 24 de noviembre de 1713 y falleció en Monterrey, California, el 28 de agosto de 1784.

En 1749, zarpó de Cádiz hacia “Nueva España”, como misionero franciscano en una larga travesía que le llevó, primero a San Juan de Puerto Rico y finalmente a Veracruz, México.

En México, se unió al colegio de misioneros franciscanos de San Fernando y en 1767 fue nombrado superior de las misiones de Baja California. Dos años después llegó a lo que hoy es territorio estadounidense para continuar con su labor evangelizadora.

Allí, en la Alta California, fundó 21 misiones, entre ellas las de San Diego de Alcalá, San Carlos Borromeo de Carmelo, San Gabriel Arcángel, San Luis Obispo de Tolosa, San Francisco de Asís y San Juan de Capistrano, que con el tiempo se convertirían en las ciudades de San Diego, Los Ángeles, San Francisco y Sacramento.

La mayoría de estas misiones son, en la actualidad, Patrimonio Mundial de la UNESCO y forman parte de una red viaria que recorre Estados Unidos y México.

Fray Junípero Serra falleció en la misión del Carmel de Monterrey, en 1784, donde se conservan sus restos; un relicario con un fragmento de un hueso del santo quedó expuesto en el altar desde el cual el Papa presidió la canonización.