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Las personas «transgénero» en Portugal no necesitarán ser diagnosticados con una enfermedad mental para poder cambiar de género de forma legal, después de que el Parlamento aprobara el pasado viernes una ley que además prohíbe la cirugía innecesaria en bebés intersexuales.

Varios países europeos requieren que las personas transgénero se sometan a procedimientos médicos como cirugía y esterilización, se les diagnostique un trastorno mental y se divorcien si se casan para que el gobierno reconozca legalmente su género deseado.

La ley convierte a Portugal en el sexto país europeo que permite un cambio de género sin intervención médica o estatal, según ILGA Europa, una red de grupos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexual (LGTBI). Malta, Noruega, Dinamarca, Irlanda y Bélgica son los otros cinco países.

Las personas transgénero no se identifican con el género con el que nacieron, mientras que las personas intersexuales tienen genitales ambiguos que no se consideran típicamente masculinos o femeninos.

«Cuando se confía en las personas trans para que tomen decisiones por sí mismas, se señala el respeto y se simplifican los procedimientos», ha asegurado el funcionario sénior de políticas de “Transgender Europe”, Richard Kohler.

«Permite a cualquier persona que necesite reconocimiento legal de género pasar rápidamente con este paso burocrático y continuar con sus vidas», ha aseverado.

La ley también significa que Portugal se convertirá en la segunda nación del mundo, después de Malta, en prohibir la cirugía médicamente innecesaria en los genitales de bebés intersexuales, según activistas.

Se cree que alrededor del 1,7 por ciento de la población mundial, o 129 millones de personas, nacen intersex, según Naciones Unidas.

Los médicos a menudo realizan cirugías para «masculinizar» o «feminizar» los genitales de bebés intersexuales de dos años o menos, con la creencia de que les facilitarán la vida y de aliviar la angustia de los padres.

Sin embargo, puede causar dolor de por vida, esterilización, pérdida de la sensación sexual y complicaciones de salud, según los defensores de la campaña.

Grupos defensores de derechos como la Organización Internacional Intersex (OII) y StopIGM.org han afirmado que la nueva ley de Portugal era insuficiente.

Los padres podrían evitar la legislación y realizar cirugías a sus hijos al afirmar que «confiaban en su identidad de género», según ha señalado la copresidenta de OII, Kitty Anderson.

«La ley no prohíbe explícitamente la mutilación genital intersexual (IGM, según sus siglas en inglés), ni penaliza ni sanciona adecuadamente el IGM, ni aborda los obstáculos al acceso a la justicia y la reparación para los supervivientes de IGM», ha manifestado la cofundadora de StopIGM.org, Daniela Truffer.