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Hoy es el “Día del Padre”. A lo largo de las últimas semanas hemos visto diferentes campañas publicitarias para ver qué regalarle en este día tan especial. ¿Por qué en los últimos años ha crecido tanto esta tradición?

El Día del Padre se instauró en nuestras celebraciones escolares alrededor de los años 50 del siglo pasado, para homenajear a los papás y destacar su papel en la crianza de los hijos. Aunque el padre no tiene la ternura común de una madre, claramente es una figura importante a la hora de marcar límites y orientar a los hijos en la toma de decisiones.

Con esto, me atrevo a compartirles una anécdota personal. En días pasados tuve una especie de desmotivación en el trabajo, probablemente por caer en la rutina, y a pesar de recurrir a libros y amigos, no había tomado en cuenta a mi papá para platicarle lo que me sucedía.

El viernes le escribí en agradecimiento por un libro que me regaló, y aproveché para preguntarle: “¿Qué haces tú cuando te sientes desmotivado o con mucha presión en tu trabajo?” No tuve una respuesta inmediata, pero acompañado de un “te quiero”, escribió que me marcaría al día siguiente.

Llegó el sábado, y con él su llamada tan esperada.

–Hijita, ¿cómo estás, qué dice tu día? –, fue la manera en que comenzó la conversación. Tras estar hablando por unos minutos, apareció su consejo:

–Entiendo que a veces hay situaciones que no dependen de nosotros, pero que con nuestra actitud, podemos mejorar, ¡échale ganas, encomienda tu día y siempre pa’delante! ¡Me encantó, me hacía falta escucharlo a él!, Sabiendo que es un hombre comprometido y devoto, realmente quiero ser una persona triunfadora como él lo ha sido en su trabajo y en su matrimonio.

Probablemente el ejemplo parezca sencillo y sí, sencillez es lo que se necesita en la educación, sencillez como la de San José, ejemplo de padre por excelencia, a quien San Juan Pablo II nombró “Custodio del Redentor” en su exhortación apostólica con el mismo nombre (en latín): Redemptoris Custos. San José fue un hombre que, desde su humildad y aceptando la voluntad de Dios, cuidó amorosamente de María y de Jesús, “los tesoros más preciosos de Dios”. No es casualidad que en varios países del mundo, el Día del Padre se celebre el 19 de marzo en su honor.

San José es considerado en la Iglesia como ejemplo de padre, esposo y guía de familia, por ser un “varón justo”, obediente al mandato de Dios y comprometido. Lo podemos ver desde el censo en Nazaret y el nacimiento en Belén, hasta el momento en que encuentran a Jesús en el templo. “El crecimiento de Jesús ‘en sabiduría, edad y gracia’ (Lc 2, 52) se desarrolla en el ámbito de la Sagrada Familia, a la vista de José, que tenía la alta misión de ‘criarle’, esto es, alimentar, vestir e instruir a Jesús en la Ley y en un oficio, como corresponde a los deberes propios del padre”.

¡Eso es lo que hace un padre de familia! Cría a los hijos; por su rol de proveedor del hogar viste y alimenta, instruye en la formación profesional, y últimamente está más involucrado en el cuidado con ternura de los hijos, tal vez a ello se debe la popularidad del festejo.

Un padre educa, juega y hasta acompaña en algunas travesuras. Un padre escucha y aconseja. Un padre “se parte el lomo” para que su familia tenga lo necesario. Un padre guía en la vida de oración y predica con el ejemplo. Un padre es guía.

Aprovechemos esta fiesta para estar con él y hacerle saber cuánto lo queremos; mejor aún, hagámoslo diario. Regalémosle nuestro tiempo.

¡Felicidades!