Valentina Karakhanian, es Investigadoradel Archivo Secreto Vaticano, donde se han reunido todos los documentos que la Santa Sede custodia sobre el Genocidio de los Armenios.

Los documentos relatan, cronológicamente cómo el delegado apostólico de Benedicto XV se daba cuenta poco a poco de la tragedia que se estaba perpetrando, e intentaba detenerla.

Valentina VartuiKarakhanian asegura que han intentado ordenar los documentos de modo que ellos mismos cuenten la matanza de armenios. Los protagonistas son armenios, obispos, nuncios, embajadores que vivieron o presenciaron el primer genocidio del siglo XX

"El Vaticano hizo lo que estaba en su mano, y en algunos casos lo que no podía, porque hablaba con quien no era de su competencia. El delegado apostólico no tenía derecho a ir a esas oficinas. Pero iba y mostraba documentos privados de la delegación, ya que para llegar hasta el sultán había que mostrar la firma del Papa. Se reunió con ministros, con el gran visir, y con el sultán. Hablaba en nombre del Papa y de la Santa Sede porque tenía la certeza de que el Papa Benedicto XV quería ayudar y salvar a estas personas” explica Valentina Vartui.

Los relatos en primera persona del representante papal dan una visión terriblemente cercana del exterminio de cristianos expulsados de sus casas.

"En algunas regiones han sido masacrados, en otras deportados a lugares desconocidos, para que murieran durante el recorrido. Hay madres que han vendido a sus propios hijos para librarlos de la muerte”.

"En un momento dado entendió que la persecución no era específicamente contra los armenios, sino contra los cristianos del territorio. Había que eliminar a los cristianos de ese territorio. Junto a los armenios dieron la vida y fueron perseguidos y asesinados muchos asirios, caldeos, melquitas, maronitas... El dolor y la persecución les unió”.

Se calcula que las deportaciones y las eliminaciones que realizó el Imperio otomano entre 1915 y 1916 resultaron en 1.500.000 de armenios muertos.

Hay muchas publicaciones sobre el drama que sufrió este pueblo. Pero quizá esta es la primera obra que recoge con tantos detalles cómo la Santa Sede vivió y afrontó el genocidio.